domingo, 12 de marzo de 2017

Primer accidente con la bicicleta. ¡¡Qué dolor!!

Hoy, 9 de marzo de 2017, al fin puedo decir que he probado el duro asfalto en el ámbito del ciclismo y que me he bautizado definitivamente.

Me he metido una galleta digna del Circo del Sol 🎪🌞, con voltereta en el aire incluida. O al menos esa ha sido mi impresión.

Y ha sido ¡¡cómo no!! De la manera más tonta. Como todo lo que me pasa a mí.

Ya de vuelta a casa, tras parar en un semáforo por obras en la carretera que está entre Olabarri y Fruniz, al reanudar la marcha, he cogido impulso con la pierna derecha (que nunca saco el pie del pedal) y seguido me he montado sobre el sillín y a continuación he enganchado el pie izquierdo en su pedal correspondiente para empezar a pedalear.

Cuando he querido imprimir un poco de fuerza a la pedalada para iniciar la marcha, me he puesto levantada del sillín para hacer impulso y ¡¡zas!! El pie se ha soltado del pedal porque no estaba bien enganchada la cala.

Resultado: Pérdida del equilibrio y caída fea al asfalto con golpe en la cabeza (protegida por el casco) y que me ha salvado de una grave lesión craneal y a continuación he caído a plomo con toda la zona lumbar en la carretera.

La bici ha salido disparada para un lado y yo para otro. ¡Literal!

Menos mal que un grupo de unos 20 ciclistas al ver el accidente delante de sus narices, se han quedado conmigo.

Yo gritando del dolor y llorando de rabia por esa caída tan tonta. Me han tranquilizado. He llamado a mi marido y escrito a mi amigo Pablo para que contactara con mi marido ya que yo no conseguía contactar.

Otra amiga, Ziortza, que pasaba por allí de entreno, al verme a parado y me ha atendido con mucho cariño.

Yo venga a llorar del dolor y sin poder moverme. Todos los ciclistas intentado animarme y calmarme a la misma vez. Uno de ellos haciendo de apoyo a mi dolorido cuerpo ya que me he quedado de lado.

Al final ha llegado la ambulancia, que me ha inmovilizado y trasladado en una camilla rígida de las que se usan en los casos de supuesta lesión vertebral, inmovilizando el cuello por protocolo aunque yo les he dicho que en él no me había hecho nada. Que no me dolía.

La Ertzaintza ha reordenado el tráfico y atestados me han hecho varias preguntas sobre el accidente antes de que la ambulancia me trasladara al centro sanitario más cercano a la zona del accidente.

Hasta aquí llegó mi ruta ciclista.

De camino al hospital.

Llegar al hospital de Cruces y acto seguido a  hacer placas para ver el alcance de los daños. El momento ése ha sido muy duro ya que tenía muchísimos dolores e inevitablemente me tenían que mover de la camilla a la mesa donde se hacen las radiografías, que como todos sabréis es muy fría y dura. Todo el personal que estaba allí me han intentado tranquilizar y me han dicho que me iban a intentar colocar en la mesa de la radiografía intentando hacerme el menor daño posible. Me iban a mover en bloque con las sábanas y todo. Y así lo han hecho. Pero en las condiciones físicas y anímicas en las que me encontraba, no he podido evitar sentir un dolor insoportable que ha hecho que me pusiera a llorar más angustiosamente si cabe.

Tal era el dolor en esos momentos de la realización de las radiografías, que me han entrado sudores fríos y notaba que empezaba a perder la consciencia, dándome ganas de vomitar incluso.

Les he avisado de que me estaba mareando y los radiólogos todos apurados haciendo su trabajo, al final han terminado con su cometido.

Tocaba de nuevo moverme de la mesa a la camilla. Otro horror de momento a pasar.

Tras estas pruebas, me han llevado hacia zona de boxes y me han asignado uno. Al de poco, ya le han dejado entrar a mi marido para que me acompañase.

Al de poco una enfermera ha venido a ponerme una vía en el brazo para poder administrarme nolotil vía intravenosa.

Esperando el Nolotil.

Mi marido acompañándome en todo momento y también ha venido a ver cómo estaba mi hermano Aitor.

El tiempo en boxes pasa lento y más cuando se tienen fuertes dolores, pero la verdad es que toda esa zona estaba llena de personas con diferentes problemas físicos y solamente el escuchar inevitablemente los comentarios del pasillo entre toda la gente que había allí me entretenía algo y por pequeños momentos el dolor parecía menguar un poquito.

De nuevo a aparecido mi amiga Ziortza para hacerme una visita y contarme algunas de sus experiencias accidentadas con la bici y la maravilla que es poder disfrutar de ese deporte. Me ha tranquilizado bastante, la verdad.  Luego se ha marchado pues tenía trabajo que hacer.

De repente, caigo en la cuenta de que aunque tenía la vía puesta, no había venido nadie a ponerme algo para mitigar el dolor, así que he llamado por el timbre que me habían dejado en la camilla para pedirles por favor que me dieran algo para contrarrestar el grandísimo dolor que tenía. Así lo ha hecho una enfermera muy simpática y joven que me ha puesto una bolsita de Nolotil conectada a la vía intravenosa.

¡¡Por fin llegó el Nolotil!!

Después ha venido una traumatóloga que me ha comentado que no han visto rotura ósea en la zona sacra ni pelvica, pero que aún así iban a revisar bien las radiografías y si estaba todo correcto, me mandarían a casa.  También me ha hecho un tacto por la zona vertebral y sacro-iliaca y claramente donde más dolor siento es en la zona izquierda de mi cadera.

De lo malo, malo, al final he tenido suerte y no me he roto nada, pero el golpe me pasará factura durante bastante tiempo en el plano muscular, tendinoso y de las bursas.

Enseguida me dan el alta.

Así que ya tengo una batallita para contar a mis futuros nietos.

Muchísimas gracias a todos los ciclistas que me han acompañado durante los momentos más duros tras la caída. Me he sentido muy arropada. También a Ziortza que me ha visitado en el hospital donde trabaja.  Y gracias a tod@s por los ánimos recibidos.

domingo, 14 de agosto de 2016

II CRONOESCALADA DE SAN ROKE (PORTUGALETE) 13/8/2016

Ha pasado un año y un día desde que hice mi última publicación en este blog y la verdad es que ha sido como una penitencia por lo largo que se ha hecho en el tiempo.

He pasado por muchos altibajos morales a causa de mis dolores por la lesión que me hice en la cadera y las consecuencias físicas y sobre todo psicológicas han sido muy difíciles llevar por mí y mi familia más directa.

Pero el tiempo sigue su camino hacia adelante inexorablemente y la lesión parece que se va suavizando tanto en su parte dolorosa como en la parte moral.

Después de hechas varias pruebas, ya sé exactamente cómo está mi cadera y rodilla. No están para echar cohetes, pero tampoco están exageradamente tocadas como para alargar en tiempo indefinido el parón de correr.  Es más, en no mucho tiempo volveré a intentar empezar a hacer trote suave y comprobar si se resienten o no y en qué grado de dolor soportable me encuentro. El miedo es inevitable, pero el dolor que tengo a nivel anímico es mucho más duro de llevar que el propio dolor físico, os lo aseguro.

Durante este último año he continuado saliendo en bici de carretera para no dejar de hacer ejercicio físico del todo. El gimnasio..... Lo he intentado. Pero me ahogo de calor en él y lo paso tan mal que lo tengo descartado para hacer ejercicio de cardio (bici, remo, elíptica y cinta) sólo lo usaría para hacer máquinas de musculación. Pero mientras haga un tiempo aceptable para estar al aire libre, lo prefiero al gimnasio.  Me tengo que obligar a ir al gimnasio y a la piscina aunque sea día veces por semana.

Hace unos días un amigo mío con el que fui a andar en bicicleta me comentó algo sobre una cronoescalada que se celebraba en las fiestas de San Roke en Portugalete y yo le dije que igual iba a verla o sacar fotos.   Pero mi amigo me hizo la pregunta de:  -"¿y porqué no te animas a probar a hacerla?"-.  Le dije que no me veía en esa tesitura de enfrentarme a una prueba de ese tipo, que tampoco estaba en una forma física adecuada y que éso para mí era un reto fuera de mis posibilidades y más teniendo en cuenta que en ese mismo día en el que estaba en conversación con él, estaba viendo lo mucho que me estaba costando subir una pendiente fuerte desde Gallarta hacia La Arboleda.


Total, que pasan los días y empiezo a buscar datos sobre la prueba, pero sólo encuentro el cartel y poca cosa más.  Busco la Cuesta de Las Maderas de Portugalete e intento enterarme del % de desnivel positivo que tiene. No encuentro nada que me dé una pista sobre mis dudas, aunque sé qué cuesta es y que hace bastante tiempo y por equivocación me metí por esa calle que sube durante unos 300 metros por la calle Casilda Iturrizar para terminar en la confluencia con la calle General Castaños y la subí hasta la mitad más o menos al ver que me venía un coche de frente y me tuve que meter en la acera y parar.

Llega el viernes y una especie de voz interior me repetía una y otra vez: ¿por qué no pruebas?  Sigo dándole vueltas al asunto y a última hora del viernes casi tengo decidido que participaré simplemente por curiosidad y para ver qué tal responde mi cuerpo y mi mente. Comprobar si había desaparecido o no de dentro de mí el pequeñísimo espíritu competitivo que tenía allá por 2014.

Llega el día de la cronoescalada y el parte meteorológico es más que bueno, demasiado bueno, la verdad. Mínimas de 25° y máximas de 37°. Eso me preocupa un poco porque el tema del calor sumado al esfuerzo lo llevo bastante mal pero ya lo tenía decidido. Iría a la cronoescalada.

A medida mañana del día señalado me entran algunas dudas sobre cómo afrontar una subida tan empinada si, por lo que sea, habría que empezar desde la base de la cuesta sin poder coger algo de velocidad previa y se me ocurre ir a una carretera de Urduliz que tiene muy poco tráfico y que pica bien para arriba para hacer unas series intentando averiguar qué cadencia llevar según la combinación de plato y piñón que pusiera para subir a un buen ritmo pero sin fallecer en el intento, jajajaja....

