domingo, 13 de mayo de 2018

XXXII MARCHA REGULADA URKO MENDI TALDEA (13/5/2018)

¡¡Hola a tod@s de nuevo!!

Después de muchísimo tiempo sin pisar el monte, hoy he vuelto a hacerlo. Ha sido en la XXXII Marcha Regulada de Sopela. 



El día ha amanecido bastante nuboso y lloviznando a ratos con fuerza. Me lo he pensado, la verdad. No tenía muy claro si ir o no ir a la marcha dado mi lamentable estado físico y además me preocupaba el barro que me pudiera encontrar porque si ya de por sí he perdido habilidad y hábito de andar por terreno, sólo el pensar que como me resbalase me podría dar un buen trompazo, me ha hecho reflexionar. La verdad es que no tengo el cuerpo para hacerme más lesiones. 

Total, que al final he pensado que para que me duela lo mismo estando en casa que haciendo una actividad deportiva, he decidido salir a hacer la marcha montañera. 

He subido hacia las 8 a.m. para inscribirme en el Batzoki del pueblo y luego he estado por allí dando una vuelta mientras hacía tiempo para la salida, que era a las 8:30.



De repente, veo entre la gente allí congregada una cara que se me hacía realmente conocida. Pero de lejos no estaba segura del todo de reconocer a dicha persona, así que me he acercado un poco más y de repente he descubierto que se trataba de Gotzon, un amigo de mi juventud en Algorta.   Decidida he ido a saludarle aunque estaba hablando con una chica.

Él que me ha visto, se queda sorprendido y me dice: -Hombre, Yolanda, aspaldiko!!!!!  -¡¡Y tanto que aspaldiko, cuánto tiempo sin verte!!- le contesto yo toda alegre y nos hemos dado con un abrazo.

Nos hemos puesto a hablar y la verdad es como si el tiempo no hubiera pasado.  Y estoy hablando de más de 20 años, ¡¡eehhh!!  Qué gran sorpresa ha sido para los dos. Nos hemos puesto un poco al día de nuestras vidas y el tiempo de espera ha pasado volando, la verdad, jajajaja....  

También me he llevado una segunda sorpresa agradable esta mañana, mi amigo Asier ha venido a hacer la marcha regulada con un colega suyo.  Nos hemos saludado alegremente y les he indicado el lugar donde inscribirse.  Después hemos estado un ratito hablando de nuevo y les he explicado más o menos el recorrido.  Me han dicho que tal vez se animaban a hacerlo al trote pero depende del barro que hubiese.

Dan las 8:30, echan el chupinazo y salimos todos los animad@s marchistas a hacer el recorrido largo que consta de 19 km, aunque he oído algunas voces que hablaban sobre que se había acortado en la parte final el recorrido por la cantidad de barro acumulado, así que seguramente serían algo menos de kilómetros lo que habría que andar.

Mi amigo Asier y su colega me han dicho que nos veríamos en la llegada, que ellos iban a ir ligeros de ritmo. Yo les he dicho que sin problema, que yo también vería si podía hacer el recorrido entero en función de mi rodilla y cadera izquierdas.

La salida ha sido dirección Urduliz y por detrás de los pabellones industriales nos hemos adentrado en un sendero que nos llevaría hasta Plentzia por el medio de un bosque que ya lo conozco de cuando he ido hace unos años a entrenar por allí.



Según nos íbamos adentrando en terreno natural, el barro se iba haciendo más presente. Yo, que había llevado dos bastones, no me lo he pensado lo más mínimo y en cuanto he visto el barrizal que había bajo mis pies, los he extendido para ir más segura caminando.

En las cuestas arriba, me servían para coger impulso y en las bajadas para frenarme.  Pero aún así, he tenido varios sustos en forma de resbalones y el cuerpo se ha retorcido como ha podido para mantenerse en vertical pero al final he besado el "cremoso barro" en tres ocasiones en todo el recorrido, jajajaja....  ¡¡Yo pensaba que iban a ser unas cuantas más, la verdad!!




Llegando a Plentzia parece que el tiempo ha dado una tregua. Saco el móvil para sacar alguna foto y vídeo.



A la altura del kilómetro 6 aproximadamente me he vuelto a encontrar con mi amigo de juventud que iba acompañado de otro amigo y su hijo, con quienes he compartido unos cuantos kilómentros hasta llegar al avituallamiento de Barrika. Allí hemos hecho un pequeño receso para reponer energías y "aliviar aguas" y luego hemos continuado la marcha. 

