martes, 25 de julio de 2017

IV CRONOESCALADA GORLIZ 2017 (25-7-2017)


Participar en una cronoescalada ciclista sin tener un fondo físico adecuado (16 kg de más) y con la bici "tocada" en los desviadores por una caída de la misma sufrida hace dos días, hoy a la mañana me ha hecho pensar que iba a dar  un petardazo 💣💥 que se iba a escuchar a 50 km a la redonda por lo menos. 😅

Para colmo de males, iba con un dolor de bajo vientre como si "el tío de la Rioja" me fuera a visitar inminentemente. He ido al baño varias veces pero el dolor no pasaba.

Me he encontrado con muchos amigos y conocidos del mundo deportivo y evidentemente las fotos 📸 con algunos de ellos no podían faltar.  Un cortadito he tomado invitada por mi amigo dicharachero Raul mientras charlábamos y hacíamos tiempo a que llegase nuestro turno.






Los niños y niñas han sido los primeros en participar con una longitud de recorrido inferior a la de los adultos. Luego tocaba la tanda de adultos masculinos y finalmente las mujeres.

He ido calentando las piernas con la bici recorriendo los alrededores de la zona de salida. El vientre no dejaba de doler ni un solo segundo. Me he empezado a plantear si merecería la pena añadir más sufrimiento al dolor que ya traía de casa. ¿Qué hacer, participar o no participar? 😳🤔

Al final, cuando ya han empezado a llamar al grupo femenino de la prueba le he escuchado a la spiker Ziortza Villa que había 19 mujeres participantes. He mirado alrededor y sí, he visto que estábamos por allí unas cuantas. Todas o casi todas unos 20 años más jóvenes que yo y con unos 20 kg de peso menos que yo también. 😅😅


En fin, que como tenía el dorsal 8 y se salía cada 30", ya no me ha dado tiempo ni a echar el último pis pre-competición. Así que de repente, con dolor de vientre y ganas de mear, me he visto colocada en el cajón de salida presentada con mucho cariño por mi admirada Ziortza Villa que me ha echado más flores de las que yo pudiera merecer. Se me han saltado hasta las lágrimas. Pero me he tenido que recomponer porque si lloraba no iba a poder ver por dónde iba circulando. Mi amiga Izaro me ha dado muchos ánimos antes de salir también. Bueno, en general, todo el mundo que me conocía me ha animado bastante antes del inicio de la competición.

Cuenta atrás y salir a toda la pastilla que he podido intentando respirar de manera ordenada.

Las primeras cuestas no las he llevado mal físicamente hablando. Pero algo no iba bien. Me costaba respirar. Es como si la tráquea se hubiera estrechado de repente y el aire no podría entrar. Ahí ya me he empezado a agobiar y preocupar pues aún quedaba la parte más dura de la subida.

La última rampa hacia el ikastetxe, que ya se ponía mucho más empinada. Me habían comentado que cerca de un 17%📈 de desnivel positivo. 😱😱 Justo cuando he llegado al inicio de la última subida, he cambiado la cadena rápidamente de plato y de piñones haciendo que la cadencia aumentase para sufrir menos.







Pero seguía faltándome el oxígeno en los pulmones. La gente jaleando mi nombre y yo con los higadillos y los ojos desorbitados 👀 por el esfuerzo máximo 😰 que estaba haciendo.


Por allí estaban sacando fotos Igor, Alejo y Javi que me ha sacado un vídeo 📹 y todo.


Ha habido un momento en que las fuerzas me han abandonado cuando estaba a punto de coronar la rampa que llegaba a la meta. He visto que la bici perdía la poca velocidad que llevaba y que se iba a parar y por ende, caerme al asfalto.


No sé de dónde leches he sacado las últimas fuerzas para levantar el culo del sillín y dar las últimas pedaladas.

Un espectador ha hecho el amago de empujarme, pero con el poco fuelle que tenía le he dicho que no. Creo que no me ha llegado a tocar al final, pero no estoy segura del todo.


Acabar la rampa y girar a la izquierda para pasar por el control final del chip. Paso e inmediatamente voy a parar el reloj Garmin que llevaba hoy y veo con sorpresa 😱 que ni siquiera lo había puesto en marcha al comenzar. Así que no sabía ni lo que había tardado en llegar a meta. 😥

Unos niños que estaban allí, en la meta, me han preguntado a ver cuántos años tenía. Les he dicho que 48 y se han quedado flipados, jajajaja.... 😂😂😂

Luego me he encontrado con mi amiga Iratxe, Igor e Izaskun, con los que he estado hablando un rato comentando mis malas sensaciones durante toda la cronoescalada. Me han dicho que han visto a algunos que iban más perjudicados que yo, jajajaja.... ¡¡Buena manera de animarme!! 😜👏👏👍😂😂😂

Después, he bajado ya montada en la bici y he estado viendo la entrega de trofeos y medallas. De 19 participantes femeninas he quedado la decimotercera con un tiempo oficial de 2' 07", ¡¡no está mal!!

