martes, 14 de octubre de 2014

CARRERA SOLIDARIA CONTRA EL CÁNCER DE MAMA (12/10/2014)

Hoy he participado en una carrera "no competitiva" propiamente dicha, ya que se trata de un evento solidario para recaudar fondos para la lucha contra el cáncer de mama, en el que prácticamente todas las mujeres tenemos algún boleto para que nos toque esta enfermedad.

Cartel del evento.
Organizada por la asociación ACAMBI, Gimnasio URTZI y con el patrocinio de Corte Inglés, Cadena 100, Deia, Ayuntamiento de Bilbao, Crossfit Bilbao, Iban Malangré, Ulzama La Tienda y KAIKU, la intención es convocar al mayor número de personas para que así esta carrera sea un éxito tanto de participación como recaudación para la causa.

Así que, una vez más y en ese caso para aportar mi pequeño grano de arena, me he trasladado a Bilbao en metro para apoyar la causa.

El viaje en metro para estos eventos es la mejor opción.
Al llegar a eso de las 10:30 ya había bastante ambiente y gente por las inmediaciones del Museo Gugemhemim, punto desde donde saldría esta carrera-marcha para hacer un recorrido de 5 km. transcurriendo por ambos márgenes de la ría.

Recién llegada a Bilbao.
Me he encontrado con varios amigos y amigas con los que he charlado, con mi prima Unza y sus amigas, aunque también me he quedado sin ver a otros amigos por la imposibilidad de encontrarme con ellos ante tal cantidad de personas allí congregadas.

Pasadas las 11 de la mañana han dado la salida a esta carrera y una verdadera marea rosa ha inundado todo el paseo desde la esplanada del Museo Gugemheim por el muelle de Evaristo Churruca para seguidamente incorporarnos por la Avda. de Abandoibarra.
La carrera ha sido toda una fiesta.
En un punto del camino y antes de bordear el Palacio Euskalduna, me ha dado alcance mi amigo Sergio que iba con su cámara GoPro haciendo un vídeo y ahí que nos hemos retratado juntos mientras corríamos hasta poco antes de cruzar el puente y pasar al otro margen de la ría.


Por la mitad del recorrido o así, me he encontrado también con dos amigas del facebook. Glo e Iratxe con las que he compartido charla y recorrido muy gustosamente.


Llegada al trote alegre a meta.
Una vez llegados a la zona de la ribera de Botikazahar, se transcurre por ella hasta enlazar con la Avda. de la Universidad y tras pasar por debajo del Puente La Salve, dirigirnos hacia el Paseo del Campo Volantín hasta llegar a las inmediaciones del Ayuntamiento de Bilbao y cruzar el puente para volver a entrar en el paseo de Uribitarte y avanzar por él, volviendo a pasar bajo el Puente La Salve para llegar ya, esta vez sí, al Museo Gugemheim.

Panorámica de l@s corredor@s-marchistas llegando al Gugemheim.
Sergio, yo y Nuria.
Iratxe, Glo y yo.
Acabada la carrera, había sesiones de "zumba" con música muy marchosa y la gente encantada bailando al compás de la simpática monitora.

Reponer un poco de líquidos y dar alguna vuelta más para ver si encontraba a unos cuantos amigos con los que había quedado allí, pero ha sido imposible.  

Poco antes de marcharme me he encontrado de frente con Eneko Van Horenbeke con el que he charlado un ratito y nos hemos hecho una foto.

Con Eneko Van Horenbeke.
También tengo foto con otra amiga mía, Yolita.

Con mi amiga Yolita.

lunes, 6 de octubre de 2014

SERANTES IGOERA 2014. (5/10/2014)

Llega una nueva edición de la carrera Serantes Igoera organizada por la Asociación de vecinos de Mamariga, el colectivo Amezti Taldea y Sugegorri Kultur Elkartea que son las que han recuperado una de las viejas tradiciones del Barrio de Mamariga de Santurtzi.
A estas alturas del año, estoy en un punto un poco delicado en lo que se refiere a motivación y ganas de entrenar.  Lo que empezó con mucha ilusión se ha vuelto como una especie de obligación autoimpuesta por mí de apuntarme a las carreras para "obligarme" a salir a entrenar.   Son muchos los amigos que me llevan avisando desde hace ya algún tiempo de que tengo que hacer un parón en cuanto a competiciones deportivas se refiere porque saben que ya no voy con la alegría que iba en inicio y que ésto se puede volver contra mí de tal manera que me haga dejarlo todo, no sé si definitivamente o no, pero apartarme de las carreras durante una temporada.

La cuestión es que aunque soy consciente de que tienen mucha razón estos amigos que tan bien me aconsejan, el problema de dejar de ir a carreras se puede tornar aún más complicado ya que si apenas saco ganas para salir a entrenar teniendo carreras a la vista a corto plazo, ¿de dónde voy a sacar la motivación para salir a correr diariamente sin un objetivo a la vista?   Ese es el quiz de la cuestión.   Voy notando un desgaste mental que me está haciendo perder la perspectiva y el recuerdo de porqué empecé a correr.  Es una lástima que con todo lo que me ha costado conseguir estar "dentro" de las carreras, ahora vea que igual es hasta bueno para mí el verme de nuevo "fuera" como una simple aficionada para poder volver a tener ganas de "volver" y sobre todo renovar la ilusión perdida.

Igual, la decisión buena sería dejar de ir a carreras tan seguido, incluso teniendo algunas "in mente" que me gustaría hacer, quedarme con las ganas de participar en ellas, como me ha dicho mi buen amigo Javier Lozano, que sabe mucho de lo que habla pues lleva muchos años en la competición.