¡¡Pensado y hecho!! Me cambio rápidamente y cojo la bici btt para hacer la comprobación "in situ".  Con un calor más que agobiante para ser las 12 y pico del mediodía voy camino de la carretera en cuestión.


Primera prueba: plato n° 3 (grande) y piñón n°  3 = Empiece bueno, pero en mitad de la cuesta casi se me para la bici y tengo que tirar de patas a tope para no caerme de lado y con muchísimo sufrimiento y agobio consigo llegar arriba axfisiada por el calor y el sobreesfuerzo aunque la cuesta no es muy larga. Creo que no llega a los 30 metros.  Bajo agotada del todo y tengo claro que hay que poner otra cadencia que me haga sufrir menos y subir con más holgura.


Segunda prueba: plato n° 3 (grande) y piñón n° 1= Arranco con fuerza y pedaleando en posición de pie para hacer más potencia con las piernas, pero al cabo de unos metros, de nuevo me da el agotamiento extremo y ya sentada continúo entre terribles sufrimientos (como decía el Recio de "Aquí no hay quien viva") la subida hasta la parte más alta, llegando exhausta del todo.  Pienso que no he recuperado bien de la primera subida y bajo muy pensativa y siendo consciente de que si tanto me cuesta hacer un tramo pequeño de cuesta, la cronoescalada va a ser una locura total para mí.


Tercera y última prueba: plato nº 2 (mediano) y piñón 1 = Me lo tomo con calma y cogiendo bien de aire antes de comenzar y empiezo a pedalear.  Al tener la cadencia más alta (más pedaléos por tramo recorrido), o éso creo, porque no lo tengo muy claro, no sufro tanto ni desde el principio ni en la mitad ni al final de la cuesta, con lo cual, decido que en la cronoescalada de salida saldré con esa combinación de "plato 2 y piñón 1" y cuando a mitad del recorrido pique la cuesta más hacia arriba, meterle el plato nº1 (el más pequeño) y afrontar los metros finales y conseguir sobrevivir a la prueba.  ¡¡Que sea lo que Dios quiera!!

Se acerca la hora y ya me empiezo a preparar y me llevo la bici de montaña, que pesa dos toneladas, porque con la de carretera aunque es mucho más ligera de peso, me da miedo que el cambio de plato se me tuerza en pleno esfuerzo y me quede tirada en medio de la prueba. . Mi marido me acompañará hoy para darme ánimos y sacar alguna foto.

No me noto nerviosa pero sí algo preocupada por pensar en qué será de mí cuando llegue la hora de la verdad en la cronoescalada.

Llegamos a Portugalete y me encuentro con amigos como Raul, Andrea, Zuriñe, Ander, Gorka, Jose Antonio y alguno más a los que saludo y les cuento mi preocupación.

Me inscribo cerca de la salida en la Plaza del Solar. Me dan el nº 15 de dorsal que no consigo pegarme en la camiseta ya que al ser la fibra acrílica y con algo de sudor que tenía ya por el calor reinante, se caía fácilmente. Intento buscar y pedir a alguien que me deje al menos dos imperdibles, pues hay que llevar el dorsal a la espalda bien visible.  No hay manera.  Al final mi amiga Andrea me dice que lo ponga pegado en el cuadro de la bici lateralmente y así lo hice.

En esta cronoescalada hay que hacer dos subidas.  Una individual y otra por parejas con tiempos similares.

El orden de salida era según inscripción del número 1 en adelante.  Iban dando salida cada minuto y por grupos de 5, así que yo estaba en el grupo tercero del total.  Estábamos inscritos 35 ciclistas.

Me da tiempo a dar unas vueltas de calentamiento con Andrea y charlar un rato y una fotito para el recuerdo.  También me pude sacar una foto con Peio Ruiz Cabestani que iba a participar en la prueba. ¡¡Qué nivel!!


La hora de comienzo era a las 19 horas.  Y así comienza la cronoescalada.  Estoy con Andrea y Miren, una chica del Sestao Triatlon de charla por allí.

Sale el primer grupo de 5 participantes con un intervalo de 1 minuto entre ellos.  Cuando vuelven a la zona de salida, se da paso al segundo grupo y salen escopetados y al de poco regresan todos a la zona de salida.

Ya no había marcha atrás.  Era mi turno. Reviso bien para comprobar si tengo la cadena en el plato 2 y en el piñón 1 y veo que este último lo tengo en el 2. Decirlo dejarlo así.  Enciendo el Garmin y pongo la pantalla en inicio pero sin darle al play para que empezase a contar el tiempo. 

Una chica de la organización walkitalkie en mano empieza a llamar a los números precedentes al mío. El 11, el 12, el 13, el 14 y el 15, ¿lista? -¡¡No, no estoy lista, jajajaja...!! le contesto.  Me mira asustada, y le hago una señal de que sí y me santiguo. Hace la cuenta atrás: ¡¡¡5, 4, 3, 2, 1, aurrera!!!!

Justo pongo el Garmin en marcha y empiezo a pedalear como una loca con la candencia alta.  Las piernas se me van solas, jajajaja.... Hago unos metros en linea recta y al de poco tengo que girar hacia La Cuesta de las Maderas.  Resoplo como puedo y levanto el culo para pedalear con mayor fuerza.  Los espectadores allí congregados empiezan a jalear a tope.  Desde la megafonía de la mitad de la cuesta me nombran y entonces la gente me empieza a animar por mi nombre.  Yo sudando la gota gorda y sin poder mirar hacia los lados para buscar a mi marido pero no lo veo.  Iba mirando hacia abajo para centrarme en la pedalada y si levantaba la cabeza, igual perdía el equilibrio y me caía al suelo.




Justo antes de llegar a la mitad del recorrido y con la cabeza gacha, veo de refilón a mi amiga Nuria y Aitor, que sacan unas fotos espectaculares los dos y me animan mucho mientras me sacan algunas fotos. No les pude ni dar las gracias porque no tenía aire ni resuello para desperdiciar, jajajajaja.... ¡¡¡Cómo iba de forzada!!! 

Llego al arco que marca la mitad del recorrido y ahí justo es cuando la cuesta pica más hacia arriba, con lo cual y sin pensarlo mucho, cambio al plato más pequeño y continuo agónicamente hacia la meta en lo alto de la calle.

Parece mentira que con lo axfisiada y reventada que íba, seguía pedaleando como podía con el ánimo y calor de la gente que se hallaba allí congregrada.

Llego a la meta e intento coger el máximo aire posible.  No puedo.  ¡¡¡Estoy que me va a dar algo, joder!!! Se me olvida parar el Garming durante unos segundos, aunque él ya se para solo en cuanto dejo de pedalear y paro, pero tiene un pequeño margen de unos segundos, así que en la primera subida hago un tiempo de 1' 49".  Primera subida de la cronoescalada.

La gente me felicita y después de recuperarme un poco bajo por un lateral hacia la zona de salida ya que hay que hacer una segunda tanda por parejas que hayan tenido un crono similar.

Me encuentro con Nuria y Aitor que me felicitan por haber conseguido subir hasta el final sin tocar el suelo, ya que habían visto que algún que otro ciclista se había bajado de la bici por no poder continuar con el fuerte desnivel de la calle.

También me encuentro con mi marido y estoy con él un rato contándole cómo me había ido la prueba. Apareció como de la nada mi amigo Jose Antonio con el que me dí un gran abrazo y estuvimos charlando un ratito.

Mientras espero a que nos llamen de nuevo, pongo el Garmin de nuevo en funcionamiento para ver qué tiempo, pulsaciones y velocidad he llevado en la primera subida.  Empiezo a pasar de unas pantallas a otras y de repente, se queda petado y ya no responde a ningún botón u orden que le dé en la pantalla táctil. ¡¡¡Horror!!!  ¡¡¡Ahora noooooo!!!  Con los nervios empiezo a insistir con los botones e incluso apagarlo teniendo un rato el dedo sobre el on-off, y no hay manera de desbloquearlo.  Me pongo de los nervios totalmente.  Mi marido lo intenta desbloquear sin éxito.  Al final busco a grito pelado un voluntario entre todos los ciclistas para que me solucione el gran problema.  Uno se ofrece voluntario y como por arte de magia lo consigue apagar.  Le doy las gracias y voy a la zona de línea de salida.

Pasan unos cuantos minutos y nos empiezan a convocar a todos los participantes para que nos acerquemos a la salida y que nos dijesen con quién tendríamos que subir la segunda tanda.  A mí me toca con un crío de unos 12 años y pienso para mis adentros: "¡¡Éste me da para el pelo, seguro!!"

El chavalillo y yo somos los terceros en salir ya que se empieza la cronoescalada en parejas por los que han hecho peores tiempos, jajaja.... ¡¡Por lo menos nos somos los úlitmos!!

En un momento dado, no sé qué cara tendría de preocupación, que Peio R.C. se acercó a mí para ver qué tal llevaba colocado el desarrollo y me dijo que lo tenía muy bien colocado y me dio ánimo para la segunda ronda. ¡¡Más majoooo!!

Llega el momento y nos ponemos el crío y yo cada uno a un lado de una barandilla para salir y nos dan la orden de salida.  ¡¡El chaval sale todo tronado!!  Y yo, pisando huevos en comparación con él.  Pienso que lleva un desarrollo que le hace avanzar más que yo en cada pedalada.

Nos acercamos a la curva hacia la izquierda para encarar la subida y el jovenzuelo me lleva unos cuantos metros de ventaja, pero según empiezo a pedalear la cuesta arriba, veo que lo paso con relativa facilidad y por un lado me da un poco de pena y me siento hasta un poco abusona, pero también estoy convencida que en poco trecho me alcanzará casi seguro.  Sólo había que fijarse en el poco peso del chaval y su juventud en comparación conmigo.