Yo también he tenido la mía 🥉de finisher, jajajaja...😂😂 ¡¡Qué ilusión!!




Me he despedido de Ziortza, Roberto, Izaro, Alejo, Jonatan, Raúl y algunos más y me he ido a casa con el pensamiento cada vez más fuerte de que tengo que hacer algo ya para bajar de peso y no sufrir tantísimo como hoy. Y sé cómo hacerlo correctamente.

Gracias a Ziortza por animarme a participar en esta prueba, Ciclos Gorliz y Uribe fm que me hizo una breve entrevista. 

domingo, 12 de marzo de 2017

Primer accidente con la bicicleta. ¡¡Qué dolor!!

Hoy, 9 de marzo de 2017, al fin puedo decir que he probado el duro asfalto en el ámbito del ciclismo y que me he bautizado definitivamente.

Me he metido una galleta digna del Circo del Sol 🎪🌞, con voltereta en el aire incluida. O al menos esa ha sido mi impresión.

Y ha sido ¡¡cómo no!! De la manera más tonta. Como todo lo que me pasa a mí.

Ya de vuelta a casa, tras parar en un semáforo por obras en la carretera que está entre Olabarri y Fruniz, al reanudar la marcha, he cogido impulso con la pierna derecha (que nunca saco el pie del pedal) y seguido me he montado sobre el sillín y a continuación he enganchado el pie izquierdo en su pedal correspondiente para empezar a pedalear.

Cuando he querido imprimir un poco de fuerza a la pedalada para iniciar la marcha, me he puesto levantada del sillín para hacer impulso y ¡¡zas!! El pie se ha soltado del pedal porque no estaba bien enganchada la cala.

Resultado: Pérdida del equilibrio y caída fea al asfalto con golpe en la cabeza (protegida por el casco) y que me ha salvado de una grave lesión craneal y a continuación he caído a plomo con toda la zona lumbar en la carretera.

La bici ha salido disparada para un lado y yo para otro. ¡Literal!

Menos mal que un grupo de unos 20 ciclistas al ver el accidente delante de sus narices, se han quedado conmigo.

Yo gritando del dolor y llorando de rabia por esa caída tan tonta. Me han tranquilizado. He llamado a mi marido y escrito a mi amigo Pablo para que contactara con mi marido ya que yo no conseguía contactar.

Otra amiga, Ziortza, que pasaba por allí de entreno, al verme a parado y me ha atendido con mucho cariño.

Yo venga a llorar del dolor y sin poder moverme. Todos los ciclistas intentado animarme y calmarme a la misma vez. Uno de ellos haciendo de apoyo a mi dolorido cuerpo ya que me he quedado de lado.

Al final ha llegado la ambulancia, que me ha inmovilizado y trasladado en una camilla rígida de las que se usan en los casos de supuesta lesión vertebral, inmovilizando el cuello por protocolo aunque yo les he dicho que en él no me había hecho nada. Que no me dolía.

La Ertzaintza ha reordenado el tráfico y atestados me han hecho varias preguntas sobre el accidente antes de que la ambulancia me trasladara al centro sanitario más cercano a la zona del accidente.

Hasta aquí llegó mi ruta ciclista.

De camino al hospital.

Llegar al hospital de Cruces y acto seguido a  hacer placas para ver el alcance de los daños. El momento ése ha sido muy duro ya que tenía muchísimos dolores e inevitablemente me tenían que mover de la camilla a la mesa donde se hacen las radiografías, que como todos sabréis es muy fría y dura. Todo el personal que estaba allí me han intentado tranquilizar y me han dicho que me iban a intentar colocar en la mesa de la radiografía intentando hacerme el menor daño posible. Me iban a mover en bloque con las sábanas y todo. Y así lo han hecho. Pero en las condiciones físicas y anímicas en las que me encontraba, no he podido evitar sentir un dolor insoportable que ha hecho que me pusiera a llorar más angustiosamente si cabe.

Tal era el dolor en esos momentos de la realización de las radiografías, que me han entrado sudores fríos y notaba que empezaba a perder la consciencia, dándome ganas de vomitar incluso.

Les he avisado de que me estaba mareando y los radiólogos todos apurados haciendo su trabajo, al final han terminado con su cometido.

Tocaba de nuevo moverme de la mesa a la camilla. Otro horror de momento a pasar.

Tras estas pruebas, me han llevado hacia zona de boxes y me han asignado uno. Al de poco, ya le han dejado entrar a mi marido para que me acompañase.

Al de poco una enfermera ha venido a ponerme una vía en el brazo para poder administrarme nolotil vía intravenosa.