La rodilla me ha empezado a dar guerra en el kilómetro 4 y la cadera se ha empezado a resentir en el kilómetro 7.


Hemos hecho muchas risas por el camino.  Para no variar, les he dado la chapa con mis aventuras deportivas pasadas y los pobres no han tenido otro remedio que aguantarme, jajajaja.... Pero con muy buen rollo.


En un momento dado y cuando íbamos ya por los acantilados hacia Sopela, en el horizonte se vislumbraba un panorama bastante preocupante.  El cielo se había puesto muy oscuro y el mar había adquirido una tonalidad digna de "Mordor".  Se veía una especie de  cortina blanquecina que avanzaba del mar hacia tierra dentro y aunque he querido apretar el paso, no lo he conseguido mucho.


Mi amigo y sus acompañantes avanzaban con determinación y al final los he perdido de vista. Así, que me lo he tomado con calma relativa porque tampoco estaba como para hacer un trotecito y darme el "guarrazo padre" en medio  del acantilado.

¡¡Y de repente, la cortina blanca me ha pillado de lleno!!  ¡¡Pero, no puede ser, es granizoooo!!  ¡¡Madre mía, qué daño en la cara!!  Al estar en el acantilado, se ha formado un viento racheado bastante fuerte que hacía que el granizo me acribillase de forma lateral.  Sin pensarlo dos veces he sacado mis gafas de la ventisca que uso para estos casos, jajajaja....

He continuado sola, en tierra de nadie, hasta Sopelmar donde uno de la organización me ha dicho que fuese por los acantilados de encima de las playas de Atxabiribil y Arrietara y que luego continuase dirección Larrabasterra para luego ir hacia el Ayuntamiento de Sope.





Me he dado cuenta en ese momento, de que era cierto que habían recortado algo el recorrido, pues en teoría habría que haber bajado hasta el polideportivo de Urko y ya desde allí subir hacia el punto de salida-meta.



Así que éso he hecho, continuar por donde estaba marcado y por donde me decían los voluntarios de Urko Mendi Taldea.  Pero todavía me quedaba una sorpresa más.

El tobillo derecho es como si se me hubiera inflamado todo alrededor y me ha empezado a doler mucho.  No sabía cómo apoyarlo para mitigar el dolor. Pero lo que quería era llegar por fin a la meta.

Con un paso aún más cansino si cabe he hecho los últimos dos kilómetros como he podido y finalmente he llegado al Ayuntamiento donde estaba instalada la carpa del avituallamiento final.  He recogido mis obsequios por finalizar la marcha y me he comido una hamburguesa de Eusko Label que estaba rica pero yo prefiero la panceta, txistorra y morcilla que ha habido otros años en los que participé.



Me he vuelto a encontrar con mi amigo Gotzon y sus acompañantes y nos hemos sacado una foto para el recuerdo de este bonito día de montaña en Sopela.



Contenta de volver a meterme en el barro montañero y además de mi pueblo.  ¡¡Próxima embarcada........... KOSTA TRAIL 20K!!








martes, 25 de julio de 2017

IV CRONOESCALADA GORLIZ 2017 (25-7-2017)


Participar en una cronoescalada ciclista sin tener un fondo físico adecuado (16 kg de más) y con la bici "tocada" en los desviadores por una caída de la misma sufrida hace dos días, hoy a la mañana me ha hecho pensar que iba a dar  un petardazo 💣💥 que se iba a escuchar a 50 km a la redonda por lo menos. 😅

Para colmo de males, iba con un dolor de bajo vientre como si "el tío de la Rioja" me fuera a visitar inminentemente. He ido al baño varias veces pero el dolor no pasaba.

Me he encontrado con muchos amigos y conocidos del mundo deportivo y evidentemente las fotos 📸 con algunos de ellos no podían faltar.  Un cortadito he tomado invitada por mi amigo dicharachero Raul mientras charlábamos y hacíamos tiempo a que llegase nuestro turno.






Los niños y niñas han sido los primeros en participar con una longitud de recorrido inferior a la de los adultos. Luego tocaba la tanda de adultos masculinos y finalmente las mujeres.

