domingo, 28 de julio de 2013

XIX HERRI KROSA IÑAKI DEUNA 2013 (28/7/2013) ALGORTA.

Hoy he participado en mi sexta carrera del año.   Se trata de la XIX Herri Krosa Iñaki Deuna 2013, que se celebra por las fiestas de Algorta.


La noche anterior dejé todo preparado como hago habitualmente y me fui pronto a la cama para descansar lo suficiente, pues por la mañana había hecho un entreno de más de 16 km. saliendo desde Okondo por Zuaza hacia Artziniega yendo después hacia la zona de Menagarai para volver a Okondo por Zuaza.


A las 11:00 h. ya estaba en Algorta con la intención de saludar a varios amigos del facebook y poder sacar algunas fotos de las carreras previas.

Me he encontrado con Iñaki Gutierrez, Josean Arranz, Pablo Daniel Mateos, Sergio Mijangos, Iñaki Bengoa y Mikel Mimentza al cual tenía muchas ganas de ver y saludar pues no habíamos vuelto a coincidir desde mi primer cross de Arrigorriaga.


Algunas fotos por aquí y por allá y a las 12:40 nos han dicho que vayamos hacia la carretera de Algortako Etorbidea para salir desde allí.   Yo me he apresurado a ir y cuando he llegado he visto que la gente ya estaba corriendo, con lo que he tenido que salir de nuevo sprintando prácticamente.

Las pulsaciones se me han disparado hasta un máximo de 163 ppm.  pero no me he encontrado con malas sensaciones.

Supuestamente, iba a tener que correr 5 vueltas por el circuito con un total de unos 4,750 km. pero cuando he cubierto la primera vuelta, unos de la organización me han dicho, entra por aquí y vete hacia la meta.  Y yo toda incrédula les he dicho: ¿seguro?  y me lo han confirmado así que he entrado por la calle Torrene, donde se encontraba la meta, y allí me han dicho que ya había acabado mi carrera.  Y otra vez toda confundida les he preguntado si eso era así, y me lo han confirmado.  Así que luego solo he tenido que esperar a que llegasen los corredores masculinos que ellos sí que han hecho el recorrido de 5 vueltas.

Así que esta ha sido la crónica de mi última carrera por ahora de este año 2013.  No hay mucho más que contar.  Hoy peso 60 kg.

http://connect.garmin.com/activity/349460096





martes, 23 de julio de 2013

ENTRENO CAÑERO CON PABLO SAN JUAN

Hoy, 22 de julio de 2013, he realizado un entreno que tenía muchas ganas de hacer desde  hace algún tiempo atrás.   Quería hacer la prueba de subir al Serantes  corriendo, saliendo desde la pista que parte de la zona de Mamariga en Santurtzi.

Esta intención la había comentado alguna vez en el facebook  y un día mi buen amigo Pablo San Juan me dijo que si yo estaba por la labor de subir al Serantes corriendo, igual se apuntaba y así probaba él también esa ruta, pues no había subido nunca.

Mi amigo Pablo, después de pasar una complicación en su salud hace unos dos meses y medio aproximadamente, tuvo que parar en seco todos sus entrenos y prácticamente empezar de cero.   Hoy día está totalmente recuperado y ya está empezando a darle caña al cuerpo, que es lo que le gusta, jajaja….

Total, que hace una semana concretamos la quedada para subir al Serantes y hoy ha sido el día elegido para realizar el entreno de ambos.

El día ha salido bastante caluroso desde muy temprano por la mañana ya que a eso de las 7:15 h. que estaba yo desayunando hacía la nada despreciable cifra de 23º y para hoy se preveían temperaturas de más de 37º, con lo cual hemos quedado a las 9:30 de la mañana para empezar a subir al monte referido.

Una vez puestos sobre el inicio de la pista de acceso hacia la cima del Serantes, hemos sincronizado nuestros relojes-pulsómetros-gps y en unos momentos hemos arrancado a correr.