Esperando el Nolotil.

Mi marido acompañándome en todo momento y también ha venido a ver cómo estaba mi hermano Aitor.

El tiempo en boxes pasa lento y más cuando se tienen fuertes dolores, pero la verdad es que toda esa zona estaba llena de personas con diferentes problemas físicos y solamente el escuchar inevitablemente los comentarios del pasillo entre toda la gente que había allí me entretenía algo y por pequeños momentos el dolor parecía menguar un poquito.

De nuevo a aparecido mi amiga Ziortza para hacerme una visita y contarme algunas de sus experiencias accidentadas con la bici y la maravilla que es poder disfrutar de ese deporte. Me ha tranquilizado bastante, la verdad.  Luego se ha marchado pues tenía trabajo que hacer.

De repente, caigo en la cuenta de que aunque tenía la vía puesta, no había venido nadie a ponerme algo para mitigar el dolor, así que he llamado por el timbre que me habían dejado en la camilla para pedirles por favor que me dieran algo para contrarrestar el grandísimo dolor que tenía. Así lo ha hecho una enfermera muy simpática y joven que me ha puesto una bolsita de Nolotil conectada a la vía intravenosa.

¡¡Por fin llegó el Nolotil!!

Después ha venido una traumatóloga que me ha comentado que no han visto rotura ósea en la zona sacra ni pelvica, pero que aún así iban a revisar bien las radiografías y si estaba todo correcto, me mandarían a casa.  También me ha hecho un tacto por la zona vertebral y sacro-iliaca y claramente donde más dolor siento es en la zona izquierda de mi cadera.

De lo malo, malo, al final he tenido suerte y no me he roto nada, pero el golpe me pasará factura durante bastante tiempo en el plano muscular, tendinoso y de las bursas.

Enseguida me dan el alta.

Así que ya tengo una batallita para contar a mis futuros nietos.

Muchísimas gracias a todos los ciclistas que me han acompañado durante los momentos más duros tras la caída. Me he sentido muy arropada. También a Ziortza que me ha visitado en el hospital donde trabaja.  Y gracias a tod@s por los ánimos recibidos.

domingo, 14 de agosto de 2016

II CRONOESCALADA DE SAN ROKE (PORTUGALETE) 13/8/2016

Ha pasado un año y un día desde que hice mi última publicación en este blog y la verdad es que ha sido como una penitencia por lo largo que se ha hecho en el tiempo.

He pasado por muchos altibajos morales a causa de mis dolores por la lesión que me hice en la cadera y las consecuencias físicas y sobre todo psicológicas han sido muy difíciles llevar por mí y mi familia más directa.

Pero el tiempo sigue su camino hacia adelante inexorablemente y la lesión parece que se va suavizando tanto en su parte dolorosa como en la parte moral.

Después de hechas varias pruebas, ya sé exactamente cómo está mi cadera y rodilla. No están para echar cohetes, pero tampoco están exageradamente tocadas como para alargar en tiempo indefinido el parón de correr.  Es más, en no mucho tiempo volveré a intentar empezar a hacer trote suave y comprobar si se resienten o no y en qué grado de dolor soportable me encuentro. El miedo es inevitable, pero el dolor que tengo a nivel anímico es mucho más duro de llevar que el propio dolor físico, os lo aseguro.

Durante este último año he continuado saliendo en bici de carretera para no dejar de hacer ejercicio físico del todo. El gimnasio..... Lo he intentado. Pero me ahogo de calor en él y lo paso tan mal que lo tengo descartado para hacer ejercicio de cardio (bici, remo, elíptica y cinta) sólo lo usaría para hacer máquinas de musculación. Pero mientras haga un tiempo aceptable para estar al aire libre, lo prefiero al gimnasio.  Me tengo que obligar a ir al gimnasio y a la piscina aunque sea día veces por semana.

Hace unos días un amigo mío con el que fui a andar en bicicleta me comentó algo sobre una cronoescalada que se celebraba en las fiestas de San Roke en Portugalete y yo le dije que igual iba a verla o sacar fotos.   Pero mi amigo me hizo la pregunta de:  -"¿y porqué no te animas a probar a hacerla?"-.  Le dije que no me veía en esa tesitura de enfrentarme a una prueba de ese tipo, que tampoco estaba en una forma física adecuada y que éso para mí era un reto fuera de mis posibilidades y más teniendo en cuenta que en ese mismo día en el que estaba en conversación con él, estaba viendo lo mucho que me estaba costando subir una pendiente fuerte desde Gallarta hacia La Arboleda.