He ido calentando las piernas con la bici recorriendo los alrededores de la zona de salida. El vientre no dejaba de doler ni un solo segundo. Me he empezado a plantear si merecería la pena añadir más sufrimiento al dolor que ya traía de casa. ¿Qué hacer, participar o no participar? 😳🤔

Al final, cuando ya han empezado a llamar al grupo femenino de la prueba le he escuchado a la spiker Ziortza Villa que había 19 mujeres participantes. He mirado alrededor y sí, he visto que estábamos por allí unas cuantas. Todas o casi todas unos 20 años más jóvenes que yo y con unos 20 kg de peso menos que yo también. 😅😅


En fin, que como tenía el dorsal 8 y se salía cada 30", ya no me ha dado tiempo ni a echar el último pis pre-competición. Así que de repente, con dolor de vientre y ganas de mear, me he visto colocada en el cajón de salida presentada con mucho cariño por mi admirada Ziortza Villa que me ha echado más flores de las que yo pudiera merecer. Se me han saltado hasta las lágrimas. Pero me he tenido que recomponer porque si lloraba no iba a poder ver por dónde iba circulando. Mi amiga Izaro me ha dado muchos ánimos antes de salir también. Bueno, en general, todo el mundo que me conocía me ha animado bastante antes del inicio de la competición.

Cuenta atrás y salir a toda la pastilla que he podido intentando respirar de manera ordenada.

Las primeras cuestas no las he llevado mal físicamente hablando. Pero algo no iba bien. Me costaba respirar. Es como si la tráquea se hubiera estrechado de repente y el aire no podría entrar. Ahí ya me he empezado a agobiar y preocupar pues aún quedaba la parte más dura de la subida.

La última rampa hacia el ikastetxe, que ya se ponía mucho más empinada. Me habían comentado que cerca de un 17%📈 de desnivel positivo. 😱😱 Justo cuando he llegado al inicio de la última subida, he cambiado la cadena rápidamente de plato y de piñones haciendo que la cadencia aumentase para sufrir menos.







Pero seguía faltándome el oxígeno en los pulmones. La gente jaleando mi nombre y yo con los higadillos y los ojos desorbitados 👀 por el esfuerzo máximo 😰 que estaba haciendo.


Por allí estaban sacando fotos Igor, Alejo y Javi que me ha sacado un vídeo 📹 y todo.


Ha habido un momento en que las fuerzas me han abandonado cuando estaba a punto de coronar la rampa que llegaba a la meta. He visto que la bici perdía la poca velocidad que llevaba y que se iba a parar y por ende, caerme al asfalto.


No sé de dónde leches he sacado las últimas fuerzas para levantar el culo del sillín y dar las últimas pedaladas.

Un espectador ha hecho el amago de empujarme, pero con el poco fuelle que tenía le he dicho que no. Creo que no me ha llegado a tocar al final, pero no estoy segura del todo.


Acabar la rampa y girar a la izquierda para pasar por el control final del chip. Paso e inmediatamente voy a parar el reloj Garmin que llevaba hoy y veo con sorpresa 😱 que ni siquiera lo había puesto en marcha al comenzar. Así que no sabía ni lo que había tardado en llegar a meta. 😥

Unos niños que estaban allí, en la meta, me han preguntado a ver cuántos años tenía. Les he dicho que 48 y se han quedado flipados, jajajaja.... 😂😂😂

Luego me he encontrado con mi amiga Iratxe, Igor e Izaskun, con los que he estado hablando un rato comentando mis malas sensaciones durante toda la cronoescalada. Me han dicho que han visto a algunos que iban más perjudicados que yo, jajajaja.... ¡¡Buena manera de animarme!! 😜👏👏👍😂😂😂

Después, he bajado ya montada en la bici y he estado viendo la entrega de trofeos y medallas. De 19 participantes femeninas he quedado la decimotercera con un tiempo oficial de 2' 07", ¡¡no está mal!!

Yo también he tenido la mía 🥉de finisher, jajajaja...😂😂 ¡¡Qué ilusión!!




Me he despedido de Ziortza, Roberto, Izaro, Alejo, Jonatan, Raúl y algunos más y me he ido a casa con el pensamiento cada vez más fuerte de que tengo que hacer algo ya para bajar de peso y no sufrir tantísimo como hoy. Y sé cómo hacerlo correctamente.

Gracias a Ziortza por animarme a participar en esta prueba, Ciclos Gorliz y Uribe fm que me hizo una breve entrevista. 

domingo, 12 de marzo de 2017

Primer accidente con la bicicleta. ¡¡Qué dolor!!

Hoy, 9 de marzo de 2017, al fin puedo decir que he probado el duro asfalto en el ámbito del ciclismo y que me he bautizado definitivamente.

Me he metido una galleta digna del Circo del Sol 🎪🌞, con voltereta en el aire incluida. O al menos esa ha sido mi impresión.

Y ha sido ¡¡cómo no!! De la manera más tonta. Como todo lo que me pasa a mí.

