domingo, 14 de agosto de 2016

II CRONOESCALADA DE SAN ROKE (PORTUGALETE) 13/8/2016

Ha pasado un año y un día desde que hice mi última publicación en este blog y la verdad es que ha sido como una penitencia por lo largo que se ha hecho en el tiempo.

He pasado por muchos altibajos morales a causa de mis dolores por la lesión que me hice en la cadera y las consecuencias físicas y sobre todo psicológicas han sido muy difíciles llevar por mí y mi familia más directa.

Pero el tiempo sigue su camino hacia adelante inexorablemente y la lesión parece que se va suavizando tanto en su parte dolorosa como en la parte moral.

Después de hechas varias pruebas, ya sé exactamente cómo está mi cadera y rodilla. No están para echar cohetes, pero tampoco están exageradamente tocadas como para alargar en tiempo indefinido el parón de correr.  Es más, en no mucho tiempo volveré a intentar empezar a hacer trote suave y comprobar si se resienten o no y en qué grado de dolor soportable me encuentro. El miedo es inevitable, pero el dolor que tengo a nivel anímico es mucho más duro de llevar que el propio dolor físico, os lo aseguro.

Durante este último año he continuado saliendo en bici de carretera para no dejar de hacer ejercicio físico del todo. El gimnasio..... Lo he intentado. Pero me ahogo de calor en él y lo paso tan mal que lo tengo descartado para hacer ejercicio de cardio (bici, remo, elíptica y cinta) sólo lo usaría para hacer máquinas de musculación. Pero mientras haga un tiempo aceptable para estar al aire libre, lo prefiero al gimnasio.  Me tengo que obligar a ir al gimnasio y a la piscina aunque sea día veces por semana.

Hace unos días un amigo mío con el que fui a andar en bicicleta me comentó algo sobre una cronoescalada que se celebraba en las fiestas de San Roke en Portugalete y yo le dije que igual iba a verla o sacar fotos.   Pero mi amigo me hizo la pregunta de:  -"¿y porqué no te animas a probar a hacerla?"-.  Le dije que no me veía en esa tesitura de enfrentarme a una prueba de ese tipo, que tampoco estaba en una forma física adecuada y que éso para mí era un reto fuera de mis posibilidades y más teniendo en cuenta que en ese mismo día en el que estaba en conversación con él, estaba viendo lo mucho que me estaba costando subir una pendiente fuerte desde Gallarta hacia La Arboleda.


Total, que pasan los días y empiezo a buscar datos sobre la prueba, pero sólo encuentro el cartel y poca cosa más.  Busco la Cuesta de Las Maderas de Portugalete e intento enterarme del % de desnivel positivo que tiene. No encuentro nada que me dé una pista sobre mis dudas, aunque sé qué cuesta es y que hace bastante tiempo y por equivocación me metí por esa calle que sube durante unos 300 metros por la calle Casilda Iturrizar para terminar en la confluencia con la calle General Castaños y la subí hasta la mitad más o menos al ver que me venía un coche de frente y me tuve que meter en la acera y parar.

Llega el viernes y una especie de voz interior me repetía una y otra vez: ¿por qué no pruebas?  Sigo dándole vueltas al asunto y a última hora del viernes casi tengo decidido que participaré simplemente por curiosidad y para ver qué tal responde mi cuerpo y mi mente. Comprobar si había desaparecido o no de dentro de mí el pequeñísimo espíritu competitivo que tenía allá por 2014.

Llega el día de la cronoescalada y el parte meteorológico es más que bueno, demasiado bueno, la verdad. Mínimas de 25° y máximas de 37°. Eso me preocupa un poco porque el tema del calor sumado al esfuerzo lo llevo bastante mal pero ya lo tenía decidido. Iría a la cronoescalada.

A medida mañana del día señalado me entran algunas dudas sobre cómo afrontar una subida tan empinada si, por lo que sea, habría que empezar desde la base de la cuesta sin poder coger algo de velocidad previa y se me ocurre ir a una carretera de Urduliz que tiene muy poco tráfico y que pica bien para arriba para hacer unas series intentando averiguar qué cadencia llevar según la combinación de plato y piñón que pusiera para subir a un buen ritmo pero sin fallecer en el intento, jajajaja....