Total, que pasan los días y empiezo a buscar datos sobre la prueba, pero sólo encuentro el cartel y poca cosa más.  Busco la Cuesta de Las Maderas de Portugalete e intento enterarme del % de desnivel positivo que tiene. No encuentro nada que me dé una pista sobre mis dudas, aunque sé qué cuesta es y que hace bastante tiempo y por equivocación me metí por esa calle que sube durante unos 300 metros por la calle Casilda Iturrizar para terminar en la confluencia con la calle General Castaños y la subí hasta la mitad más o menos al ver que me venía un coche de frente y me tuve que meter en la acera y parar.

Llega el viernes y una especie de voz interior me repetía una y otra vez: ¿por qué no pruebas?  Sigo dándole vueltas al asunto y a última hora del viernes casi tengo decidido que participaré simplemente por curiosidad y para ver qué tal responde mi cuerpo y mi mente. Comprobar si había desaparecido o no de dentro de mí el pequeñísimo espíritu competitivo que tenía allá por 2014.

Llega el día de la cronoescalada y el parte meteorológico es más que bueno, demasiado bueno, la verdad. Mínimas de 25° y máximas de 37°. Eso me preocupa un poco porque el tema del calor sumado al esfuerzo lo llevo bastante mal pero ya lo tenía decidido. Iría a la cronoescalada.

A medida mañana del día señalado me entran algunas dudas sobre cómo afrontar una subida tan empinada si, por lo que sea, habría que empezar desde la base de la cuesta sin poder coger algo de velocidad previa y se me ocurre ir a una carretera de Urduliz que tiene muy poco tráfico y que pica bien para arriba para hacer unas series intentando averiguar qué cadencia llevar según la combinación de plato y piñón que pusiera para subir a un buen ritmo pero sin fallecer en el intento, jajajaja....

¡¡Pensado y hecho!! Me cambio rápidamente y cojo la bici btt para hacer la comprobación "in situ".  Con un calor más que agobiante para ser las 12 y pico del mediodía voy camino de la carretera en cuestión.


Primera prueba: plato n° 3 (grande) y piñón n°  3 = Empiece bueno, pero en mitad de la cuesta casi se me para la bici y tengo que tirar de patas a tope para no caerme de lado y con muchísimo sufrimiento y agobio consigo llegar arriba axfisiada por el calor y el sobreesfuerzo aunque la cuesta no es muy larga. Creo que no llega a los 30 metros.  Bajo agotada del todo y tengo claro que hay que poner otra cadencia que me haga sufrir menos y subir con más holgura.


Segunda prueba: plato n° 3 (grande) y piñón n° 1= Arranco con fuerza y pedaleando en posición de pie para hacer más potencia con las piernas, pero al cabo de unos metros, de nuevo me da el agotamiento extremo y ya sentada continúo entre terribles sufrimientos (como decía el Recio de "Aquí no hay quien viva") la subida hasta la parte más alta, llegando exhausta del todo.  Pienso que no he recuperado bien de la primera subida y bajo muy pensativa y siendo consciente de que si tanto me cuesta hacer un tramo pequeño de cuesta, la cronoescalada va a ser una locura total para mí.


Tercera y última prueba: plato nº 2 (mediano) y piñón 1 = Me lo tomo con calma y cogiendo bien de aire antes de comenzar y empiezo a pedalear.  Al tener la cadencia más alta (más pedaléos por tramo recorrido), o éso creo, porque no lo tengo muy claro, no sufro tanto ni desde el principio ni en la mitad ni al final de la cuesta, con lo cual, decido que en la cronoescalada de salida saldré con esa combinación de "plato 2 y piñón 1" y cuando a mitad del recorrido pique la cuesta más hacia arriba, meterle el plato nº1 (el más pequeño) y afrontar los metros finales y conseguir sobrevivir a la prueba.  ¡¡Que sea lo que Dios quiera!!

Se acerca la hora y ya me empiezo a preparar y me llevo la bici de montaña, que pesa dos toneladas, porque con la de carretera aunque es mucho más ligera de peso, me da miedo que el cambio de plato se me tuerza en pleno esfuerzo y me quede tirada en medio de la prueba. . Mi marido me acompañará hoy para darme ánimos y sacar alguna foto.

No me noto nerviosa pero sí algo preocupada por pensar en qué será de mí cuando llegue la hora de la verdad en la cronoescalada.

Llegamos a Portugalete y me encuentro con amigos como Raul, Andrea, Zuriñe, Ander, Gorka, Jose Antonio y alguno más a los que saludo y les cuento mi preocupación.

Me inscribo cerca de la salida en la Plaza del Solar. Me dan el nº 15 de dorsal que no consigo pegarme en la camiseta ya que al ser la fibra acrílica y con algo de sudor que tenía ya por el calor reinante, se caía fácilmente. Intento buscar y pedir a alguien que me deje al menos dos imperdibles, pues hay que llevar el dorsal a la espalda bien visible.  No hay manera.  Al final mi amiga Andrea me dice que lo ponga pegado en el cuadro de la bici lateralmente y así lo hice.