Yo, para no variar, he salido tronada, jajaja…. No por nada en especial, sino porque como en ese momento estaba con toda la energía a tope, pues me he embalado enseguida con lo cual mi amigo Pablo me ha tenido que dar un toque de atención diciéndome aquello de: “Hay que ir de menos a más, Yolanda” y yo que todavía no entiendo bien ese término porque no sé realmente cuál es mi máximo punto de esfuerzo, pues he tenido que bajar el pistón para ir a su par pues le había sacado ya unos metros de diferencia y la verdad es que si habíamos quedado para entrenar juntos, juntos teníamos que ir.

La cadencia de los pasos ha sido bastante homogénea y la verdad que bajar un poco el ritmo me ha beneficiado porque si no las pulsaciones se me dispararían hasta unos límites prohibitivos para mí, jajaja…  Pero aún así he andado rondando entre las 145 y 155 ppm.   Pero sin ninguna sensación de angustia o ahogo excesivo.

Hemos seguido corriendo y los kilómetros iban pasando a un ritmo bastante lógico para el paso que llevábamos.   Pablo, creo que a conciencia, se me ha ido quedando atrás prácticamente todo el recorrido y yo le sacaba unos 20 o 30 metros de diferencia, aunque en dos o tres ocasiones me ha alcanzado y se ha puesto a mi par e incluso me ha adelantado, jajaja….  Creo que hoy me ha dado un poco de “vidilla” para que me crezca ante él, jajaja….

Y cuando ya faltaba unos 500 o 600 metros para llegar a la cima, nos hemos encontrado con que la pista de hormigón ha cogido una pendiente más acusada y claro, con la sudada que llevábamos encima los dos, ahí sí que hemos tenido que dejar de correr por un momento para subir andando mientras nos hidratábamos lo máximo posible.
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Pasado ese tramo con esa pequeña dificultad, más que nada por el calor que hacía,  en la última revuelta en la que se ve una antena de telefonía previa a la antena de la cima del Serantes, le he dicho a mi amigo Pablo: -“Venga, Pablo, ya estamos llegando a cima, echamos la última carrera y hemos terminado el entreno de hoy.   Y va y me dice él:  -“Tira, tira tú si puedes, que yo voy andando.    Y yo toda incrédula le he dicho que vale, que iba a tirar para arriba corriendo hasta llegar al poste geodésico.  Pero por mis adentros pensaba que él también iba a arrancar a correr y que en cuanto me descuidase me dejaría clavada en el camino y llegaría él antes que yo a cima, jajajaja…..

Pues no, no ha sido así, sorprendentemente.   Primero he llegado yo, haciendo un tiempo de 43 minutos y 29 segundos para los 5,25 km en total que ha tenido el ascenso y mi amigo Pablo ha llegado un minuto más tarde, aunque en los últimos 50 m. ha echado una carrerita hasta llegar a tocar el poste geodésico de la cima del Serantes.

Nos hemos felicitado mutuamente y hemos descansado un poco en la sombra que daba el fortín de la cima del Serantes para recuperar un poco.  Luego nos hemos sacado las fotos de rigor y después de volvernos a hidratar bien y tomar un gel para reponer sales minerales y todo lo perdido por la excesiva sudoración, hemos decidido bajar por la loma herbosa para descargar un poco las piernas de tanto hormigón como hemos pisado en la subida.

Buzón a escala del fortín en la cima del Serantes.


Buzón en forma de Concorde en la cima del Serantes.

Buzón tipo caserío en la cima del Serantes.
Después de indicarle a mi amigo Pablo por dónde podía hacer la bajada, me he descuidado un momento  y de repente ha desaparecido cual “centella” ante mis ojos.

¡¡¡¡Qué manera de bajar una pendiente montañosa!!!!   ¡¡Me he quedado sin palabras, claro!!  ¿Qué le iba a decir?  Si ya no me escuchaba de lo lejos que estaba, jajajaja….  Cualquiera que me viese diría, “esta pobre está loca de atar”, jajaja…. Y tampoco andaría muy desencaminado, eh?

La cuestión es que he pensado “ya me esperará más abajo” y efectivamente, en cuanto a llegado de nuevo a la pista de hormigón, allí estaba todo estiradito y orgulloso de su proeza, jajaja….  Y le he gritado:  ¡¡¡¡Oye, majo, a ver si esperas a la compañía, eeeehhhh, que me has dejado más tirada que una colilla!!!!   Y él partiéndose de risa, jajaja….