¡¡Pensado y hecho!! Me cambio rápidamente y cojo la bici btt para hacer la comprobación "in situ".  Con un calor más que agobiante para ser las 12 y pico del mediodía voy camino de la carretera en cuestión.


Primera prueba: plato n° 3 (grande) y piñón n°  3 = Empiece bueno, pero en mitad de la cuesta casi se me para la bici y tengo que tirar de patas a tope para no caerme de lado y con muchísimo sufrimiento y agobio consigo llegar arriba axfisiada por el calor y el sobreesfuerzo aunque la cuesta no es muy larga. Creo que no llega a los 30 metros.  Bajo agotada del todo y tengo claro que hay que poner otra cadencia que me haga sufrir menos y subir con más holgura.


Segunda prueba: plato n° 3 (grande) y piñón n° 1= Arranco con fuerza y pedaleando en posición de pie para hacer más potencia con las piernas, pero al cabo de unos metros, de nuevo me da el agotamiento extremo y ya sentada continúo entre terribles sufrimientos (como decía el Recio de "Aquí no hay quien viva") la subida hasta la parte más alta, llegando exhausta del todo.  Pienso que no he recuperado bien de la primera subida y bajo muy pensativa y siendo consciente de que si tanto me cuesta hacer un tramo pequeño de cuesta, la cronoescalada va a ser una locura total para mí.


Tercera y última prueba: plato nº 2 (mediano) y piñón 1 = Me lo tomo con calma y cogiendo bien de aire antes de comenzar y empiezo a pedalear.  Al tener la cadencia más alta (más pedaléos por tramo recorrido), o éso creo, porque no lo tengo muy claro, no sufro tanto ni desde el principio ni en la mitad ni al final de la cuesta, con lo cual, decido que en la cronoescalada de salida saldré con esa combinación de "plato 2 y piñón 1" y cuando a mitad del recorrido pique la cuesta más hacia arriba, meterle el plato nº1 (el más pequeño) y afrontar los metros finales y conseguir sobrevivir a la prueba.  ¡¡Que sea lo que Dios quiera!!

Se acerca la hora y ya me empiezo a preparar y me llevo la bici de montaña, que pesa dos toneladas, porque con la de carretera aunque es mucho más ligera de peso, me da miedo que el cambio de plato se me tuerza en pleno esfuerzo y me quede tirada en medio de la prueba. . Mi marido me acompañará hoy para darme ánimos y sacar alguna foto.

No me noto nerviosa pero sí algo preocupada por pensar en qué será de mí cuando llegue la hora de la verdad en la cronoescalada.

Llegamos a Portugalete y me encuentro con amigos como Raul, Andrea, Zuriñe, Ander, Gorka, Jose Antonio y alguno más a los que saludo y les cuento mi preocupación.

Me inscribo cerca de la salida en la Plaza del Solar. Me dan el nº 15 de dorsal que no consigo pegarme en la camiseta ya que al ser la fibra acrílica y con algo de sudor que tenía ya por el calor reinante, se caía fácilmente. Intento buscar y pedir a alguien que me deje al menos dos imperdibles, pues hay que llevar el dorsal a la espalda bien visible.  No hay manera.  Al final mi amiga Andrea me dice que lo ponga pegado en el cuadro de la bici lateralmente y así lo hice.

En esta cronoescalada hay que hacer dos subidas.  Una individual y otra por parejas con tiempos similares.

El orden de salida era según inscripción del número 1 en adelante.  Iban dando salida cada minuto y por grupos de 5, así que yo estaba en el grupo tercero del total.  Estábamos inscritos 35 ciclistas.

Me da tiempo a dar unas vueltas de calentamiento con Andrea y charlar un rato y una fotito para el recuerdo.  También me pude sacar una foto con Peio Ruiz Cabestani que iba a participar en la prueba. ¡¡Qué nivel!!


La hora de comienzo era a las 19 horas.  Y así comienza la cronoescalada.  Estoy con Andrea y Miren, una chica del Sestao Triatlon de charla por allí.

Sale el primer grupo de 5 participantes con un intervalo de 1 minuto entre ellos.  Cuando vuelven a la zona de salida, se da paso al segundo grupo y salen escopetados y al de poco regresan todos a la zona de salida.