En esta cronoescalada hay que hacer dos subidas.  Una individual y otra por parejas con tiempos similares.

El orden de salida era según inscripción del número 1 en adelante.  Iban dando salida cada minuto y por grupos de 5, así que yo estaba en el grupo tercero del total.  Estábamos inscritos 35 ciclistas.

Me da tiempo a dar unas vueltas de calentamiento con Andrea y charlar un rato y una fotito para el recuerdo.  También me pude sacar una foto con Peio Ruiz Cabestani que iba a participar en la prueba. ¡¡Qué nivel!!


La hora de comienzo era a las 19 horas.  Y así comienza la cronoescalada.  Estoy con Andrea y Miren, una chica del Sestao Triatlon de charla por allí.

Sale el primer grupo de 5 participantes con un intervalo de 1 minuto entre ellos.  Cuando vuelven a la zona de salida, se da paso al segundo grupo y salen escopetados y al de poco regresan todos a la zona de salida.

Ya no había marcha atrás.  Era mi turno. Reviso bien para comprobar si tengo la cadena en el plato 2 y en el piñón 1 y veo que este último lo tengo en el 2. Decirlo dejarlo así.  Enciendo el Garmin y pongo la pantalla en inicio pero sin darle al play para que empezase a contar el tiempo. 

Una chica de la organización walkitalkie en mano empieza a llamar a los números precedentes al mío. El 11, el 12, el 13, el 14 y el 15, ¿lista? -¡¡No, no estoy lista, jajajaja...!! le contesto.  Me mira asustada, y le hago una señal de que sí y me santiguo. Hace la cuenta atrás: ¡¡¡5, 4, 3, 2, 1, aurrera!!!!

Justo pongo el Garmin en marcha y empiezo a pedalear como una loca con la candencia alta.  Las piernas se me van solas, jajajaja.... Hago unos metros en linea recta y al de poco tengo que girar hacia La Cuesta de las Maderas.  Resoplo como puedo y levanto el culo para pedalear con mayor fuerza.  Los espectadores allí congregados empiezan a jalear a tope.  Desde la megafonía de la mitad de la cuesta me nombran y entonces la gente me empieza a animar por mi nombre.  Yo sudando la gota gorda y sin poder mirar hacia los lados para buscar a mi marido pero no lo veo.  Iba mirando hacia abajo para centrarme en la pedalada y si levantaba la cabeza, igual perdía el equilibrio y me caía al suelo.




Justo antes de llegar a la mitad del recorrido y con la cabeza gacha, veo de refilón a mi amiga Nuria y Aitor, que sacan unas fotos espectaculares los dos y me animan mucho mientras me sacan algunas fotos. No les pude ni dar las gracias porque no tenía aire ni resuello para desperdiciar, jajajajaja.... ¡¡¡Cómo iba de forzada!!! 

Llego al arco que marca la mitad del recorrido y ahí justo es cuando la cuesta pica más hacia arriba, con lo cual y sin pensarlo mucho, cambio al plato más pequeño y continuo agónicamente hacia la meta en lo alto de la calle.

Parece mentira que con lo axfisiada y reventada que íba, seguía pedaleando como podía con el ánimo y calor de la gente que se hallaba allí congregrada.

Llego a la meta e intento coger el máximo aire posible.  No puedo.  ¡¡¡Estoy que me va a dar algo, joder!!! Se me olvida parar el Garming durante unos segundos, aunque él ya se para solo en cuanto dejo de pedalear y paro, pero tiene un pequeño margen de unos segundos, así que en la primera subida hago un tiempo de 1' 49".  Primera subida de la cronoescalada.

La gente me felicita y después de recuperarme un poco bajo por un lateral hacia la zona de salida ya que hay que hacer una segunda tanda por parejas que hayan tenido un crono similar.

Me encuentro con Nuria y Aitor que me felicitan por haber conseguido subir hasta el final sin tocar el suelo, ya que habían visto que algún que otro ciclista se había bajado de la bici por no poder continuar con el fuerte desnivel de la calle.

También me encuentro con mi marido y estoy con él un rato contándole cómo me había ido la prueba. Apareció como de la nada mi amigo Jose Antonio con el que me dí un gran abrazo y estuvimos charlando un ratito.

Mientras espero a que nos llamen de nuevo, pongo el Garmin de nuevo en funcionamiento para ver qué tiempo, pulsaciones y velocidad he llevado en la primera subida.  Empiezo a pasar de unas pantallas a otras y de repente, se queda petado y ya no responde a ningún botón u orden que le dé en la pantalla táctil. ¡¡¡Horror!!!  ¡¡¡Ahora noooooo!!!  Con los nervios empiezo a insistir con los botones e incluso apagarlo teniendo un rato el dedo sobre el on-off, y no hay manera de desbloquearlo.  Me pongo de los nervios totalmente.  Mi marido lo intenta desbloquear sin éxito.  Al final busco a grito pelado un voluntario entre todos los ciclistas para que me solucione el gran problema.  Uno se ofrece voluntario y como por arte de magia lo consigue apagar.  Le doy las gracias y voy a la zona de línea de salida.