Desde este último punto de encuentro hemos bajado, esta vez sí, a la misma velocidad los dos, codo con codo hasta llegar de nuevo al punto de partida inicial de nuestro “entreno cañero” de hoy, jajaja…  Hemos chocado las manos y nos hemos vuelto a felicitar.

Luego, unas Coca Colas para reponer líquidos y azúcares y cada uno para su casa más contengo que ni sé, jajaja….

La verdad es que he disfrutado muchísimo del entreno de hoy, no sólo por comprobar que puedo hacer la subida al Serantes corriendo del tirón prácticamente, sino por la buenísima compañía que he tenido.   Mi  AMIGO  Pablo San Juan.

Gracias Pablo por guiarme y controlarme en este entreno.  ¡¡Eres un crack!!   Y tú tampoco lo has hecho nada mal, eh?    ¡¡¡Así que mis más sinceras felicitaciones, Pablo!!!   Hoy peso 61,3 kg.

http://connect.garmin.com/activity/346476948

sábado, 20 de julio de 2013

ENTRENO CON FELIPE LARRAZABAL

Ayer, mientras hacía mi último entreno de la semana, me llamó mi primo Felipe Larrazabal.    Bueno, en realidad es primo de mi marido, pero como él me llama a mí "prima"  pues yo lo considero igual a él.  

A lo que iba.   Me llamó y me preguntó si íbamos a ir a su casa a comer y pasar el día como solemos hacer algunos fines de semana durante el verano y le dije que sí.  Entonces me dio una sorpresa que no me esperaba, jajajaja.... porque me propuso que fuésemos al Ganekogorta a echar unas carreras en plan entreno tranquilo y yo, claro, no pude ni quise negarme, jajaja.... pues las dos veces anteriores que he ido con él al monte, una vez al Gorbea y otra al Eretza, lo he pasado fenomenal y he disfrutado mucho de ir acompañada por él porque me da seguridad y tranquilidad mientras discurrimos por la naturaleza montañosa.

Total, que quedamos para el día siguiente y me dijo que llevase ropa de correr y zapatillas de trail.

Hoy sábado, después de pasar una parte larga de la noche sin dormir, para no variar, por las ganas de que llegase el momento de realizar el entreno, he desayunado, preparado todas las cosas que tenía que llevar para correr por el monte y el resto de artilugios que llevamos para pasar el día en el caserío de mi primo.

Según hemos llegado a Okondo, hemos saludado a toda la familia de mi primo, mis suegros que también estaban allí y pasados unos momentos ha bajado Felipe arreglado como para las mejores ocasiones y me ha dicho: -"Venga, vamos".   Nos hemos montado en el coche y mientras íbamos por la carretera de San Román hasta el barrio de Ugalde, me ha dicho mi primo que a ver si me apetecía en vez de el Ganeko ir al Gallarraga, pues él sabía que yo había subido una vez al Ganekogorta en solitario desde la Ermita de Santa Lucía.  Yo, un poco agobiada, le he preguntado si ese monte no era demasiado técnico y difícil para mí, pues visto desde muchos flancos, se ve que tiene una pala con una pendiente totalmente prohibitiva para mis facultades físicas.  Y me ha contestado que si al Ganeko ya había ido, lo bueno sería ir al Gallarraga porque no había estado antes y que no me preocupase que estaba seguro que lo iba a hacer muy bien.


Así, que al final hemos decidido ir al Gallarraga, aunque yo tenía mis dudas sobre si iba a poder superar esa gran pendiente que acongoja viéndola desde lejos.  Parece un monte muy puntiagudo y que en la cima solo puede haber una cresta muy estrecha con el consiguiente peligro de caer al vacío.

Hemos seguido el transcurso de la carretera hasta llegar al caserío Landeta desde donde pensábamos arrancar el entreno, pero nos hemos encontrado con varios coches aparcados por allí, y después de saludar a unos cuantos vecinos del barrio hemos avanzado un poco más para dejar el coche un poco más arriba y así iniciar el entreno de hoy.