Ya no había marcha atrás.  Era mi turno. Reviso bien para comprobar si tengo la cadena en el plato 2 y en el piñón 1 y veo que este último lo tengo en el 2. Decirlo dejarlo así.  Enciendo el Garmin y pongo la pantalla en inicio pero sin darle al play para que empezase a contar el tiempo. 

Una chica de la organización walkitalkie en mano empieza a llamar a los números precedentes al mío. El 11, el 12, el 13, el 14 y el 15, ¿lista? -¡¡No, no estoy lista, jajajaja...!! le contesto.  Me mira asustada, y le hago una señal de que sí y me santiguo. Hace la cuenta atrás: ¡¡¡5, 4, 3, 2, 1, aurrera!!!!

Justo pongo el Garmin en marcha y empiezo a pedalear como una loca con la candencia alta.  Las piernas se me van solas, jajajaja.... Hago unos metros en linea recta y al de poco tengo que girar hacia La Cuesta de las Maderas.  Resoplo como puedo y levanto el culo para pedalear con mayor fuerza.  Los espectadores allí congregados empiezan a jalear a tope.  Desde la megafonía de la mitad de la cuesta me nombran y entonces la gente me empieza a animar por mi nombre.  Yo sudando la gota gorda y sin poder mirar hacia los lados para buscar a mi marido pero no lo veo.  Iba mirando hacia abajo para centrarme en la pedalada y si levantaba la cabeza, igual perdía el equilibrio y me caía al suelo.




Justo antes de llegar a la mitad del recorrido y con la cabeza gacha, veo de refilón a mi amiga Nuria y Aitor, que sacan unas fotos espectaculares los dos y me animan mucho mientras me sacan algunas fotos. No les pude ni dar las gracias porque no tenía aire ni resuello para desperdiciar, jajajajaja.... ¡¡¡Cómo iba de forzada!!! 

Llego al arco que marca la mitad del recorrido y ahí justo es cuando la cuesta pica más hacia arriba, con lo cual y sin pensarlo mucho, cambio al plato más pequeño y continuo agónicamente hacia la meta en lo alto de la calle.

Parece mentira que con lo axfisiada y reventada que íba, seguía pedaleando como podía con el ánimo y calor de la gente que se hallaba allí congregrada.

Llego a la meta e intento coger el máximo aire posible.  No puedo.  ¡¡¡Estoy que me va a dar algo, joder!!! Se me olvida parar el Garming durante unos segundos, aunque él ya se para solo en cuanto dejo de pedalear y paro, pero tiene un pequeño margen de unos segundos, así que en la primera subida hago un tiempo de 1' 49".  Primera subida de la cronoescalada.

La gente me felicita y después de recuperarme un poco bajo por un lateral hacia la zona de salida ya que hay que hacer una segunda tanda por parejas que hayan tenido un crono similar.

Me encuentro con Nuria y Aitor que me felicitan por haber conseguido subir hasta el final sin tocar el suelo, ya que habían visto que algún que otro ciclista se había bajado de la bici por no poder continuar con el fuerte desnivel de la calle.

También me encuentro con mi marido y estoy con él un rato contándole cómo me había ido la prueba. Apareció como de la nada mi amigo Jose Antonio con el que me dí un gran abrazo y estuvimos charlando un ratito.

Mientras espero a que nos llamen de nuevo, pongo el Garmin de nuevo en funcionamiento para ver qué tiempo, pulsaciones y velocidad he llevado en la primera subida.  Empiezo a pasar de unas pantallas a otras y de repente, se queda petado y ya no responde a ningún botón u orden que le dé en la pantalla táctil. ¡¡¡Horror!!!  ¡¡¡Ahora noooooo!!!  Con los nervios empiezo a insistir con los botones e incluso apagarlo teniendo un rato el dedo sobre el on-off, y no hay manera de desbloquearlo.  Me pongo de los nervios totalmente.  Mi marido lo intenta desbloquear sin éxito.  Al final busco a grito pelado un voluntario entre todos los ciclistas para que me solucione el gran problema.  Uno se ofrece voluntario y como por arte de magia lo consigue apagar.  Le doy las gracias y voy a la zona de línea de salida.