Pasan unos cuantos minutos y nos empiezan a convocar a todos los participantes para que nos acerquemos a la salida y que nos dijesen con quién tendríamos que subir la segunda tanda.  A mí me toca con un crío de unos 12 años y pienso para mis adentros: "¡¡Éste me da para el pelo, seguro!!"

El chavalillo y yo somos los terceros en salir ya que se empieza la cronoescalada en parejas por los que han hecho peores tiempos, jajaja.... ¡¡Por lo menos nos somos los úlitmos!!

En un momento dado, no sé qué cara tendría de preocupación, que Peio R.C. se acercó a mí para ver qué tal llevaba colocado el desarrollo y me dijo que lo tenía muy bien colocado y me dio ánimo para la segunda ronda. ¡¡Más majoooo!!

Llega el momento y nos ponemos el crío y yo cada uno a un lado de una barandilla para salir y nos dan la orden de salida.  ¡¡El chaval sale todo tronado!!  Y yo, pisando huevos en comparación con él.  Pienso que lleva un desarrollo que le hace avanzar más que yo en cada pedalada.

Nos acercamos a la curva hacia la izquierda para encarar la subida y el jovenzuelo me lleva unos cuantos metros de ventaja, pero según empiezo a pedalear la cuesta arriba, veo que lo paso con relativa facilidad y por un lado me da un poco de pena y me siento hasta un poco abusona, pero también estoy convencida que en poco trecho me alcanzará casi seguro.  Sólo había que fijarse en el poco peso del chaval y su juventud en comparación conmigo.


Esta segunda subida se me está haciendo muchísimo más dura que la primera e incluso no tengo fuerzas para pedalear hasta la mitad de la cuesta con el culo en alto, así que me siento y pedaleo como puedo mientras oigo al público jalearnos al chaval y a mí.  No sabía si lo tenía muy cerca mío o algo distanciado pues a pesar de llevar retrovisor, lo tenía descolocado y aunque miraba por él, no lo veía, jajajaja....  ¡¡Qué angustia de subida por Dios!!


Vamos llegando a la mitad del recorrido donde está el arco que lo señala y decido cambiar de plato rápidamente, como había hecho en la primera tanda.

¡¡¡Desastre totaaaaaaaal!!!  ¡¡¡El plano no se cambia!!!  Vuelvo a poner la ruleta en el nº 2 y seguido en el nº 1 y compruebo totalmente alarmada que el plato mediano sigue con la cadena metida en él.  No puedo pasar la cadena al plato más pequeño.

Las fuerzas se me gastan rápidamente, me agobio mucho.  No porque el chaval me pasase, no.  Sino porque veía que se me iba a parar la bici e iba tener que poner el pie en el suelo y quedar desclasificada.  ¡¡Eso sí que me fastidiaría!!

¡¡¡Qué sudada me estaba metiendo!!!  Todo el rato que estuve intentando cambiar de plato, mirando hacia abajo y jurando en arameo porque no lo conseguía.

Pienso que tendré que explotar de esfuerzo si no consigo cambiar de velocidad en el plato y subo casi llorando hacia arriba intentando cambiarlo constantemente del 2 al 1.  Cuando quedaban unos 70 metros para la meta, por fin consigo cambiar el plato y ya sin resuello ni casi fuerzas sigo pedaleando con más pena que gloria hacia la cima mientras los espectadores congregados le gritaban al crío que ya me tenía al alcance y animándome a mí también, la verdad.

¡¡Si me gana el crío, me alegraré por él!! Pienso.  Pero al final no fue así. En esa segunda tanda por parejas gané yo por unos segundos al chaval.   Le esperé arriba para felicitarlo, chocando las manos y la madre del crío me dijo a ver si podía sacarnos una foto juntos, a lo que le dije que sí, ¡claro! Tiempo total: 1' 28"

Tras descansar un poco y recuperarme de tal esfuerzo sobrehumano para mí, bajé hacia abajo en busca de mi marido.

Más tarde nos dieron a todos los participantes una bolsa con bebidas lácteas, una camiseta conmemorativa de la prueba y un bidón para la bici.


Luego, trofeos para los mejores y algunas fotos y todos contentos para casa.








Así ha sido esta prueba explosiva en la que he participado.

* Fotos cortesía de mi marido, Zuriñe, Aitor y la organización.