Esta segunda subida se me está haciendo muchísimo más dura que la primera e incluso no tengo fuerzas para pedalear hasta la mitad de la cuesta con el culo en alto, así que me siento y pedaleo como puedo mientras oigo al público jalearnos al chaval y a mí.  No sabía si lo tenía muy cerca mío o algo distanciado pues a pesar de llevar retrovisor, lo tenía descolocado y aunque miraba por él, no lo veía, jajajaja....  ¡¡Qué angustia de subida por Dios!!


Vamos llegando a la mitad del recorrido donde está el arco que lo señala y decido cambiar de plato rápidamente, como había hecho en la primera tanda.

¡¡¡Desastre totaaaaaaaal!!!  ¡¡¡El plano no se cambia!!!  Vuelvo a poner la ruleta en el nº 2 y seguido en el nº 1 y compruebo totalmente alarmada que el plato mediano sigue con la cadena metida en él.  No puedo pasar la cadena al plato más pequeño.

Las fuerzas se me gastan rápidamente, me agobio mucho.  No porque el chaval me pasase, no.  Sino porque veía que se me iba a parar la bici e iba tener que poner el pie en el suelo y quedar desclasificada.  ¡¡Eso sí que me fastidiaría!!

¡¡¡Qué sudada me estaba metiendo!!!  Todo el rato que estuve intentando cambiar de plato, mirando hacia abajo y jurando en arameo porque no lo conseguía.

Pienso que tendré que explotar de esfuerzo si no consigo cambiar de velocidad en el plato y subo casi llorando hacia arriba intentando cambiarlo constantemente del 2 al 1.  Cuando quedaban unos 70 metros para la meta, por fin consigo cambiar el plato y ya sin resuello ni casi fuerzas sigo pedaleando con más pena que gloria hacia la cima mientras los espectadores congregados le gritaban al crío que ya me tenía al alcance y animándome a mí también, la verdad.

¡¡Si me gana el crío, me alegraré por él!! Pienso.  Pero al final no fue así. En esa segunda tanda por parejas gané yo por unos segundos al chaval.   Le esperé arriba para felicitarlo, chocando las manos y la madre del crío me dijo a ver si podía sacarnos una foto juntos, a lo que le dije que sí, ¡claro! Tiempo total: 1' 28"

Tras descansar un poco y recuperarme de tal esfuerzo sobrehumano para mí, bajé hacia abajo en busca de mi marido.

Más tarde nos dieron a todos los participantes una bolsa con bebidas lácteas, una camiseta conmemorativa de la prueba y un bidón para la bici.


Luego, trofeos para los mejores y algunas fotos y todos contentos para casa.








Así ha sido esta prueba explosiva en la que he participado.

* Fotos cortesía de mi marido, Zuriñe, Aitor y la organización.

Gracias a tod@s por los ánimos y las fotos y vídeos.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Ruta ciclista de Sopela a San Juan de Gaztelugatxe. (12/8/2015)

Después de pasar un bajón moral por causa de la invitación de mi marido a salir a trotar y tener que decirle que no, pues tengo mucho miedo a empeorar mi lesión, hoy había que cambiar las tornas y volver a darle caña al cuerpo.  Vista la previsión meteorológica para los siguientes días, me he propuesto un mini-reto, jajaja.... Ir hasta Bakio, cosa que no tiene nada de especial porque ya lo he hecho otras veces, y subir con la bicicleta hasta la ermita de San Juan de Gaztelugatxe, que eso ya será otro cantar.


Los que me conocéis de hace algún tiempo, ya sabéis de mis ventoleras, jajaja.... Y los que no, pues ya os digo que ésta es una de esas ventoleras que me dan de vez en cuando, jajaja...

Me he despertado a las 7:30 de la mañana y tras desayunar y recoger un poco la casa he ido a por mi bici y me he puesto rumbo hacia mi destino-objetivo-reto cuando eran las 8:45 a.m.  He salido tranquila, pero no demasiado porque el parte meteorológico de ayer anunciaba temperaturas máximas de 35º en la costa vasca, así que tampoco me podía relajar demasiado porque si no, a la vuelta me pillaría de lleno toda la solana o "caloret" que se dice ahora, jajaja...

He ido dirección Mungia y una vez que salgo del pueblo, cojo el cruce que me manda hacia Meñaka. Voy circulando por la carretera que tiene algunas cuestas majas para que piquen un poco las piernas y al llegar a un cruce, giro hacia la derecha para ir ya sin pérdida hacia Bakio. 

Total, que he llegado a Bakio sudando ya la gota gorda del calor y humedad ambiental que hacía a eso de las 11 de la mañana y he parado en la parta alta del pueblo donde hay un mirador desde el que se divisa la playa y parte del puerto.  Dos fotos y para adelante carretera dirección Bermeo.  No sabía con seguridad cuánto tendría que pedalear para llegar a la zona donde se encuentra la carretera de acceso al Islote de San Juan de Gaztelugatxe, así que me lo he tomado con resignación ya que había que ir por una carretera en constante subida que me ha dejado seca, jajajaja....



Cuando he llegado a la zona de restaurantes y la cervecera Eneperi, he visto gente por allí con la misma intención que yo de bajar hacia el inicio de las escaleras para llegar a lo más alto del islote.  Me saco una foto desde la carretera con la Isla de Aketxe al fondo y continuo la búsqueda del camino de acceso a la ermita.


Al final he encontrado un mosaico que indicaba 10 minutos al mirador y 25 a la ermita.  Era una especie de camino de cemento imitando losetas irregulares.  Por allí he bajado en bici los primeros metros frenando mucho porque la pendiente era de aúpa.  Ha habido un momento en el que he visto que me podía desmorrar en cualquier momento gracias a mi poca pericia ciclista y me he bajado de la bici para continuar andando.

Luego, el camino cementado desaparece y empieza un camino hecho en el mismo monte con una especie de escalones que se sostenían sobre travesaños de madera para darles forma de escalera pero que estaban un poco desfigurados por efecto de las lluvias e intemperie.

La gente tanto que bajaba como que subía por esta zoma me decían que vaya mérito tenía de ir con la bici por allí, jajaja....  A lo que yo les contestaba que no era por mérito sino por una ventolera o cabezonería que me había dado.  Los visitantes de la zona se quedaban un poco sorprendidos de verme bajar por allí mientras canturreaba canciones infantiles, jajaja...  ¡¡Ya habrán pensado, qué pedrada tiene ésta en la cabeza!! jajaja..... E igual no van muy desencaminados en sus pensamientos, jajaja...


Al final llego a la confluencia de las escaleras que bajan por el monte con la antigua carretera de acceso que está cerrada para los vehículos desde hace ya bastante tiempo por desprendimientos y un poco más abajo ya me encontraba en la explanada previa al inicio de lo que es la propia subida hacia la ermita.  He sacado mi cámara de fotos y un señor amablemente me ha dicho si quería que me me sacara una foto.  Yo le he dicho muy agradecida que sí, y me la ha sacado antes de iniciar el ascenso.


Primero he pasado por una fuente que hay a pie de las escaleras y he recargado mi bidón, que ya le hacía falta, y me he mojado la cabeza entera para refrescarme.

¡¡¡Ahora viene lo bueno!!!  Cojo la bici y empiezo a subir las escaleras a buen ritmo, así que por allí la gente se me quedaba mirando como las vacas al tren, jajajaja.....  Según me oían, se iban apartando del camino para dejarme pasar y no romperme el ritmo.  Algunos me han animado y otros me han preguntado si iba de penitencia, jajaja....  Y yo toda feliciana les decía que no, que me había dado una pedrada de subir con la bici, sin más.   Las sonrisas de los turistas y visitantes no se hacían esperar.  Era como si viesen un extraterrestre por allí.

De repente, me he parado y he sacado la cámara de fotos pues estaría bien tener una foto mientras subía. Saco el trípode y según lo estoy enroscando a la cámara me dice un chico que subía por allí con su mujer e hija:  -¡¡Ya te saco yo la foto, mujer!!  Yo toda agradecida le digo: -Pues me harías un grandísimo favor, la verdad, porque a veces para sacarme una foto pierdo mucho tiempo entre que busco el ángulo que quiero, coloco en equilibrio la cámara, la configuro el temporizador y me pongo en la pose que quiero plasmar, jajaja...

Total, que me ha sacado una foto de espaldas y más adelante, el mismo chico, me ha sacado otra de frente mientras subía los escalones.  Le he dado mil gracias y he continuado jadeante hacia la ermita.



Las personas más mayores se quedaban fliplando al verme por allí con la bici encaramada y subiendo tan campante.  Una me ha dicho: -¿No sería mejor haber dejado la bici abajo?  A lo que le he contestado: -¡¡Mejor seguro que sí, pero si me la roban, a ver cómo vuelvo yo a casa!! 

Por fin llego a la ermita de San Juan de Gaztelugatxe y como aparecidos de la nada veo a unas cuantas personas que me estaban mirando desde lo alto que me han empezado a aplaudir y a darme la enhorabuena por aquella gesta, jajajajaja.....  Algunos turistas extranjeros también me han fotografiado como si estuviera haciendo algún récord Guinnes o algo así, jajaja.... ¡¡Qué curioso, con el pedazo de paisaje que tenían a sus pies y se despistan con una que sube con la bici hasta la ermita!! jajajaja....  Al final me ha dado hasta la risa de ver la expectación que había levantado entre la gente allí congregada.  Les he agradecido las muestras de ánimo y felicitaciones y me he ido a la entrada de la ermita para tocar la campana 3 veces como es tradición.

De nuevo a aparecido como por arte de Birli y Birloque mi fotógrafo personal de hoy que se me ha vuelto a ofrecer para hacerme la foto de rigor mientras tocaba la campana, jajaja...  Le he dicho que ya lo hacía yo con el trípode porque quería pillar la imagen desde abajo hacia arriba y que con el trípode ya me las arreglaba.  Y va y me suelta el chico:  ¡¡De eso nada, ya te la hago yo!!  Ante su insistencia, le he tenido que dejar hacerme la foto, jajaja... Se ha tirado literalmente al suelo para pillar el ángulo perfecto para la foto, jajaja...  ¡¡¡Más majooooo!!!  Le he vuelto a dar las gracias una vez más y luego he sacado una foto del interior de la ermita que es preciosa.