Una vez fuera del coche hemos puesto nuestros relojes-pulsómetros a funcionar y hemos arrancado a correr suave, suave.  Felipe me iba diciendo que iría tranquila, a mi paso, que él no había entrenado nada esta semana después de la maratón de la Galarleiz y que no quería que me agobiase por ir rápida y que disfrutase del paisaje y del trote por el monte.  Le he hecho caso y hemos ido corriendo suavemente por unas pistas muy chulas con mucha sombra, lo cual se agradecía con el día de calor que ha salido hoy, y pasados unos minutos hemos llegado a la base del Gallarraga.    Nos hemos parado y me dice mi primo: - Bueno, ahí está el Gallarraga ¿qué te parece? y yo le he dicho que bueno, ya que estaba allí, no pensaba en quedarme con las ganas de subir hasta la cima.   Así que desde ese punto hemos ido subiendo a un buen paso y yo sin despegarme ni medio metro de él, que seguro que llevaba un ritmo muy bajo para que le pudiese seguir, jajaja....

Hemos elegido para subir la zona del cortado desde la cual mirando hacia la derecha se ve el Ganekogorta y el Pagero en primer término. 

La ascensión se me ha hecho muy entretenida e incluso divertida pues había algunas piedras sueltas por la ladera en forma de lonchas que pisándolas se te iban un poco los pies hacia los lados o hacia atrás, pero que en ningún momento me ha dado sensación de peligro ni agobio por caerme rodando pala abajo cual bicho bola, jajaja.....

Felipe, iba pendiente a cada momento de mí y me preguntaba a ver qué tal iba y yo le decía sorprendida que mucho mejor de lo que esperaba.  No estaba sintiendo que estuviera haciendo un esfuerzo exagerado e iba disfrutando del paisaje fabuloso que nos rodeaba mirase para donde mirase.

Al  cabo de unos minutos hemos llegado a la parte alta de la pala y mi primo me ha dicho, ¡¡ala, dame la cámara que te voy a grabar!!   Yo se la he dado y le he dicho que ya desde allí me apetecía ir corriendo hasta el buzón de cima.   Y así ha sido.   He empezado a correr cual "cabritilla" por el cortado hasta llegar al buzón y hacer cima en el Gallarraga.  

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Luego nos hemos sacado la foto de rigor en la cima mi primo Felipe y yo y después nos hemos dado un abrazo muy grande en plan alpinistas himalayistas cuando hacen cima en el Nupse, Lotse o Makalu, jajaja.... 


¡¡¡Qué emoción, he subido al Gallarraga sin morir en el intento y disfrutando un montón con la ascensión y de la compañía de mi primo!!!

Después hemos descendido la pala y hemos vuelto por donde habíamos subido, bajando corriendo ya con algo más de velocidad en cuanto hemos entrado en pista forestal.





 Un día formidable de montaña, running y con una compañía que para mí es un lujo.  La compañía de mi  primo Felipe Larrazabal.  Hoy peso 60,9 kg.

¡¡¡Gracias de todo corazón, Felipe!!!










jueves, 11 de julio de 2013

ENTRENO DE CALIDAD Y VELOCIDAD CON JESUS BEAMONTE. (10/7/2013)

Hoy miércoles, he quedado con mi vecino y amigo Jesus Beamonte para hacer un entreno de los que yo llamo "de calidad".  Y digo ésto porque realmente me hace evolucionar en la velocidad de carrera además de llevarme por sitios más técnicos con lo cual tengo que estar más atenta a ver dónde y cómo piso en el terreno según voy avanzando y eso hace que mis reflejos se acentúen a la hora de correr.

Hemos empezado a un ritmo tranquilo pero incrementándolo progresivamente, así como ha ido incrementando el desnivel positivo y negativo en el que nos hemos movido.

Desde la parte sur de Sopelana hemos subido hacia la parte alta y nos hemos ido por una carretera vecinal llegando a la que lleva de Sopelana a Barrika y de ahí, ya por terreno natural,  nos hemos dirigido hasta los acantilados que asoman a la bahía de Plentzia.

A pesar de que había ausencia de sol total por efecto de la bruma marina reinante desde primeras horas de la tarde, el calor bochornoso y la falta de brisa marina han hecho que yo por lo menos sufriera bastante por el exceso de sudoración que me ha obligado a reponer líquido cada dos por tres.