Gracias a tod@s por los ánimos y las fotos y vídeos.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Ruta ciclista de Sopela a San Juan de Gaztelugatxe. (12/8/2015)

Después de pasar un bajón moral por causa de la invitación de mi marido a salir a trotar y tener que decirle que no, pues tengo mucho miedo a empeorar mi lesión, hoy había que cambiar las tornas y volver a darle caña al cuerpo.  Vista la previsión meteorológica para los siguientes días, me he propuesto un mini-reto, jajaja.... Ir hasta Bakio, cosa que no tiene nada de especial porque ya lo he hecho otras veces, y subir con la bicicleta hasta la ermita de San Juan de Gaztelugatxe, que eso ya será otro cantar.


Los que me conocéis de hace algún tiempo, ya sabéis de mis ventoleras, jajaja.... Y los que no, pues ya os digo que ésta es una de esas ventoleras que me dan de vez en cuando, jajaja...

Me he despertado a las 7:30 de la mañana y tras desayunar y recoger un poco la casa he ido a por mi bici y me he puesto rumbo hacia mi destino-objetivo-reto cuando eran las 8:45 a.m.  He salido tranquila, pero no demasiado porque el parte meteorológico de ayer anunciaba temperaturas máximas de 35º en la costa vasca, así que tampoco me podía relajar demasiado porque si no, a la vuelta me pillaría de lleno toda la solana o "caloret" que se dice ahora, jajaja...

He ido dirección Mungia y una vez que salgo del pueblo, cojo el cruce que me manda hacia Meñaka. Voy circulando por la carretera que tiene algunas cuestas majas para que piquen un poco las piernas y al llegar a un cruce, giro hacia la derecha para ir ya sin pérdida hacia Bakio. 

Total, que he llegado a Bakio sudando ya la gota gorda del calor y humedad ambiental que hacía a eso de las 11 de la mañana y he parado en la parta alta del pueblo donde hay un mirador desde el que se divisa la playa y parte del puerto.  Dos fotos y para adelante carretera dirección Bermeo.  No sabía con seguridad cuánto tendría que pedalear para llegar a la zona donde se encuentra la carretera de acceso al Islote de San Juan de Gaztelugatxe, así que me lo he tomado con resignación ya que había que ir por una carretera en constante subida que me ha dejado seca, jajajaja....



Cuando he llegado a la zona de restaurantes y la cervecera Eneperi, he visto gente por allí con la misma intención que yo de bajar hacia el inicio de las escaleras para llegar a lo más alto del islote.  Me saco una foto desde la carretera con la Isla de Aketxe al fondo y continuo la búsqueda del camino de acceso a la ermita.


Al final he encontrado un mosaico que indicaba 10 minutos al mirador y 25 a la ermita.  Era una especie de camino de cemento imitando losetas irregulares.  Por allí he bajado en bici los primeros metros frenando mucho porque la pendiente era de aúpa.  Ha habido un momento en el que he visto que me podía desmorrar en cualquier momento gracias a mi poca pericia ciclista y me he bajado de la bici para continuar andando.

Luego, el camino cementado desaparece y empieza un camino hecho en el mismo monte con una especie de escalones que se sostenían sobre travesaños de madera para darles forma de escalera pero que estaban un poco desfigurados por efecto de las lluvias e intemperie.

La gente tanto que bajaba como que subía por esta zoma me decían que vaya mérito tenía de ir con la bici por allí, jajaja....  A lo que yo les contestaba que no era por mérito sino por una ventolera o cabezonería que me había dado.  Los visitantes de la zona se quedaban un poco sorprendidos de verme bajar por allí mientras canturreaba canciones infantiles, jajaja...  ¡¡Ya habrán pensado, qué pedrada tiene ésta en la cabeza!! jajaja..... E igual no van muy desencaminados en sus pensamientos, jajaja...


Al final llego a la confluencia de las escaleras que bajan por el monte con la antigua carretera de acceso que está cerrada para los vehículos desde hace ya bastante tiempo por desprendimientos y un poco más abajo ya me encontraba en la explanada previa al inicio de lo que es la propia subida hacia la ermita.  He sacado mi cámara de fotos y un señor amablemente me ha dicho si quería que me me sacara una foto.  Yo le he dicho muy agradecida que sí, y me la ha sacado antes de iniciar el ascenso.


Primero he pasado por una fuente que hay a pie de las escaleras y he recargado mi bidón, que ya le hacía falta, y me he mojado la cabeza entera para refrescarme.

¡¡¡Ahora viene lo bueno!!!  Cojo la bici y empiezo a subir las escaleras a buen ritmo, así que por allí la gente se me quedaba mirando como las vacas al tren, jajajaja.....  Según me oían, se iban apartando del camino para dejarme pasar y no romperme el ritmo.  Algunos me han animado y otros me han preguntado si iba de penitencia, jajaja....  Y yo toda feliciana les decía que no, que me había dado una pedrada de subir con la bici, sin más.   Las sonrisas de los turistas y visitantes no se hacían esperar.  Era como si viesen un extraterrestre por allí.