He mirado el reloj y ya era bastante tarde.  Todavía me quedaba bajar los 241 escalones que había subido hace un rato, así que alguna foto más, que también he tenido la suerte de que me sacaran otras personas y vuelta para abajo con alegría de haber conseguido mi pequeño reto de hoy.





Según bajaba, ya un poco más relajada y quitada la vergüenza de pedir a la gente que me sacase alguna foto, le he dicho a otro chico que me he encontrado por el camino  a ver si era tan amable de sacarme una foto con la flaka mientras bajaba. -Ningún problema.  Me ha dicho. Y me ha hecho la foto.  Le he dado las gracias y he continuado el descenso.


Otro matrimonio de personas mayores, al verme bajando por las escaleras me ha preguntado el hombre a ver si me podía sacar una foto porque le parecía extraordinario el ver a una persona por allí bajando con la bici.  Muerta de la risa por dentro, le he dicho que sí, que vale.  Me ha sacado la foto y se ha quedado tan feliz el hombre, jajaja....

Por fin llego a la base y final de las escaleras y me vuelvo a mojar la cabeza en la fuente y lleno de nuevo el bidón.

Mucha gente me ha felicitado arriba y durante la bajada por la pequeña gesta que había protagonizado, jajaja...

He decidido subir por la antigua carretera de acceso que está cerrada al tráfico y la verdad es que se encontraba en un estado lamentable.  Había mucha piedra y grijo de relleno y no había manera de subirla montada en la bici.  Al final, todo a pata y peleándome con un tábano que me quería hincar el diente, jajaja... Hasta he tenido que echar a correr mientras subía en algunos tramos de mayor agobio.

Por fin llego a la carretera de la costa desde la que he vuelto a bajar a Bakio y donde me he tomado un merecido refrigerio con un pincho de txipiron rebozado para reponer fuerzas. ¡¡Qué rico estaba!!


Vuelta a casa más contenta que ni sé.  Este entreno os lo dedico a tod@s l@s que me soportáis en mis días "plof" y aguantáis mis "chapas" por aquí.  ¡¡Gracias de corazón a tod@s!!

martes, 30 de junio de 2015

De momento sólo hago bicicleta. Julio 2015.

Pasados ya 8 meses desde que me lesioné, he llegado a la conclusión de que lo mío va para largo. Más que nada porque no me puedo permitir económicamente el ir a muchas sesiones terapeuticas ya sea de osteopatía, fisioterapia, etc.  Así que entre que ya tengo una edad en la que la regeneración a nivel físico es más lenta y que la pasta no me sobra precísamente, pues estoy resignada a más que una larga temporada sin correr.

1 de julio de 2015.
Hoy se celebra la 5ª quedada de La Salve Street Run a la que me apunté por primera vez allá por mitad del mes de mayo y a la que sólo he podido ir una vez a correr algo la primera vez que asistí, pero que luego me pasó buena factura física en cuanto a dolores surgidos por el pequeño esfuerzo.  Así que desde la 3ª quedada, voy a sacar fotos y vídeos de todo el grupo de corredor@s que se reúnen para hacer un entreno de alrededor de 7 km por distintos distritos de Bilbao y que cada 15 días se sale desde un punto distinto de la capital vizcaína.


Esta vez el punto de inicio era el Bar Marzana, sito en la calle del mismo nombre, en el nº 16 y el anfitrión invitado era Jesus Beamonte, organizador de la Kosta Trail y Responsable de Marketing de Forum Sport. Allí he ído una media hora antes del inicio del entrenamiento y ya había algun@s corredor@s esperando. Un poco de charla con ell@s y poco a poco iba aumentando el número de deportistas dispuestos a disfrutar de una tarde de deporte y cerveza La Salve bien fresca tras el ejercicio.



 
He estado hablando con el coach del grupo, Imanol Loizaga, para que me explicase sobre un plano que había llevado yo, el recorrido aproximadamente para que me hiciese una idea de dónde ponerme porque ya le he avisado que esta vez no iba a poder correr para atajar al grupo y llegar antes que ellos para sacarles fotos y vídeos.

Poco antes de las 19:30 me he ido hacia la primera zona de paso, la calle Claudio Gallastegi que se encuentra justo al pie del puente de San Antón y que sube con bastante desnivel positivo hacia la zona alta de Bilbao, concretamente al barrio de La Peña y parte de Miribilla.

He preparado la cámara grande para las fotos y la pequeña para sacar un vídeo al paso de l@s corredor@s por ese punto.


Una vez que han pasado todos, he bajado a la zona de la Estación de trenes de Atxuri y les he esperado allí a tod@s y también les he sacado una foto frente al edificio de la estación.





Después me han dicho que iban hacia el Mercado de la Ribera, así que como no podía atajar de ninguna manera he ido al trote con ellos para sacarles otra foto frente a la entrada.


Imanol me ha dicho que se iban a meter por el Casco Viejo y callejear un poco, así que podía ir tranquilamente hacia la zona de la plaza del Teatro Arriaga para esperarlos allí y sacar otra foto de grupo.

Efectivamente, me ha dado tiempo de sobra de llegar, pero ha sido porque he ido de nuevo al trote.  Les he sacado un pequeño vídeo y unas fotos corriendo y luego otra delante de la fachada del teatro mencionado.




Luego, ya, tocaba volver al punto de inicio, pasando antes por el Puente del Arenal, la calle Bailén,  La Naja y finalmente llegar por esa misma zona a la calle Marzana, punto de inicio y final de la quedada. 



Aún me ha dado tiempo a sacar otro vídeo y fotos de l@s corredor@s en acción y después nos hemos reunido en el bar Marzana 16 para ser recompensados con una refrescante y rica cerveza La Salve Original.







Algunas fotos de ambiente más por aquí y por allá y otras que me he hecho con algun@s amig@s.

He vuelto a casa con Jesus, que además de buen amigo es vecino, así que con un chófer de lujo, jajaja....

3 de julio de 2015.
Ya tocaba. Hoy he salido temprano a hacer una ruta en bici.  Tenía claro a dónde quería ir.  En esta ocasión quería llegar hasta Bermeo, pueblo pesquero de Bizkaia.  Así que a las 9:30 he salido de casa en dirección Mungia y una vez pasado el pueblo y dirección Fruniz, he llegado a una rotonda que en su salida hacia la izquierda indicaba dirección Busturia y Bermeo.   Era la carretera BI-3123.  Esta vez lo tenía claro, así que la he tomado y me he dispuesto a disfrutar de un recorrido totalmente novedoso para mí, ya que por esa carretera creo que no he ido nunca ni en coche.

He ido por una sinuosa carretera con bastantes subes y bajas, y enseguida he visto un cartel que me daba la bienvenida a la Reserva de la biosfera de Urdaibai pasando después por el pueblo de Arrieta y luego he llegado a Busturia.  "¡¡Ya queda menos para Bermeo!!" he pensado, pero la verdad es que todavía quedaba bastante y yo no lo sabía.  Una vez mirado el track del Garmin, he visto que todavía me quedaban 20 km para llegar a Bermeo.




Tras bajar el puerto de Arrieta, he continuado por la misma carretera sin salirme de ella, ya que era la única manera de llegar a Bermeo.

Cuando se cumplía el kilómetro 33 he llegado a Altamira-San Kristobal y pensaba que ya estaba muy cerca de mi destino, y aunque veía carteles indicadores de que iba en la dirección correcta hacia Bermeo, en ninguno ponía los kilómetros que faltaban.  Eso me pone de muy mala leche, porque nunca puedo hacer un cálculo aproximado de lo que tardaré en llegar.

He pasado por Busturia y allí también me he parado a descansar un poco y a hacerme una foto.

Al llegar a un cruce de carreteras, a la izquierda mandaba hacia Bermeo y a la derecha hacia Gernika.  He girado a la izquierda muy formalmente y he tomado una carretera bastante recta.  Aun estaba en Busturia.

He llegado a Sukarrieta y he visto un desvío hacia la playa y me he metido por él para ver dónde llegaba. Efectivamente, me he encontrado con la playa y la Reserva de Urdaibai con la marea baja.  Luego he vuelto de nuevo a la carretera que me llevaba a Bermeo y he continuado en esa dirección.  He hecho otra parada para sacar alguna foto más y de nuevo he vuelto a tomar la carretera dirección Bermeo.



Viendo la Reserva de Urdaibai e Isla Izaro tan cerca, tenía claro que en breve tendría que llegar a Bermeo. Pero no, todavía quedaban unos 4 kilometros pasados y por carretera de un continuo sube y baja.

El calor apretaba pero bien.  Ya a la mañana hacía veinti muchos grados y para las horas que eran (12 p.m.) ya se superaban con casi total seguridad los 30º.  El botellín de bebida isotónica preparado en casa tenía el líquido caliente, pero aún así lo he bebido.

Continuo mi ruta hacia Bermeo no sin antes pasar por Mundaka con sus cuestas interminables.  


Por fin llego a Bermeo y estoy que no me lo creo, jajaja.... llevo unos 43 km en mis piernas y quiero descansar en una sombra y rellenar el botellín con agua fresca para beber, aunque sé que en cuanto le de el sol se va a calentar más que el pis de un bebé, jajaja....

Me saco algunas fotos por el puerto bermeano y luego busco una fuente en el parque del pueblo.  Busco una sombra al abrigo de un edificio y me como una barrita de cereales y bebo de nuevo antes de iniciar la partida hacia casa.



La cuestión es que pensando en el calor que hacía y que por lo menos tendría que recorrer los mismos kilómetros en sentido contrario para volver a Sopela, se me ha pasado por la cabeza el coger el tren que une Bermeo con Bilbao y quitarme así una parte del camino, que intuía que iba a ser duro de necesidad.