Ya de vuelta a casa, tras parar en un semáforo por obras en la carretera que está entre Olabarri y Fruniz, al reanudar la marcha, he cogido impulso con la pierna derecha (que nunca saco el pie del pedal) y seguido me he montado sobre el sillín y a continuación he enganchado el pie izquierdo en su pedal correspondiente para empezar a pedalear.

Cuando he querido imprimir un poco de fuerza a la pedalada para iniciar la marcha, me he puesto levantada del sillín para hacer impulso y ¡¡zas!! El pie se ha soltado del pedal porque no estaba bien enganchada la cala.

Resultado: Pérdida del equilibrio y caída fea al asfalto con golpe en la cabeza (protegida por el casco) y que me ha salvado de una grave lesión craneal y a continuación he caído a plomo con toda la zona lumbar en la carretera.

La bici ha salido disparada para un lado y yo para otro. ¡Literal!

Menos mal que un grupo de unos 20 ciclistas al ver el accidente delante de sus narices, se han quedado conmigo.

Yo gritando del dolor y llorando de rabia por esa caída tan tonta. Me han tranquilizado. He llamado a mi marido y escrito a mi amigo Pablo para que contactara con mi marido ya que yo no conseguía contactar.

Otra amiga, Ziortza, que pasaba por allí de entreno, al verme a parado y me ha atendido con mucho cariño.

Yo venga a llorar del dolor y sin poder moverme. Todos los ciclistas intentado animarme y calmarme a la misma vez. Uno de ellos haciendo de apoyo a mi dolorido cuerpo ya que me he quedado de lado.

Al final ha llegado la ambulancia, que me ha inmovilizado y trasladado en una camilla rígida de las que se usan en los casos de supuesta lesión vertebral, inmovilizando el cuello por protocolo aunque yo les he dicho que en él no me había hecho nada. Que no me dolía.

La Ertzaintza ha reordenado el tráfico y atestados me han hecho varias preguntas sobre el accidente antes de que la ambulancia me trasladara al centro sanitario más cercano a la zona del accidente.

Hasta aquí llegó mi ruta ciclista.

De camino al hospital.

Llegar al hospital de Cruces y acto seguido a  hacer placas para ver el alcance de los daños. El momento ése ha sido muy duro ya que tenía muchísimos dolores e inevitablemente me tenían que mover de la camilla a la mesa donde se hacen las radiografías, que como todos sabréis es muy fría y dura. Todo el personal que estaba allí me han intentado tranquilizar y me han dicho que me iban a intentar colocar en la mesa de la radiografía intentando hacerme el menor daño posible. Me iban a mover en bloque con las sábanas y todo. Y así lo han hecho. Pero en las condiciones físicas y anímicas en las que me encontraba, no he podido evitar sentir un dolor insoportable que ha hecho que me pusiera a llorar más angustiosamente si cabe.

Tal era el dolor en esos momentos de la realización de las radiografías, que me han entrado sudores fríos y notaba que empezaba a perder la consciencia, dándome ganas de vomitar incluso.

Les he avisado de que me estaba mareando y los radiólogos todos apurados haciendo su trabajo, al final han terminado con su cometido.

Tocaba de nuevo moverme de la mesa a la camilla. Otro horror de momento a pasar.

Tras estas pruebas, me han llevado hacia zona de boxes y me han asignado uno. Al de poco, ya le han dejado entrar a mi marido para que me acompañase.

Al de poco una enfermera ha venido a ponerme una vía en el brazo para poder administrarme nolotil vía intravenosa.

Esperando el Nolotil.

Mi marido acompañándome en todo momento y también ha venido a ver cómo estaba mi hermano Aitor.

El tiempo en boxes pasa lento y más cuando se tienen fuertes dolores, pero la verdad es que toda esa zona estaba llena de personas con diferentes problemas físicos y solamente el escuchar inevitablemente los comentarios del pasillo entre toda la gente que había allí me entretenía algo y por pequeños momentos el dolor parecía menguar un poquito.

De nuevo a aparecido mi amiga Ziortza para hacerme una visita y contarme algunas de sus experiencias accidentadas con la bici y la maravilla que es poder disfrutar de ese deporte. Me ha tranquilizado bastante, la verdad.  Luego se ha marchado pues tenía trabajo que hacer.

De repente, caigo en la cuenta de que aunque tenía la vía puesta, no había venido nadie a ponerme algo para mitigar el dolor, así que he llamado por el timbre que me habían dejado en la camilla para pedirles por favor que me dieran algo para contrarrestar el grandísimo dolor que tenía. Así lo ha hecho una enfermera muy simpática y joven que me ha puesto una bolsita de Nolotil conectada a la vía intravenosa.