De repente, me he parado y he sacado la cámara de fotos pues estaría bien tener una foto mientras subía. Saco el trípode y según lo estoy enroscando a la cámara me dice un chico que subía por allí con su mujer e hija:  -¡¡Ya te saco yo la foto, mujer!!  Yo toda agradecida le digo: -Pues me harías un grandísimo favor, la verdad, porque a veces para sacarme una foto pierdo mucho tiempo entre que busco el ángulo que quiero, coloco en equilibrio la cámara, la configuro el temporizador y me pongo en la pose que quiero plasmar, jajaja...

Total, que me ha sacado una foto de espaldas y más adelante, el mismo chico, me ha sacado otra de frente mientras subía los escalones.  Le he dado mil gracias y he continuado jadeante hacia la ermita.



Las personas más mayores se quedaban fliplando al verme por allí con la bici encaramada y subiendo tan campante.  Una me ha dicho: -¿No sería mejor haber dejado la bici abajo?  A lo que le he contestado: -¡¡Mejor seguro que sí, pero si me la roban, a ver cómo vuelvo yo a casa!! 

Por fin llego a la ermita de San Juan de Gaztelugatxe y como aparecidos de la nada veo a unas cuantas personas que me estaban mirando desde lo alto que me han empezado a aplaudir y a darme la enhorabuena por aquella gesta, jajajajaja.....  Algunos turistas extranjeros también me han fotografiado como si estuviera haciendo algún récord Guinnes o algo así, jajaja.... ¡¡Qué curioso, con el pedazo de paisaje que tenían a sus pies y se despistan con una que sube con la bici hasta la ermita!! jajajaja....  Al final me ha dado hasta la risa de ver la expectación que había levantado entre la gente allí congregada.  Les he agradecido las muestras de ánimo y felicitaciones y me he ido a la entrada de la ermita para tocar la campana 3 veces como es tradición.

De nuevo a aparecido como por arte de Birli y Birloque mi fotógrafo personal de hoy que se me ha vuelto a ofrecer para hacerme la foto de rigor mientras tocaba la campana, jajaja...  Le he dicho que ya lo hacía yo con el trípode porque quería pillar la imagen desde abajo hacia arriba y que con el trípode ya me las arreglaba.  Y va y me suelta el chico:  ¡¡De eso nada, ya te la hago yo!!  Ante su insistencia, le he tenido que dejar hacerme la foto, jajaja... Se ha tirado literalmente al suelo para pillar el ángulo perfecto para la foto, jajaja...  ¡¡¡Más majooooo!!!  Le he vuelto a dar las gracias una vez más y luego he sacado una foto del interior de la ermita que es preciosa.


He mirado el reloj y ya era bastante tarde.  Todavía me quedaba bajar los 241 escalones que había subido hace un rato, así que alguna foto más, que también he tenido la suerte de que me sacaran otras personas y vuelta para abajo con alegría de haber conseguido mi pequeño reto de hoy.





Según bajaba, ya un poco más relajada y quitada la vergüenza de pedir a la gente que me sacase alguna foto, le he dicho a otro chico que me he encontrado por el camino  a ver si era tan amable de sacarme una foto con la flaka mientras bajaba. -Ningún problema.  Me ha dicho. Y me ha hecho la foto.  Le he dado las gracias y he continuado el descenso.


Otro matrimonio de personas mayores, al verme bajando por las escaleras me ha preguntado el hombre a ver si me podía sacar una foto porque le parecía extraordinario el ver a una persona por allí bajando con la bici.  Muerta de la risa por dentro, le he dicho que sí, que vale.  Me ha sacado la foto y se ha quedado tan feliz el hombre, jajaja....

Por fin llego a la base y final de las escaleras y me vuelvo a mojar la cabeza en la fuente y lleno de nuevo el bidón.

Mucha gente me ha felicitado arriba y durante la bajada por la pequeña gesta que había protagonizado, jajaja...

He decidido subir por la antigua carretera de acceso que está cerrada al tráfico y la verdad es que se encontraba en un estado lamentable.  Había mucha piedra y grijo de relleno y no había manera de subirla montada en la bici.  Al final, todo a pata y peleándome con un tábano que me quería hincar el diente, jajaja... Hasta he tenido que echar a correr mientras subía en algunos tramos de mayor agobio.

Por fin llego a la carretera de la costa desde la que he vuelto a bajar a Bakio y donde me he tomado un merecido refrigerio con un pincho de txipiron rebozado para reponer fuerzas. ¡¡Qué rico estaba!!


Vuelta a casa más contenta que ni sé.  Este entreno os lo dedico a tod@s l@s que me soportáis en mis días "plof" y aguantáis mis "chapas" por aquí.  ¡¡Gracias de corazón a tod@s!!