La otra opción que me quedaba era ir hacia Gernica y de allí a Mungia por el alto de Morga.  Pero la verdad es que se me antojaba difícil hacerlo porque ya iba acusando el cansancio.

Según me lo pensaba he empezado a pedalear y para cuando me he dado cuenta estaba en una gasolinera a las afueras del pueblo de Bermeo.  Había pasado ya toda la zona de continuos subes y bajas desde Bermeo y ya estaba en la carretera que me llevaba, si yo la tomaba, hacia Gernika.

Me he parado un rato en la gasolinera y me he comprado un Acuarius de naranja y un sandwich mixto con bonito y mahonesa.  Necesitaba comer algo más porque con la barrita que me había tomado en Bermeo, era insuficiente y tenía hambre.



Tras este breve receso, he decidido probar suerte e ir hasta Gernika y si al llegar allí me notaba muy cansada, coger allí mismo el tren hacia Bilbao.

Según iba dirección Gernika, me he cruzado con un ciclista en dirección contraria pero que no iba por el carril del sentido contrario al mío, sino por un bidegorri del que yo no me había percatado porque iba muy concentrada en la carretera y en mis pensamientos internos sobre si sería capaz de llegar si quiera a Gernika. Levanto la mirada y le pregunto al chico si ese bidegorri llevaba hacia Gernika y ante su respuesta afirmativa, no me lo he pensado ni un segundo.  Me he metido en él en cuanto me ha sido posible.


No sé durante qué distancia he ido por el carril bici, pero la verdad es que me ha dado mucha tranquilidad poder circular por él.

Una vez llegada al pueblo de Forua y justo a la altura de unos pabellones en los cuales estaba un supermercado Día, he visto de refilón una fuente bajo una buena sombra de unos tilos.  Me la he pasado de largo pero no he dudado ni un instante en dar la vuelta para ir a beber y mojarme para refrescar el cuerpo, ya que en Bermeo se me ha pasado por alto, jajajaja....  ¡¡Qué bien se estaba allí, no quería irme!! Pero el tiempo pasaba inexorablemente y yo quería llegar a casa cuanto antes mejor.  Ya llevaba mucho tiempo pedaleando.



Por fin llego a Gernika, cansada, pero no como para coger el recurso del tren, así que tiro dirección Bilbao-Mungia.

El calor era abrasador de necesidad.  Seguro que más de 35º hacía. Continuo por la carretera con más pena que gloria y ya viendo que el calor me estaba machacando de mala manera. Sólo quería beber agua y parar un poco para descansar, pero continuaba la ruta.

Al llegar a un cruce que pone dirección Mungia, lo he tomado y al de poco tiempo me he dado cuenta que tenía que subir el alto de Morga.  ¡¡Madre mía, la que estaba liando!!   Lo he subido con bastante sufrimiento y jadeando constantemente por el calor y esfuerzo propio del ascenso.



Luego ha tocado una bajada ya dirección Fruniz.  Allí también he parado en la fuente de un parque infantil para refrescarme la cabeza, la cara, los brazos y las piernas y rellenar el bidón.


En Maruri-Jatabe he hecho lo mismo que en Fruniz.  En Urduliz, igual.  Ya llevaba más de 89 km recorridos y me decía en voz alta a mí misma que no volvería a hacer una ruta tan larga y menos con un día tan caluroso como el que hacía hoy.

Al fin, llego a Sopela y paso por debajo del arco de meta de la Bizkaiko Txirrindulari Bira, que hoy se celebraba en mi pueblo con salida y meta en el mismo.

Muchísimo sufrimiento hoy en esta ruta.  Más que nada por el calor. Pero ya está hecho.

Track Sopela-Bermeo-Gernika-Sopela

4 de julio de 2015.
Hoy, aprovechando que se celebra la XII edición del Acuatlon de Plentzia, he ido a sacar unas fotos.  El año pasado no pude ir porque me coincidía con algún otro compromiso y les prometí que para el año siguiente iría sin falta.  Así que hoy es el gran día.


He ido a Plentzia en coche y una vez allí he saludado a mis amigos Aitor y Javi del equipo Euskoman Triatloi Taldea y les he preguntado dónde sería bueno sacar fotos de los participantes, a ver si me podían dar alguna ubicación que les apeteciese.  Me han comentado que quedarían fotos chulas en el puente de madera por el que tienen que pasar los atletas.


Así que me he ido para dicho puente y he hecho algunas pruebas para ver cómo me quedaban las fotos. Hacía algo de resol, pero de vez en cuando también se metían algunas nubes por el medio y de repente la luminosidad del espacio quedaba algo oscurecida, así que a volver a modificar los ajustes de la cámara.


Hoy no las tenía todas conmigo de que me saliesen unas fotos decentes y he estado algo nerviosa.  Total, que ha llegado la hora de la salida de las féminas de la prueba y les he ido a sacar unas fotos en el arco de salida para después ir a otra zona de paso y sacarlas otra ristra de fotos y finalmente he ido hacia el puente para sacarlas a su paso.




Luego, otra vuelta más para hacer los primeros 2,5 km de la prueba antes de pasar al sector de natación que tenía una longitud 1000 m por la ría de Plentzia.


Justo cuando llegaba la última chica al sector de natación, daban la salida a los chicos, así que a todo correr he sacado la última foto a la chica y me he ido a la zona de salida para sacar unas fotos al conjunto de participantes y su salida meteórica, jajaja...  He temido un poco por mi integridad ya que me he puesto justo al borde de una pequeña balsa de agua del parque y si sufría el más leve empujón por uno de los deportistas, estaba más que claro que del chapuzón no me libraba, jajaja....  ¡¡Al final me he librado!!




Después he ido a una zona intermedia a sacarles más fotos y luego al puente de madera.



Lo más complicado era sacar las fotos de la salida del agua, ya que casi no me daba tiempo a llegar para ver salir a las primeras chicas, pero sí he podido sacar a unas pocas y más que nada porque uno de los jueces de la Federación Vasca de Triatlón no me dejaba ponerme en la rampa de salida para no estorbar a los deportistas y aunque le he explicado que estaba haciendo fotos para la organización, al no ver acreditación alguna, me ha dicho que o me apartaba de allí o me expulsaba del circuito.  Con lo cual me he tenido que subir a un muro y desde allí sacar algunas fotos, pero como ya no estaba a gusto, al final he optado por irme a zona de meta, animada por mi amigo Andeka.  He sacado algunas fotos, pero no me estaban saliendo nada bien, así que me he ido a la zona previa a meta y allí he sacado las últimas fotos a tod@s los atletas.


Luego he sacado también las fotos de la entrega de premios y después me he despedido de los amigos y Javi me ha dicho que tenían preparado un detallito para darme por hacerles el favor de sacar las fotos.  He ido al frontón y lo he recogido y luego me he ido a casa para intentar editar las fotos lo más rápido posible y así pasar el enlace a la organización.





XII Acuatlon de Plentzia. 4/7/2015

6 de julio de 2015.
Hoy he salido a dar un corto paseo por los alrededores de mi casa y la verdad es que a pesar de ir a un ritmo muy suave, la pierna izquierda me ha empezado a molestar al principio y a doler un poco más tarde. Así que vuelta a casa bastante desmoralizada ya que sin apenas hacer esfuerzo, he visto que la lesión sigue ahí de manera latente, semi-escondida y al acecho para fastidiarme el día.



7 de julio de 2015.
Hoy he salido a hacer un rodaje en bicicleta viendo que incluso andando tengo molestias.  He elegido una ruta que no la había hecho hasta ahora. La intención es ir a Bakio, pero desde un desvío que hay poco después de salir de Mungia y que indica dirección Meñaka.

La verdad es que la carretera estaba bastante bien y no había mucha circulación.

Al llegar a un cruce desde el que tendría que girar para ir a Bakio, justo cuando salía, alguien me ha dicho desde detrás: "Te pillé".

La voz me ha sonado familiar, pero como he estado a punto de caerme al suelo nada más salir del cruce, no me ha dado tiempo ni a mirar para atrás.

Al de unos segundos se ha puesto un ciclista junto a mí y me dice: "¡¡hola eeehhh!!"  Yo que lo veo, me llevo una grata sorpresa.  Por fin me encuentro con alguien conocido en mi misma dirección de ruta y no como otras muchas veces, que me los cruzo en dirección opuesta a la mía, jajaja... Es mi amigo Aitor, que también se dirije a Bakio y me dice que me acompaña en mi ruta.

Así que hemos ido juntos desde ese punto hasta nuestro destino y luego me ha animado a subir por el puerto del monte Jata, el cual tiene un más que respetable desnivel positivo.  Yo tenía in mente hacer algún día la vuelta por esa carretera, pero lo iba posponiendo.

Hoy hace bastante calor, pero más llevadero que el que hizo el pasado viernes en el que me casqué 94km con la bicicleta, jajaja...

Total, que hemos empezado a subir con el plato pequeño y el piñón grande para no castigar las piernas en exceso y he visto que sí que lo podía subir sin que se me clavase la bicicleta en plena rampa, jajaja... Y Aitor cada dos por tres me iba animando y cantando la canción "Txoria txori" de Mikel Laboa a grito pelado, cosa que me hacía mucha gracia y que a mí también me apetecía cantar pero me he centrado en la respiración para poder hacer frente con garantías a la larga subida.

Hemos llegado a un balcón con mirador hacia Bakio y allí hemos parado a descansar un rato, charlar y sacarnos unas fotos con muchas risas.




Luego hemos pasado de largo la central nuclear de Lemoiz abandonada a su suerte desde hace años y luego hemos bajado a toda pastilla, Aitor más que yo, hacia Armintza donde hemos vuelto a parar para tomarnos un refrigerio y comer un bocadillo vegetal de pollo y nos hemos hecho otra foto brindando por el feliz reencuentro.


En total me han salido 55 km de calidad gracias a la compañía de mi amigo.