¡¡Por fin llegó el Nolotil!!

Después ha venido una traumatóloga que me ha comentado que no han visto rotura ósea en la zona sacra ni pelvica, pero que aún así iban a revisar bien las radiografías y si estaba todo correcto, me mandarían a casa.  También me ha hecho un tacto por la zona vertebral y sacro-iliaca y claramente donde más dolor siento es en la zona izquierda de mi cadera.

De lo malo, malo, al final he tenido suerte y no me he roto nada, pero el golpe me pasará factura durante bastante tiempo en el plano muscular, tendinoso y de las bursas.

Enseguida me dan el alta.

Así que ya tengo una batallita para contar a mis futuros nietos.

Muchísimas gracias a todos los ciclistas que me han acompañado durante los momentos más duros tras la caída. Me he sentido muy arropada. También a Ziortza que me ha visitado en el hospital donde trabaja.  Y gracias a tod@s por los ánimos recibidos.

domingo, 14 de agosto de 2016

II CRONOESCALADA DE SAN ROKE (PORTUGALETE) 13/8/2016

Ha pasado un año y un día desde que hice mi última publicación en este blog y la verdad es que ha sido como una penitencia por lo largo que se ha hecho en el tiempo.

He pasado por muchos altibajos morales a causa de mis dolores por la lesión que me hice en la cadera y las consecuencias físicas y sobre todo psicológicas han sido muy difíciles llevar por mí y mi familia más directa.

Pero el tiempo sigue su camino hacia adelante inexorablemente y la lesión parece que se va suavizando tanto en su parte dolorosa como en la parte moral.

Después de hechas varias pruebas, ya sé exactamente cómo está mi cadera y rodilla. No están para echar cohetes, pero tampoco están exageradamente tocadas como para alargar en tiempo indefinido el parón de correr.  Es más, en no mucho tiempo volveré a intentar empezar a hacer trote suave y comprobar si se resienten o no y en qué grado de dolor soportable me encuentro. El miedo es inevitable, pero el dolor que tengo a nivel anímico es mucho más duro de llevar que el propio dolor físico, os lo aseguro.

Durante este último año he continuado saliendo en bici de carretera para no dejar de hacer ejercicio físico del todo. El gimnasio..... Lo he intentado. Pero me ahogo de calor en él y lo paso tan mal que lo tengo descartado para hacer ejercicio de cardio (bici, remo, elíptica y cinta) sólo lo usaría para hacer máquinas de musculación. Pero mientras haga un tiempo aceptable para estar al aire libre, lo prefiero al gimnasio.  Me tengo que obligar a ir al gimnasio y a la piscina aunque sea día veces por semana.

Hace unos días un amigo mío con el que fui a andar en bicicleta me comentó algo sobre una cronoescalada que se celebraba en las fiestas de San Roke en Portugalete y yo le dije que igual iba a verla o sacar fotos.   Pero mi amigo me hizo la pregunta de:  -"¿y porqué no te animas a probar a hacerla?"-.  Le dije que no me veía en esa tesitura de enfrentarme a una prueba de ese tipo, que tampoco estaba en una forma física adecuada y que éso para mí era un reto fuera de mis posibilidades y más teniendo en cuenta que en ese mismo día en el que estaba en conversación con él, estaba viendo lo mucho que me estaba costando subir una pendiente fuerte desde Gallarta hacia La Arboleda.


Total, que pasan los días y empiezo a buscar datos sobre la prueba, pero sólo encuentro el cartel y poca cosa más.  Busco la Cuesta de Las Maderas de Portugalete e intento enterarme del % de desnivel positivo que tiene. No encuentro nada que me dé una pista sobre mis dudas, aunque sé qué cuesta es y que hace bastante tiempo y por equivocación me metí por esa calle que sube durante unos 300 metros por la calle Casilda Iturrizar para terminar en la confluencia con la calle General Castaños y la subí hasta la mitad más o menos al ver que me venía un coche de frente y me tuve que meter en la acera y parar.

Llega el viernes y una especie de voz interior me repetía una y otra vez: ¿por qué no pruebas?  Sigo dándole vueltas al asunto y a última hora del viernes casi tengo decidido que participaré simplemente por curiosidad y para ver qué tal responde mi cuerpo y mi mente. Comprobar si había desaparecido o no de dentro de mí el pequeñísimo espíritu competitivo que tenía allá por 2014.