Mientras corría por toda la ruta que me marcaba Jesus, éste me iba grabando en vídeo con su cámara todo-terreno con la cual hace unos vídeos muy chulos y elaborados, pues luego los edita y siempre les incluye una música muy apropiada que hace que queden muy lucidos y vistosos.  Se lo curra como nadie con sus grabaciones, ya sean promocionales como las de la Kosta Trail, o como grabaciones más de andar por casa como la que ha realizado hoy conmigo.

Una vez llegados a la Bahía de Plentzia, hemos vuelto camino hacia Sopelana por la zona más cercana al acantilado, aunque Jesus me ha dicho que todavía se podía ir por alguna zona, más arrimado al mismo.  Pero le he dicho que "ya si eso, otro día lo probábamos" porque iba bastante sofocada y no me quería meter en más berenjenales por hoy, jajaja....

Total, que la vuelta la hemos hecho por el camino habitual por donde suele entrenar la mayoría de la gente que practica el trail running por esta zona hasta llegar a la Urbanización de Sopelmar y de ahí bajar hasta la zona de bares de la Playa Atxabiribil, volviendo a incorporarnos por terreno natural para desviarnos hacia la zona urbanizada hace no mucho tiempo de Sopelana.

Las pulsaciones las he llevado oscilando entre 140 y 158 la máxima, con lo que he tenido algún momento de excesivo cansancio pero bajando un poco el ritmo he visto que recuperaba bastante rápido las pulsaciones en las que me encuentro cómoda que son unas 130 a 135 ppm.

Y al final, Jesus me ha dicho cuando estábamos en la zona urbanizada recientemente:  -Venga Yolanda, ahora vamos a bajar hasta la carretera de acceso al pueblo aumentando las pulsaciones, así que aprieta el paso y ven junto a mí que yo te marco el ritmo.

Como soy muy obediente, porque entiendo que Jesus sabe muchísimo más que yo en esto de los ritmos, le he hecho caso y me he lanzado corriendo todo lo rápido que daban de sí mis agotadas piernas hasta llegar a la carretera que viene desde Larrabasterra hacia Plentzia pasando por un lado de la rotonda que lleva al centro de Sopelana para seguido subir hasta el Ayuntamiento donde hemos dado por finalizado el entreno de hoy con una distancia de 11,88km en 1h 20m.   Hoy peso 61,6 kg. Entreno de Jesus Beamonte y Yolanda Ugarte.

domingo, 7 de julio de 2013

ENTRENO INFERNAL A 35º.

En el día de hoy he realizado un entreno que en principio iba a ser corto y a modo de prueba, ya que al sufrir el jueves una caída y fastidiarme la mano derecha, tenía miedo de que me doliese con las vibraciones que se producen al correr.

He empezado suave para ir calentando los músculos poco a poco, pero la verdad es que con el calor que hacía a eso de las 11:15 h. de la mañana, no ha hecho falta emplear demasiado tiempo en ese menester.

Lo que quería era hacer una carrera con algo de desnivel positivo pero sin extenderme mucho en cuanto a la distancia.

Me he ido desde el centro de Okondo (Araba) dirección Sodupe y en un desvío que indica Malkuartu, me he metido y he empezado a subir una carretera bastante estrecha y sinuosa que enseguida te hace meterte en zona boscosa con pinos a los dos lados de la calzada.  Esta carretera tiene una pendiente considerable, pero no me ha pillado de sorpresa porque no es la primera vez que ando por ella, con lo cual ya sabía a lo que me enfrentaba, solamente que esta vez iba a ir corriendo en vez de andando.
Subiendo por Malkuartu.
Cuando he llegado al alto de la carretera de Malkuartu, me he encontrado con la casa en la que pone Llodio y desde ésta ya todo es bajar hasta llegar al pueblo de Aiala.

Las sensaciones a pesar del calor axfisiante y de la sudada que llevaba encima que me impedía incluso ver porque se me metía en los ojos, eran muy buenas. Y de la mano me he olvidado porque realmente no me ha dolido en absoluto.