8 de julio de 2015.
Hoy ha sido un día especial.  Uno de ésos que se te marca en el alma y que no olvidas jamás.  Hoy he tenido la gran suerte de ser testigo de excepción de un encuentro entre dos personas que un día se alejaron entre sí por visicitudes de la vida y de malos entendidos que los llevaron irremediablemente al desencuentro.

Hoy nos hemos reunido y unido con el corazón mis amigos Pablo, Aitor​ y yo en lo que iba a ser un paseo tranquilo entre Aitor y yo para charlar relajadamente.

La sorpresa mía ha sido mayúscula cuando he llegado con mi  amigo Aitor al punto inicial de lo que iba a ser nuestro paseo por los acantilados de Barrika. En el aparcamiento había alguien estirando de espaldas que me ha llamado poderosamente la atención por lo moreno que estaba pero que fijándome un poco, enseguida me ha recordado a mi amigo Pablo.  Yo lo miraba y no daba crédito.  ¡¡Qué casualidad, mira quién está ahí!! le digo a Aitor.  Se parece mucho a Pablo. Y efectivamente, era él.

Yo que lo veo, salgo a todo correr del coche y le llamo por su nombre casi cayéndome al suelo de los nervios.  Nos hemos dado un abrazo tan fuerte que aún me duelen las costillas, jajajaa....  ¡¡¡Qué alegría tan grande he sentido!!!  ¡¡Estaba todo preparado sin que yo supiese nada!! Empezar a llorar de la emoción ha sido todo uno.

Y nos hemos ido los tres por los acantilados a ritmo tranquilo y trotero de vez en cuando disfrutando como niños del paraje y sobre todo de vernos de nuevo los tres juntos.  Nos hemos hecho algunas fotos para el recuerdo pero sobre todo hemos disfrutado de nuestra compañía mutua.  Era algo que yo anhelaba desde hace mucho tiempo y hoy se ha hecho realidad.  Gracias infinitas a Aitor y a Pablo por dar este paso fundamental para la continuidad de la amistad en esta vida.  Hoy me habéis hecho realmente feliz y mi alma ya está calmada de angustias.




9 de julio de 2015.
Hoy por fin tocaba paseito con mi amiga Carmen.  No hemos tenido mucho tiempo así que hemos optado por ir a pasear a Plentzia y Gorliz por toda la bahía.  Hablando de todo un poco como siempre e intentando sacar cosas en claro sobre nuestra estancia en la vida.  Buena mañana aprovechada en genial compañía.





12 de julio de 2015.
Hoy de nuevo he ido a una carrera a sacar fotos.  Esta vez voy a la Maratón de Montaña Galarleiz que se celebra en Zalla.  Está carrera nació en el año 1995 y fue la primera que se hizo en todo el estado. Aquí os dejo un pequeño vídeo del organizador y creador de esta carrera, Pedro Galarza.
Cómo nació la Maratón de Montaña Galarleiz.




A esta carrera tenía pensado venir a correrla este año, pero la lesión me lo impide totalmente.  Así que para estar en el ambiente me fui a sacar fotos.

Elegí una zona arbolada dentro de los dos últimos kilómetros antes de llegar a meta con un poco de pendiente para que las fotos quedaran más chulas y me ubiqué allí.


Iba con tiempo suficiente, así que hice varias pruebas de cámara para ajustar la configuración de la misma.

Empezaron a venir los corredores y entre los ánimos y saludos a los muchísimos conocidos y amigos he ido tirando fotos a ráfagas para retratarlos.

Algunos como Javi Olabarria, Alex E., Vicente M. o Susana V. se han parado para saludarme cariñosamente y darme dos besos antes de seguir en carrera.  Eso lo agradezco mucho, jajaja... ¡¡Sois unos cracks!!



Mientras iban pasando participantes de la carrera pedestre, ya empezaban a aparecer algun@s de los marchistas que venían también al trote alegre.

Yo sacando fotos a todos.  Bueno, a uno que se cayó pendiente abajo y que iba con un chupete en la boca lo tuve que ayudar a levantarse porque se metió un guarrazo descomunal al empezar a hacer saltos y gestos de alegría al verme.  Luego, tras el gran susto, le saqué dos fotos en parado porque el pobre se quedó para el arrastre y marchó bastante dolorido.

Cuando ya llevaba unas 4 horas sacando fotos, empecé a bajar hacia el pueblo de Zalla para ir acercándome hacia la meta y por el camino fui sacando a todo aquél que aparecía por él.

Luego en el pueblo me encontré con amigos y ex-compañeros de club y me invitaron a tomar un zurito. También fui a saludar a un chico que hacía mucho que no nos veíamos, aunque en realidad sólo hemos coincidido dos veces en carrera, pero que por las circunstancias nos hemos cogido mucho afecto. Se llama Raúl y es vive en Cantabria.

Al final acabé comiendo con mis ex-compañeros de club en una cervecera de Zalla y luego unos cafecitos con hielo para amortiguar el calor.




14 de julio de 2015.
Hoy he salid a dar una vueltita corta con la bici.  Esta vez ha sido con "el hierro", jajajaja.... ¡¡Me apetecía!! Pero antes he tenido que llevarla a cambiar la cámara ya que se me ha debido de pinchar sola en el garaje, jajaja.... Grrrrr....!!!!! Así que la he bajado a una tienda de bicis que hay en Larrabasterra y que se llama Uribike-Ubk para que me solucionaran el "problemón".  Una vez hecha la reparación exprés, ya no tenía mucho tiempo para darme una vuelta en condiciones, así que ida y vuelta al Castillo de Butrón y para casa.


15 de julio de 2015.
Hoy sí, hoy tocaba hacer una tirada larga con la bicicleta.  En esta ocasión me he ido con la "flaka" porque para hacer muchos kilómetros casi que es mejor, jajaja....

La cuestión es que se me han pegado las sábanas esta mañana por el trasnoche que tuve ayer a consecuencia de un problema cibernético de "alguien" que estaba publicando vídeos pornos en los perfiles de muchas personas y etiquetando a todos sus amigos.

He salido con la bici y sobre la marcha he ido decidiendo para dónde ir.  Al final he ido dirección Mungia, para no variar.  Luego dirección Gamiz-Fika y después he ido de nuevo hacia Larrabetzu ya que me gustó mucho la carretera aquella con tanto arbolado y poco tráfico.


Cuando he llegado a un desvío que indicaba entrada al pueblo, he visto que había señales de la BI-634 dirección Bilbao.  Pero he pensado que por ahí no podría ir.  Y justo cuando me estaba desviando he visto pasar a un ciclista dirección Bilbao.  Enseguida he dado la vuelta y he ido detrás de él.  Bueno, detrás, detrás....es un decir, jajaja.... En la misma dirección, más bien.  Como he visto que no había señales de prohibición para las bicis, pues he ido tranquila de no infrigir las normas de tráfico.

La cuestión es que he tomado la BI-634 y he visto que había mucho más tráfico que por donde había venido hasta el momento.  Los camiones pasaban a toda pastilla y yo temblando de verles venir por mi retrovistor. El rebufo que hacen al pasar, me tambaleaba la bicicleta.  ¡¡Y eso que iba bien metida por el arcén, con el riesgo de pinchar más fácilmente o darme contra el quita-miedos!!

A la altura del kilómetro 35 aproximadamente he visto un desvío que indicaba Artxanda.  ¡¡Genial, era una carretera de tercera categoría!!  O eso creo.  Eran de las que tienen el color amarillo en sus postes de hormigón y en las placas de las señales.  Creo que era la BI-3732 y que sin yo saberlo me iba a llevar subiendo con gran desnivel positivo por la carretera de El Vivero.

Al principio hay una rampa tan fuerte que me he quedado clavada con la bici sin darme tiempo a cambiar el cambio de platos al más pequeño, jajaja.... Así que he subido un trozo a pie y en cuanto he visto que se suavizaba un poquito la rampa me he montado en la bici y he subido con mucha paciencia y buenos sudores por la sinuosa carretera rodeada de pinares y con buena sombra.  ¡¡Menos mal!! jajajaja....

Durante 8 inteminables kilómetros voy pedaleando a ritmo tortuga por la carretera que al menos estaba en bastantes buenas condiciones hasta llegar al punto álgido y empezar ya por fin a descender suavemente hacia mi siguiente destino.  Artxanda.  Con sus campos del golf,  funicular, parque de atracciones en desuso desde hace mushísimos años, y mirador espectacular desde el cual ver lo bonito que está Bilbao actualmente.




Una vez llegada al destino ansiado, he parado a descansar y a hacerme algunas fotos, recargar el bidón de agua y después he tomado la decisión de bajar al "botxo" en el Funicular de Artxanda, así que he sacado mi tarjeta Barik y he bajado en el legendario transporte.




Una vez a ras de la ría, he tomado primero el bidegorri (carril bici) y también he parado a hacerme una foto más con el Museo Gugemheim  y otra con las Torre Isozaki como fondo decorativo, jajaja...



Luego he continuado dirección Sopela pasando primero por Deusto, San Ignacio y luego ya sin pérdida por la carretera de la ría del Nervión.  70 km a la saca, como se suele decir, jajaja....

Track ruta bici.

A la tarde tenía otro evento al que ya no falto a no ser que sea por causa de fuerza mayor. La Quedada de La Salve Street Run Bilbao, a la cual acudo símplemente para sacar fotos a los participantes y compartir charla y experiencias al finalizar el entreno bebiendo una rica cerveza La Salve.


Hoy el recorrido era especial así como los embajadores invitados.  Nada más y nada menos que Javi Conde y Jon Salvador, campeones paralímpicos, dos de los mejores deportistas que hay en el mundo.  Javi Conde ha ganado siete medallas de oro y dos de plata en cinco Juegos Paralímpicos.  Jon Salvador ha completado 26 maratones, tiene 21 medallas, 7 de ellas de oro y es recordman en el Maratón del Sahara.