Llega el día de la cronoescalada y el parte meteorológico es más que bueno, demasiado bueno, la verdad. Mínimas de 25° y máximas de 37°. Eso me preocupa un poco porque el tema del calor sumado al esfuerzo lo llevo bastante mal pero ya lo tenía decidido. Iría a la cronoescalada.

A medida mañana del día señalado me entran algunas dudas sobre cómo afrontar una subida tan empinada si, por lo que sea, habría que empezar desde la base de la cuesta sin poder coger algo de velocidad previa y se me ocurre ir a una carretera de Urduliz que tiene muy poco tráfico y que pica bien para arriba para hacer unas series intentando averiguar qué cadencia llevar según la combinación de plato y piñón que pusiera para subir a un buen ritmo pero sin fallecer en el intento, jajajaja....

¡¡Pensado y hecho!! Me cambio rápidamente y cojo la bici btt para hacer la comprobación "in situ".  Con un calor más que agobiante para ser las 12 y pico del mediodía voy camino de la carretera en cuestión.


Primera prueba: plato n° 3 (grande) y piñón n°  3 = Empiece bueno, pero en mitad de la cuesta casi se me para la bici y tengo que tirar de patas a tope para no caerme de lado y con muchísimo sufrimiento y agobio consigo llegar arriba axfisiada por el calor y el sobreesfuerzo aunque la cuesta no es muy larga. Creo que no llega a los 30 metros.  Bajo agotada del todo y tengo claro que hay que poner otra cadencia que me haga sufrir menos y subir con más holgura.


Segunda prueba: plato n° 3 (grande) y piñón n° 1= Arranco con fuerza y pedaleando en posición de pie para hacer más potencia con las piernas, pero al cabo de unos metros, de nuevo me da el agotamiento extremo y ya sentada continúo entre terribles sufrimientos (como decía el Recio de "Aquí no hay quien viva") la subida hasta la parte más alta, llegando exhausta del todo.  Pienso que no he recuperado bien de la primera subida y bajo muy pensativa y siendo consciente de que si tanto me cuesta hacer un tramo pequeño de cuesta, la cronoescalada va a ser una locura total para mí.


Tercera y última prueba: plato nº 2 (mediano) y piñón 1 = Me lo tomo con calma y cogiendo bien de aire antes de comenzar y empiezo a pedalear.  Al tener la cadencia más alta (más pedaléos por tramo recorrido), o éso creo, porque no lo tengo muy claro, no sufro tanto ni desde el principio ni en la mitad ni al final de la cuesta, con lo cual, decido que en la cronoescalada de salida saldré con esa combinación de "plato 2 y piñón 1" y cuando a mitad del recorrido pique la cuesta más hacia arriba, meterle el plato nº1 (el más pequeño) y afrontar los metros finales y conseguir sobrevivir a la prueba.  ¡¡Que sea lo que Dios quiera!!

Se acerca la hora y ya me empiezo a preparar y me llevo la bici de montaña, que pesa dos toneladas, porque con la de carretera aunque es mucho más ligera de peso, me da miedo que el cambio de plato se me tuerza en pleno esfuerzo y me quede tirada en medio de la prueba. . Mi marido me acompañará hoy para darme ánimos y sacar alguna foto.

No me noto nerviosa pero sí algo preocupada por pensar en qué será de mí cuando llegue la hora de la verdad en la cronoescalada.

Llegamos a Portugalete y me encuentro con amigos como Raul, Andrea, Zuriñe, Ander, Gorka, Jose Antonio y alguno más a los que saludo y les cuento mi preocupación.

Me inscribo cerca de la salida en la Plaza del Solar. Me dan el nº 15 de dorsal que no consigo pegarme en la camiseta ya que al ser la fibra acrílica y con algo de sudor que tenía ya por el calor reinante, se caía fácilmente. Intento buscar y pedir a alguien que me deje al menos dos imperdibles, pues hay que llevar el dorsal a la espalda bien visible.  No hay manera.  Al final mi amiga Andrea me dice que lo ponga pegado en el cuadro de la bici lateralmente y así lo hice.

En esta cronoescalada hay que hacer dos subidas.  Una individual y otra por parejas con tiempos similares.

El orden de salida era según inscripción del número 1 en adelante.  Iban dando salida cada minuto y por grupos de 5, así que yo estaba en el grupo tercero del total.  Estábamos inscritos 35 ciclistas.

Me da tiempo a dar unas vueltas de calentamiento con Andrea y charlar un rato y una fotito para el recuerdo.  También me pude sacar una foto con Peio Ruiz Cabestani que iba a participar en la prueba. ¡¡Qué nivel!!