Enfilando hacia Okondo desde Llodio.
Así que he bajado hasta Llodio y lo he atravesado por la Avda. Zumalakarregi hasta llegar a la altura del Ayuntamiento y cruzar la carretera camino de vuelta a Okondo accediendo por Lamuza Kalea primero, siguiendo por Ugarte Kalea, enfilando Goienuri Bidea y siguiendo esta misma carretera, accediendo a la carretera de San Román, Zubidiarte y finalmente la carretera Irabien que te lleva a Okondo de vuelta.
Paradita en el monumento al Pastor de Okondo.
A la altura del Bº de Ugalde me he detenido en un bar a refrescarme y comprarme una Coca Cola para reponer líquidos y azúcares.

Luego el calor ha hecho su trabajo en forma de cansancio extremo en mi cuerpo y he vuelto a tramos andando unos y corriendo otros.

Al final más de 18 km de "entreno infernal".  Pero después de la ducha fresquita me he quedado muy  a gusto, relajada y contenta con mi odisea de hoy, jajaja....  Hoy peso 60 kg.

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https://maps.google.com/maps/ms?msid=204454306616175796125.0004e0d819e9e2cf94e9b&msa=0





viernes, 5 de julio de 2013

ENTRENO ACCIDENTADO (4/7/2013)


Ayer, como un día cualquiera, fui a entrenar por los acantilados maravillosos que tengo cerca de mi casa.  El día amaneció bastante nublado, pero según avanzaba la tarde el cielo se abría paso entre las nubes hasta conseguir predominar toda la extensión que podía abarcar la mirada.

Una vez hechos los preparativos, salí a correr a eso de las 20:15 con la intención de llegar hasta los acantilados de Barrika que asoman a la playa de Gorliz.  

Empecé suave, para ir calentando los músculos y cada vez disfrutando más del entorno y del suave calor que me ofrecía el sol que ya empezaba a descender hacia el horizonte.  

Desde Sopelana hacia Barrika, era un gusto ir trotando y disfrutando del paisaje y de su contorno variopinto, cruzándome con algunos corredores y ciclista de bbt.

Sorteé varios desniveles abruptos y zonas estrechas desgastadas por el rodar de bicicletas y alguna que otra motocicleta de montaña.   

Iba disfrutando de verdad, cuando en una zona que estaba más que bien para correr pues el tramo de pista era ancho y bastante llano con algunas piedrecitas que sobresalían del duro barro, voy y me tropiezo no sé ni con qué y me voy de morros contra la tierra derrapando de frente y con las manos apoyadas en ella a modo de freno.  Pero justo cuando frené en seco con la boca besando el polvoriento suelo, mi mano derecha se volvió como hacia adelante y se me tronchó el dedo meñique hasta el punto de tocar "literalmente" el dorso de mi mano.  Y te preguntarás ¿cómo lo sé ésto?  Pues porque giré la cabeza para no romperme las gafas en la frenada y lo vi "in situ", jajaja.....

Me levanté a todo correr, mirándome por las piernas a ver si tenía heridas abiertas, pero no vi nada que me llamase la atención más que un poco de barro pegado a las mismas.   Además, lo que me preocupaba realmente era el estado de mi dedo, pues preveía que más pronto que tarde se me iba a inflamar después de aquél doblaje imposible que hizo.
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Allí mismo decidí que se había acabado mi entreno por ese día.  Aproximadamente 45 minutos de trote y de vuelta para casa con un dolor en la mano accidentada que iba creciendo según pasaban los minutos y se iba enfriando.
Observando la mano accidentada.
Empecé a caminar por el acantilado de vuelta a casa y justo el sol se empezaba a poner en el horizonte, con lo que no me pude resistir a sacarle unas fotos al ócaso.


Una vez desaparecido el sol, me empezó a entrar frío y aceleré el paso para volver a casa pero sin correr para que las vibraciones de los golpeteos no mermaran más mi dolorida mano.

Al llegar a casa me duché y vi que en las piernas también tenía algo de heridas por la abrasión y las curé con agua oxigenada y betadine,  cené un poco y me tomé un ibuprofeno para aliviar el dolor que se iba intensificando.

Hoy he ido al médico y me han diagnosticado una súper extensión ligamentosa y me han inmovilizado el dedo hasta dentro de una semana con indicación de tomar antiinflamatorio cada 8 horas. Fin de la historia.  Hoy peso 61,9 kg.