Jon Salvador.
Javier Conde.
Nuestro coach, Imanol Loizaga, campeón de España de maratón veterano, nos ha preparado una bonita ruta por los lugares más emblemáticos de Bilbao.

La salida ha sido del bar Karola, sito en el Muelle Olabeaga 22. Allí nos hemos reunido un nutrido grupo de corredor@s para disfrutar de un entreno en grupo por nuestro querido Bilbao.

Hoy es una edición especial de las Quedadas La Salve Street Run Bilbao, porque es la última hasta después del verano, por los embajadores que nos acompañan y por pasar por algunos de los lugares más emblemáticos de Bilbao, como son: La Gabarra del Athletic situada en el dique seco del Museo Marítimo de Bilbao; grúa Karola; Evaristo Churruca; Euskalduna; Sabino Arana; San Mamés; Abandoibarra; Pasarela Pedro Arrupe; Avda. de las Universidades; Botika Vieja; Puente Euskalduna; Olabeaga y Bar Karola.














Serán unos 7 km de recorrido, así que he intentado sacar fotos por lo menos en los lugares más señalados para el recuerdo de tod@s l@s participantes.

He tenido que darme alguna carrera que otra para atajar y poder sacarles a tod@s en su circuito, pero ha merecido la pena, aunque mi pierna lesionada no ha pensado lo mismo.

Una vez finalizado el entreno, nos hemos refrescado con una riquísima cerveza La Salve, haciendo algunas fotos más de tipo ambiente y yo una con los embajadores y el coach.



17 de julio de 2015.
Hoy se me ha complicado el día un poco y no he podido salir a andar en bici a media mañana o al medio día como tenía pensado.  Han ido pasando las horas y a la tarde he quedado una temperatura ideal como para dar un paseo. Así que no me lo he pensado mucho y a las 19 h. he salido a dar una vuelta corta.  Esta vez tenía claro hasta dónde iba a llegar y por dónde iba a volver, jajaja.... No ha habido lugar ni al despiste ni a la aventura ya que no me quería arriesgar a que se me hiciese de noche.  Así que 40 km a la saca.






18 de julio de 2015.
Hoy he ido a sacar fotos a la XIII Montaño Igoera que se celebra en Zierbena donde corrían muchos amigos y conocidos.

Aquí os dejo el enlace de las fotos que saqué: XIII Montaño Igoera 2015.

19 de julio de 2015.
Hoy he disfrutado mucho de una excursión que he hecho con mi grupo de montaña Itxartu Mendi Taldea, en la que hemos ido al monte La Rhune, cumbre importante que constituye la primera montaña de cierto relieve del Pirineo empezando por el Oeste.  Encuadrada por los puertos de Ibardin (315m) y Lizuniaga (201m), esta original montaña, en la que convergen un total de seis aristas, destaca sobre la bahía de Donibane Lohitzune.


Hemos salido todo el grupo montañero desde la localidad de Azkain, donde está la cantera a unos 158 m. de altitud para llegar a la cima con sus 905 m. de altitud.






He podido sacar bastantes fotos durante el recorrido y me lo he pasado pipa con mis compañeros del club, con los que hacía mucho tiempo que no compartía salida montañera.






















El recorrido ha sido muy ameno y lleno de vegetación y senderos bien marcados.  No había pérdida para mí, con lo patosa que soy, jajaja....  El calor y la humedad han sido los pegajosos compañeros de excursión también y nos ha hecho sudar a todos de lo lindo desde el minuto uno de la ascensión.

Una vez hecha la cima, nos hemos sacado varias fotos en grupo y yo alguna más en solitario antes de bajar en el tren-cremallera de La Rhune, que me ha parecido bastante caro, la verdad. 15€ de bellón.








Luego nuestro autobús nos ha llevado hacia Zugarramurdi, donde hemos comido en una cavidad rocosa en la que había muchas goteras, jajaja... ¡¡¡Menuda calada nos hemos dado todos!!!  Pero aún así ha merecido mucho la pena comer en aquél lugar.  Sin grandes lujos pero la verdad que muy divertido.


La comida ha consistido en entremeses variados, alubias con jamón, ensalada de lechuga y cordero asado al txitxiburduntxi y de postre pastel vasco, queso del país, café y licores varios.





Los camareros muy resueltos y serviciales con una cocina muy rudimentaria hecha con 4 cosas.

Mi muela, para no variar, me ha estado intentando jorobar el día, pero he mantenido más o menos a raya el persistente dolor.

Sólo he bebido un zumo de melocotón y agua en la comida para poder tomar el antibiótico y la pastilla de Enantyum para el dolor.

Luego, tras comer y escuchar unas cuantas canciones, me he ido a dar un paseo por los alrededores del restaurante-cueva y he disfrutado mucho de los bosques de hayedos, plataneros y robles.








Muchas risas y cánticos durante el trayecto en bus hacia Francia, durante la comida y a la vuelta durante todo el viaje.  ¡¡¡Menudo repertorio más surtido tienen éstos de Itxartu de canciones populares vascas!!! jajajaja....

video

20 de julio de 2015.
Hoy, fiesta de Santa Marina he quedado con mi amiga Carmen para disfrutar de una bonita mañana. Hemos ido a la misa y luego al lunch.






24 de julio de 2015.
Tras una semana en blanco, deportivamente hablando, ayer a la noche tuve claro que hoy tenía que salir a andar en bici y hacer una tirada larga metiendo un poco de desnivel.  Así que preparé todo la noche anterior y hoy a las 7:00 a.m. me he levantado para desayunar y hacer la comida antes de marchar.  Unas lentejas con verduras en la olla exprés y de segundo lomo adobado.  También he puesto una lavadora según me he levantado y mientras desayunaba ha terminado su ciclo corto y he colgado la ropa en la azotea de mi casa.

La verdad es que ya tenía ganas de coger la bici porque estos días atrás por una cosa u otra al final no he podido salir.

Así que hoy tocaba rutita disfrutona con unos cuantos puertos para quemar adrenalina, jajaja....

Mientras me dirigía a Mungia, me he encontrado con mi amigo Jimmy S., que me ha acompañado amablemente durante algo más de 1 km o así de charleta, jajaja... Luego ha tirado para adelante, ya que ir a mi ritmo globero-cansino agota a cualquiera, jajaja...

Hoy me he metido por una carretera que no me había metido hasta ahora por miedo de lo que me podría deparar en cuanto a desnivel y dificultad.  Me he desviado hacia Larrabetzu por Gerekiz gana y he salido viva del experimento, jajaja... ¡¡¡Bieeeeen, qué suertuda soy!!!



Luego ya no había pérdida.  De Larrabetzu a Lezama, donde he visitado a mi amigo Isaac P.M. que tiene una carnicería en el pueblo. Visita a la Parroquia de San Martín y a la casa Torre de Lezama y vuelta a la carretera.



Luego dirección Zamudio donde me he cruzado con un ciclista que al verme me ha reconocido y saludado llamándome por mi nombre completo al grito de: "Yolandaaaaa", jajaja... Y yo me he quedado en ascuas porque no sé quién era.


Luego ya me he dirigido hacia Derio y allí mismo he decidido tomar una carretera que me enviaba de nuevo hacia Mungia para evitar entrar en la confluencia de carreteras que hay en Sondika y Loiu, donde es bastante peligroso ir en bici.  ¡¡¡Menudas cuestas me ha tocado subir!!! jajaja....  Pero también las he superado dignamente, jajaja...

De Mungia a Sope, por la carretera habitual, pero antes una parada en la ermita que está en el barrio de Butrón para descansar, comer, beber y hacer un poco el ganso, jajaja....



Total 70 km para las patas.

Track Sope-Gerekiz-Larrabetzu-Sope.

25 de julio de 2015.
Tras el día pasado en el caserío con la familia, una vez llegados a casa y viendo que la tarde ha quedado muy buena, no me lo he pensado ni medio segundo y según he entrado en casa me he preparado las cosas de la bici y me he ido a dar una vuelta.

Hoy he hecho una ruta a la inversa de lo que suelo hacer normalmente.  Así que de primeras me he metido por el puerto de Unbe y de allí he bajado a Asua, para continuar dirección Derio, pero he llegado a una rotonda que me mandaba también hacia Gatika y he cogido esa salida.

Cuando he llegado a un cruce que me causaba algo de dudas, pero que me mandaba también a Mungia. Me he dirigido hacia este pueblo con la intención de volver a Sopela desde allí, pero me mandaba hacia la autovía y no me podía meter.  Al final he tirado dirección Fruniz y de allí me dado la vuelta para volver hacia Mungia, pero sin entrar en el pueblo.

Al final, sin darme casi cuenta, en un momento dado me he metido por lo menos unos 800 m. por la autovía hasta la siguiente salida que me mandaba hacia Maruri, Plentzia y Sopela.

Por el camino, a pesar de que llevaba mi bidón con agua, se me ha antojado comer un helado y cada vez tenía más ganas.  Así que cuando he llegado a Maruri, en la cafetería de su polideportivo, he parado y me he comprado un sandwich de nata con chocolate y almendras que me ha sabido a gloria bendita, jajaja... Una vez acabado el exquisito tentempié he vuelto a mi casa.  ¡¡47 km. a la saca!!



26 de julio de 2015.
Hoy he ido a sacar fotos al II Triatlón Olímpico de Getxo Memorial Agustín Ugarte.  Me he encontrado con muchos amigos y conocidos por allí a los que he animado.  No he podido ver la prueba completa porque tenía comida familiar, pero sí me ha dado tiempo a ver el último sector de la prueba.  La carrera a pie.  Así que me he puesto en una zona en la que había un monumento que adornase la foto.  El Muelle de Evaristo Churruca.




Tras hacer unas pruebas con la cámara, he esperado a que llegaran l@s primer@s clasificados a unos 300 metros de meta.  He ido sacando fotos y como algun@s se acercaban demasiado a donde estaba yo, al final he optado por ponerme detrás de unos setos de los jardines del parque.  También he querido apartar el bolso mío y la funda de la cámara de fotos donde llevaba una batería de repuesto y la tapa del objetivo.  Pero al desengancharlos de unas ramas de los arbustos, la funda de la cámara ha hecho volquete y se me han caído la batería y la tapa allí mismo entre las ramas y hojas de los arbustos.