La hora de comienzo era a las 19 horas.  Y así comienza la cronoescalada.  Estoy con Andrea y Miren, una chica del Sestao Triatlon de charla por allí.

Sale el primer grupo de 5 participantes con un intervalo de 1 minuto entre ellos.  Cuando vuelven a la zona de salida, se da paso al segundo grupo y salen escopetados y al de poco regresan todos a la zona de salida.

Ya no había marcha atrás.  Era mi turno. Reviso bien para comprobar si tengo la cadena en el plato 2 y en el piñón 1 y veo que este último lo tengo en el 2. Decirlo dejarlo así.  Enciendo el Garmin y pongo la pantalla en inicio pero sin darle al play para que empezase a contar el tiempo. 

Una chica de la organización walkitalkie en mano empieza a llamar a los números precedentes al mío. El 11, el 12, el 13, el 14 y el 15, ¿lista? -¡¡No, no estoy lista, jajajaja...!! le contesto.  Me mira asustada, y le hago una señal de que sí y me santiguo. Hace la cuenta atrás: ¡¡¡5, 4, 3, 2, 1, aurrera!!!!

Justo pongo el Garmin en marcha y empiezo a pedalear como una loca con la candencia alta.  Las piernas se me van solas, jajajaja.... Hago unos metros en linea recta y al de poco tengo que girar hacia La Cuesta de las Maderas.  Resoplo como puedo y levanto el culo para pedalear con mayor fuerza.  Los espectadores allí congregados empiezan a jalear a tope.  Desde la megafonía de la mitad de la cuesta me nombran y entonces la gente me empieza a animar por mi nombre.  Yo sudando la gota gorda y sin poder mirar hacia los lados para buscar a mi marido pero no lo veo.  Iba mirando hacia abajo para centrarme en la pedalada y si levantaba la cabeza, igual perdía el equilibrio y me caía al suelo.




Justo antes de llegar a la mitad del recorrido y con la cabeza gacha, veo de refilón a mi amiga Nuria y Aitor, que sacan unas fotos espectaculares los dos y me animan mucho mientras me sacan algunas fotos. No les pude ni dar las gracias porque no tenía aire ni resuello para desperdiciar, jajajajaja.... ¡¡¡Cómo iba de forzada!!! 

Llego al arco que marca la mitad del recorrido y ahí justo es cuando la cuesta pica más hacia arriba, con lo cual y sin pensarlo mucho, cambio al plato más pequeño y continuo agónicamente hacia la meta en lo alto de la calle.

Parece mentira que con lo axfisiada y reventada que íba, seguía pedaleando como podía con el ánimo y calor de la gente que se hallaba allí congregrada.

Llego a la meta e intento coger el máximo aire posible.  No puedo.  ¡¡¡Estoy que me va a dar algo, joder!!! Se me olvida parar el Garming durante unos segundos, aunque él ya se para solo en cuanto dejo de pedalear y paro, pero tiene un pequeño margen de unos segundos, así que en la primera subida hago un tiempo de 1' 49".  Primera subida de la cronoescalada.

La gente me felicita y después de recuperarme un poco bajo por un lateral hacia la zona de salida ya que hay que hacer una segunda tanda por parejas que hayan tenido un crono similar.

Me encuentro con Nuria y Aitor que me felicitan por haber conseguido subir hasta el final sin tocar el suelo, ya que habían visto que algún que otro ciclista se había bajado de la bici por no poder continuar con el fuerte desnivel de la calle.

También me encuentro con mi marido y estoy con él un rato contándole cómo me había ido la prueba. Apareció como de la nada mi amigo Jose Antonio con el que me dí un gran abrazo y estuvimos charlando un ratito.

Mientras espero a que nos llamen de nuevo, pongo el Garmin de nuevo en funcionamiento para ver qué tiempo, pulsaciones y velocidad he llevado en la primera subida.  Empiezo a pasar de unas pantallas a otras y de repente, se queda petado y ya no responde a ningún botón u orden que le dé en la pantalla táctil. ¡¡¡Horror!!!  ¡¡¡Ahora noooooo!!!  Con los nervios empiezo a insistir con los botones e incluso apagarlo teniendo un rato el dedo sobre el on-off, y no hay manera de desbloquearlo.  Me pongo de los nervios totalmente.  Mi marido lo intenta desbloquear sin éxito.  Al final busco a grito pelado un voluntario entre todos los ciclistas para que me solucione el gran problema.  Uno se ofrece voluntario y como por arte de magia lo consigue apagar.  Le doy las gracias y voy a la zona de línea de salida.