Pasan unos cuantos minutos y nos empiezan a convocar a todos los participantes para que nos acerquemos a la salida y que nos dijesen con quién tendríamos que subir la segunda tanda.  A mí me toca con un crío de unos 12 años y pienso para mis adentros: "¡¡Éste me da para el pelo, seguro!!"

El chavalillo y yo somos los terceros en salir ya que se empieza la cronoescalada en parejas por los que han hecho peores tiempos, jajaja.... ¡¡Por lo menos nos somos los úlitmos!!

En un momento dado, no sé qué cara tendría de preocupación, que Peio R.C. se acercó a mí para ver qué tal llevaba colocado el desarrollo y me dijo que lo tenía muy bien colocado y me dio ánimo para la segunda ronda. ¡¡Más majoooo!!

Llega el momento y nos ponemos el crío y yo cada uno a un lado de una barandilla para salir y nos dan la orden de salida.  ¡¡El chaval sale todo tronado!!  Y yo, pisando huevos en comparación con él.  Pienso que lleva un desarrollo que le hace avanzar más que yo en cada pedalada.

Nos acercamos a la curva hacia la izquierda para encarar la subida y el jovenzuelo me lleva unos cuantos metros de ventaja, pero según empiezo a pedalear la cuesta arriba, veo que lo paso con relativa facilidad y por un lado me da un poco de pena y me siento hasta un poco abusona, pero también estoy convencida que en poco trecho me alcanzará casi seguro.  Sólo había que fijarse en el poco peso del chaval y su juventud en comparación conmigo.


Esta segunda subida se me está haciendo muchísimo más dura que la primera e incluso no tengo fuerzas para pedalear hasta la mitad de la cuesta con el culo en alto, así que me siento y pedaleo como puedo mientras oigo al público jalearnos al chaval y a mí.  No sabía si lo tenía muy cerca mío o algo distanciado pues a pesar de llevar retrovisor, lo tenía descolocado y aunque miraba por él, no lo veía, jajajaja....  ¡¡Qué angustia de subida por Dios!!


Vamos llegando a la mitad del recorrido donde está el arco que lo señala y decido cambiar de plato rápidamente, como había hecho en la primera tanda.

¡¡¡Desastre totaaaaaaaal!!!  ¡¡¡El plano no se cambia!!!  Vuelvo a poner la ruleta en el nº 2 y seguido en el nº 1 y compruebo totalmente alarmada que el plato mediano sigue con la cadena metida en él.  No puedo pasar la cadena al plato más pequeño.

Las fuerzas se me gastan rápidamente, me agobio mucho.  No porque el chaval me pasase, no.  Sino porque veía que se me iba a parar la bici e iba tener que poner el pie en el suelo y quedar desclasificada.  ¡¡Eso sí que me fastidiaría!!

¡¡¡Qué sudada me estaba metiendo!!!  Todo el rato que estuve intentando cambiar de plato, mirando hacia abajo y jurando en arameo porque no lo conseguía.

Pienso que tendré que explotar de esfuerzo si no consigo cambiar de velocidad en el plato y subo casi llorando hacia arriba intentando cambiarlo constantemente del 2 al 1.  Cuando quedaban unos 70 metros para la meta, por fin consigo cambiar el plato y ya sin resuello ni casi fuerzas sigo pedaleando con más pena que gloria hacia la cima mientras los espectadores congregados le gritaban al crío que ya me tenía al alcance y animándome a mí también, la verdad.

¡¡Si me gana el crío, me alegraré por él!! Pienso.  Pero al final no fue así. En esa segunda tanda por parejas gané yo por unos segundos al chaval.   Le esperé arriba para felicitarlo, chocando las manos y la madre del crío me dijo a ver si podía sacarnos una foto juntos, a lo que le dije que sí, ¡claro! Tiempo total: 1' 28"

Tras descansar un poco y recuperarme de tal esfuerzo sobrehumano para mí, bajé hacia abajo en busca de mi marido.

Más tarde nos dieron a todos los participantes una bolsa con bebidas lácteas, una camiseta conmemorativa de la prueba y un bidón para la bici.


Luego, trofeos para los mejores y algunas fotos y todos contentos para casa.








Así ha sido esta prueba explosiva en la que he participado.

* Fotos cortesía de mi marido, Zuriñe, Aitor y la organización.

Gracias a tod@s por los ánimos y las fotos y vídeos.