¡¡Vaya por Dios, lo que me faltaba!!  Me dispongo a buscarlas para volverlas a guardar y moviendo el arbusto y buscando entre la frondosidad de las ramas y hojas no encontraba mis objetos perdidos.  ¡¡No puede ser, pero si tienen que estar aquí mismo!!  ¿¿¿Dónde leches están???

Me empiezo a poner nerviosa y a soltar algún taco que otro maldiciéndome a mí misma por mi torpeza.  L@s triatletas seguían llegando y mientras buscaba a la desesperada lo perdido, tenía que estar con un ojo atenta para que no se me pasase ningún participante del triatlón.

Ya empiezo a hablar sola y por lo alto, jajajaja.... A lo lejos veo que se vienen acercando dos ancianitas directas hacia mí.  Yo que las veo, pienso: "Venga, ahora sí que la vamos a líar".  Se me acercan y me dicen a ver qué busco.  Yo atacada de los nervios les digo casi a punto de llorar, que una batería y la tapa del objetivo, que eran las dos de color negro y que se me habían caído allí mismo entre las ramas y las hojas del arbusto.

Fue acabar de decir ésto y de repente veo a las dos mujeres arrodilladas en el suelo buscando en la base de los arbustos mis objetos extraviados.  La imagen de las tres hurgando en los arbustos era de llamar la atención, jajajaja.....  ¡¡Ni que se me hubiese perdido una joya!!

Mientras las ancianitas seguían buscando mis cosas, yo hacía lo que podía.  Sacar fotos en el último instante en que pasaban l@s triatletas por al lado mía y seguir buscando entre hueco y hueco fotográfico que me quedaba.  Pero cada vez venían más seguidos l@s deportistas.  Así que yo cada vez más nerviosa y las dos mujeres allí seguían a mi lado buscando en los arbustos.

De repente, ya agobiada por la situación y por sentir que me estaba aprovechando de las voluntariosas mujeres, les digo que lo dejen ya, que ya lo buscaré yo más tarde con más tranquilidad.  Total, que las doy las gracias encarecidamente y se van sin éxito en su búsqueda.

De lo que yo no me había dado cuenta, era de que había estado hablando tan alto que un trabajador de mantenimiento de parques o algo así del Ayuntamiento de Getxo que estaba por allí había escuchado toda la historia y para cuando me descuidé ya lo tenía allí mismo con cara de circunstancias preguntándome a ver qué me pasaba.  Le explico toda la historia para no dormir y consigo a duras penas sacar la batería de mi cámara para que la viese y así supiera qué es lo que tenía que buscar.  Pues allí se puso el hombre con toda su buena voluntad y profesionalidad a buscarme la batería y la tapa.

La tapa apareció de repente en la parte alta de los arbustos.  Casi estaba a la vista y yo no la había podido encontrar presa de los nervios, jajaja...  Bueno, ya sólo queda encontrar la batería, que al final es lo que más me importaba.

Los arbustos sufrieron un poco a causa de la búsqueda pero al cabo de unos 20 minutos en total desde que se me perdieron las cosas, el trabajador municipal por fin dio con la batería.  Estaba en la base de los arbustos, metida entre la hojarasca muerta que hacía de base.


¡¡¡¡Madre míaaaaaaa, qué soponcio tenía!!!!  Le doy las gracias ni sé las veces y se va el hombre muerto de la risa por lo que me había pasado.

Continúo con mis labores de reportera más tranquila y cuando pasa ya el último triatleta, me dirijo hacia meta para ver los podios.  Mi amigo Kristian Q. hizo un fabuloso 2º puesto sólo superado por por un austriaco o australiano, no lo sé, jajaja... En su mallot por detrás ponía AUS.

Luego voy a la zona de avituallamiento y veo que queda bebida y comida de sobra y pido permiso para coger una cerveza y beber ya que estaba seca, jajaja... También cayó un bocadillo de atún.  Charla con mi amiga Nuria, que también estuvo sacando fotos y con Josu que también hizo labores de reportero gráfico y luego a casa a descansar, que vaya día tuve.

Fotos II Triatlón Olímpico Mem. Agustin Ugarte

27 de julio de 2015.
Hoy me he despertado algo tarde, ya que ayer me quedé viendo la tele hasta casi las 2 de la madrugada, jajaja...  He desayunado y he visto que el día estaba nublado pero con un ligero resol que de repente me ha animado a salir a andar en bici.

Dicho y hecho.  Me he vestido con el atuendo ciclista y he bajado a por la bici.  Hoy quería rodar con la btt, aunque sé que pesa bastante más que la de carretera.

Al cogerla, he mirado cómo estaba la presión de las ruedas apretando un poco con los dedos y he visto que la rueda trasera estaba un poco floja de presión, así que me dispongo a hincharla.  ¡¡Cuál es mi sorpresa, que el acople del hinchador de pie no enganchaba con la válvula!!

Pruebo una vez, otra y otra y no había manera de inflar la rueda.  Para cuando me he descuidado tenía la rueda totalmente deshinchada.  ¡¡¡Jooodeeerr.....ya se me ha complicado la mañana!!! digo en voz alta.

Dudo de coger la bici de carretera para no perder más tiempo y salir pitando.  Ya se me han ido 10 minutos con la tontería.  Al final, decido sacar la btt con la rueda desinflada camino de mis salvadores, la tienda Uribike-Ubk de Larrabasterra para que me arreglasen el desaguisado.

Pero según salgo a la calle, me doy cuenta de que iba a tardar mucho en llegar a Larrabasterra y he pasado por casa de mi amigo Aitor F. para ver si me podía hinchar un poco la rueda.

Me ha dejado su bomba y he hinchado la rueda con prisa de no perder más tiempo.  Le doy mil gracias y me marcho pitando hacia mi destino.

Tenía pensado ir hacia Muskiz por el bidegorri, tomándolo desde Portugalete.  La cuestión es que según iba bajando hacia Larrabasterra, me daba la impresión de que la rueda aún le faltaba algo de aire.  Así que he pasado por la tienda de los amigos de Uribike-Ubk, que al final me van a tener que poner un "servicio exprés" sólo para mí y Charly me ha dejado amablemente la bomba que tiene en la tienda, que es mucho más fiable que la mía, e hincho con su ayuda la rueda.

Al final, tras el contratiempo sufrido, por fin me pongo en marcha.  Ya eran algo más de las 11 de la mañana entre una cosa y otra.

Según me dirigía hacia Las Arenas para coger el Puente Colgante y pasar a la margen izquierda, se me estaba ocurriendo otra idea que me rondaba ya desde hace unos meses.  Probar a subir el monte Serantes hasta su cima por la pista de hormigón con la bici.  Total, que al final me he dirigido hacia Santurtzi y desde la calle Mamariga he tomado la carretera que luego se convierte en pista de hormigón para iniciar el ascenso al monte mencionado.

Me lo he tomado con calma, ya que no sabía si sería capaz de subir todo ese desnivel del tirón.  Poco a poco he ido subiendo con muy buenas sensaciones y sufriendo muy poco, la verdad.

El paisaje que se empieza a divisar en cuanto subes unos cuantos bucles de la pista hormigonada, te hace olvidar casi de que estás en plena ascensión.  El viento me ha azotado de frente y lateralmente en algunos momentos, pero de espaldas nada de nada, jajaja...

Cuando ya me quedaban algo más de 300 metros para llegar a la cima, la pista se pone más inclinada aún y aunque he cambiado a tiempo el plato mediano por el pequeño y el piñón 3 al 1, sólo me ha permitido pedalear durante unos pocos metros y ya la bici se me quedaba sin fuerza y yo también, así que me ha tocado bajarme e ir a pie hasta la cima.  Pero no me ha importado.  Otro día lo intentaré de nuevo y seguro que avanzo un poco más antes de llegar a la antena del Serantes.

Una vez arriba, un poco de descanso, relax, fotos de rigor y vuelta para abajo a toda pastilla pero intentando que no se me embalase mucho la bici, jajaja....










Luego vuelta al Puente Colgante y para casa en bici.  Al final han caído 35 km con su desnivel montañero incluído, jajaja.... ¡¡Me lo he pasado genial!!


Track

29 de julio de 2015.
Después de muchos kilómetros pedaleados con mi mountain bike, ya tocaba hacer cambio de cubiertas, jajaja...  La verdad es que normalmente circulo por asfalto con esta bici a pesar de tener también bici de carretera, propiamente dicho, pero como tengo la intención de empezar a rutear por pistas y vías verdes, al final me decanto por unas cubiertas propias para monte antes que otras más adecuadas para el asfalto.  Con el buen asesoramiento de los amigos de Uribike-Ubk, ya lo tengo claro. Pondré ruedas de monte como se puede apreciar en la imagen. Serán como la que aparece a la derecha del todo.



30 de julio de 2015.
Hoy día de paseo costero con mi amiga Carmen.  No hemos resuelto los grandes problemas del mundo, pero hemos hecho unas risas.  Y yo, torpe de mí, he perdido el paraguas por el camino y aunque hemos vuelto a repasarlo a la inversa, no lo hemos encontrado. Finalizamos la ruta de Algorta hacia Las Arenas de hoy con un pintxo-pote.




Y para finalizar el día, hoy a la tarde he estrenado las nuevas y molonas cubiertas adquiridas en mi tienda de confianza Uribike-Ubk.   La verdad es que se nota mucho la diferencia con las que tenía antes.  Son un poco más anchas y tienen un agarre muy bueno.  Ahora sólo hace falta que las utilice por donde se deben utilizar estas bicis.  por el monte o en su defecto por pistas forestales o vías verdes como mínimo.  Vuelta corta a última hora de la tarde y disfrutando de los últimos rayos de sol que se ha animado a salir por fin.