Pasan unos cuantos minutos y nos empiezan a convocar a todos los participantes para que nos acerquemos a la salida y que nos dijesen con quién tendríamos que subir la segunda tanda.  A mí me toca con un crío de unos 12 años y pienso para mis adentros: "¡¡Éste me da para el pelo, seguro!!"

El chavalillo y yo somos los terceros en salir ya que se empieza la cronoescalada en parejas por los que han hecho peores tiempos, jajaja.... ¡¡Por lo menos nos somos los úlitmos!!

En un momento dado, no sé qué cara tendría de preocupación, que Peio R.C. se acercó a mí para ver qué tal llevaba colocado el desarrollo y me dijo que lo tenía muy bien colocado y me dio ánimo para la segunda ronda. ¡¡Más majoooo!!

Llega el momento y nos ponemos el crío y yo cada uno a un lado de una barandilla para salir y nos dan la orden de salida.  ¡¡El chaval sale todo tronado!!  Y yo, pisando huevos en comparación con él.  Pienso que lleva un desarrollo que le hace avanzar más que yo en cada pedalada.

Nos acercamos a la curva hacia la izquierda para encarar la subida y el jovenzuelo me lleva unos cuantos metros de ventaja, pero según empiezo a pedalear la cuesta arriba, veo que lo paso con relativa facilidad y por un lado me da un poco de pena y me siento hasta un poco abusona, pero también estoy convencida que en poco trecho me alcanzará casi seguro.  Sólo había que fijarse en el poco peso del chaval y su juventud en comparación conmigo.


Esta segunda subida se me está haciendo muchísimo más dura que la primera e incluso no tengo fuerzas para pedalear hasta la mitad de la cuesta con el culo en alto, así que me siento y pedaleo como puedo mientras oigo al público jalearnos al chaval y a mí.  No sabía si lo tenía muy cerca mío o algo distanciado pues a pesar de llevar retrovisor, lo tenía descolocado y aunque miraba por él, no lo veía, jajajaja....  ¡¡Qué angustia de subida por Dios!!


Vamos llegando a la mitad del recorrido donde está el arco que lo señala y decido cambiar de plato rápidamente, como había hecho en la primera tanda.

¡¡¡Desastre totaaaaaaaal!!!  ¡¡¡El plano no se cambia!!!  Vuelvo a poner la ruleta en el nº 2 y seguido en el nº 1 y compruebo totalmente alarmada que el plato mediano sigue con la cadena metida en él.  No puedo pasar la cadena al plato más pequeño.

Las fuerzas se me gastan rápidamente, me agobio mucho.  No porque el chaval me pasase, no.  Sino porque veía que se me iba a parar la bici e iba tener que poner el pie en el suelo y quedar desclasificada.  ¡¡Eso sí que me fastidiaría!!

¡¡¡Qué sudada me estaba metiendo!!!  Todo el rato que estuve intentando cambiar de plato, mirando hacia abajo y jurando en arameo porque no lo conseguía.

Pienso que tendré que explotar de esfuerzo si no consigo cambiar de velocidad en el plato y subo casi llorando hacia arriba intentando cambiarlo constantemente del 2 al 1.  Cuando quedaban unos 70 metros para la meta, por fin consigo cambiar el plato y ya sin resuello ni casi fuerzas sigo pedaleando con más pena que gloria hacia la cima mientras los espectadores congregados le gritaban al crío que ya me tenía al alcance y animándome a mí también, la verdad.

¡¡Si me gana el crío, me alegraré por él!! Pienso.  Pero al final no fue así. En esa segunda tanda por parejas gané yo por unos segundos al chaval.   Le esperé arriba para felicitarlo, chocando las manos y la madre del crío me dijo a ver si podía sacarnos una foto juntos, a lo que le dije que sí, ¡claro! Tiempo total: 1' 28"

Tras descansar un poco y recuperarme de tal esfuerzo sobrehumano para mí, bajé hacia abajo en busca de mi marido.

Más tarde nos dieron a todos los participantes una bolsa con bebidas lácteas, una camiseta conmemorativa de la prueba y un bidón para la bici.


Luego, trofeos para los mejores y algunas fotos y todos contentos para casa.








Así ha sido esta prueba explosiva en la que he participado.

* Fotos cortesía de mi marido, Zuriñe, Aitor y la organización.

Gracias a tod@s por los ánimos y las fotos y vídeos.