Sin casi darme cuenta, lo que empezó siendo un calendario de carreras bien controlado en cuanto a cantidad de las mismas cada mes, se ha vuelto en una locura total desde el mes de junio hasta septiembre en el que he tenido prácticamente carrera todos los fines de semanas seguidos.

Soy consciente de que no he tenido tiempo de descansar entre una y otra carrera y aunque mi poca fortaleza física no me ha pasado factura en forma de cansancio físico y la falta de lesiones han sido una constante en todo lo que llevo de año, en lo referente a lo mental estoy seriamente perjudicada. Y cuando digo perjudicada quiero decir que tengo un estrés tal por la lucha interna que tengo conmigo misma, de querer entrenar obligadamente pero sin una pizca de motivación, que está haciendo que me esté planteando si seguir o no en esta odisea en la que se ha convertido mi vida deportiva.

Me miro al espejo y no me siento orgullosa de mí, aunque desde el año pasado a hoy he mejorado bastante en cuanto al rendimiento en las carreras y mejorado los tiempos de manera significativa he incluso he subido varias veces a podio como mejor clasificada dentro de mi categoría veterana e incluso en una ocasión en clasificación absoluta. Pero eso ya ha perdido valor para mí.  ¿Por qué? No lo sé, la verdad.  Ya no sé si corro por demostrarme algo a mí misma o por demostrárselo a los demás.

En fin, que hoy he ido a esta carrera de Santurtzi más que nada por el buen recuerdo que tengo de la edición del año pasado en cuanto al ambiente y sensaciones vividas en ella, pero con la moral bastante baja, pensando que esta vez tal y como me estaba planteando la carrera, no iba ni siquiera a igualar o mejorar el tiempo que hice el año pasado (1h 30'), pero como ya estaba apuntada desde principios de septiembre, ya no me quería echar atrás.

Sin mucha alegría, el día anterior preparo el equipaje del club y la mochila con la ropa de recambio y utensilios de limpieza.  No me apetece sacar ni siquiera una foto del conjunto que llevaré como suelo hacer habitualmente. ¿Para qué, si siempre es lo mismo?   Seguro que ya aburro hasta al personal del facebook y a los que amablemente me leéis por aquí, así que esta vez no hay foto.

Desayuno temprano y con tiempo suficiente para ir después con mi marido hasta Las Arenas donde cogeré el Puente Colgante de Bizkaia para cruzar a la margen izquierda y desde Portugalete ir andando hacia Santurtzi y más concretamente hasta el barrio de Mamariga, punto inicial de la carrera de hoy.

A eso de las 9:30 llego andando bajo una fina lluvia que de vez en cuando me ha acompañado durante el trayecto, al frontón de Mamariga.  Allí ya hay ambiente pre-carrera, pero yo voy con pocas ganas de hablar y de encontrarme con la gente habitual de las carreras.  No quiero darle a nadie la brasa en esos momentos sobre mis dudas y mis agobios.

Voy hacia la mesa de reparto de dorsales y recojo el mío.  El número 42.  Seguido voy a los vestuarios de chicas y meto mi mochila en una taquilla hasta el momento previo de empezar la carrera y calentamiento.  Por allí también me encuentro a mi amigo Iñaki y Jose Antonio a los que les saco una foto en el momento de recoger el dorsal.

     

Me empiezo a encontrar con amigos, conocidos y compañeros de club.  No me apetece mucho hacerme fotos con nadie, pero alguna sí que cae, intentando poner buena cara.  Poco después me quito el pantalón largo de monte que llevaba y a falta de unos 30 minutos empiezo a calentar por mi cuenta y en solitario, pero esta vez al ser muchos más corredores los que vamos a tomar parte en esta carrera, es difícil no cruzarse con los habituales.

Foto de equipo:  Yo, Jeru, Mark, Iñaki e Iñigo.  Faltan: Leire, Iker, Carmen y alguno más me parece.

Con mi amigo Iñaki G.


Con mi amigo Javi.
En un momento dado decido irme a un sitio más apartado para calentar más tranquilamente e ir pensando en cómo afrontar la prueba de hoy, pues esta semana solo he entrenado dos días y como últimamente, no han sido unos entrenos de los que poder sentirme satisfecha precisamente.

Me vuelvo a encontrar en esta zona más apartada con un amigo con el que antes me había hecho una foto.  Nos la debíamos desde la carrera Mello Saria de este año.  Él cuando me ha visto, me ha animado a que me uniera a él para dar unas vueltas de calentamiento antes de la carrera y hemos estado charlando muy agradablemente.

De repente, la megafonía ha empezado a sonar y nos han llamado a tod@s l@s corredor@s a la zona de salida.  Primero he ido al trote al vestuario a hacer el último pis y a enjuagarme la boca con agua y beber un buen sorbo porque tengo la boca realmente pastosa.

Esta vez no voy a ponerme ni en primera ni en segunda ni en tercera línea de salida.  Me meteré en la mitad del pelotón de participantes e intentaré salir con tranquilidad y sin agobiarme por la presión que ejercen el resto de corredores sobre mí.  Voy a empezar y a acabar la carrera sin más porque con la poca motivación que tengo, si la acabo por lo menos en el mismo crono del año pasado, ya será un gran triunfo para mí.  Pero no las tengo todas conmigo de conseguirlo, la verdad.

Ponen una música típica de las grandes ocasiones "Vangelis" en plan carrera épica y la gente se conmueve un poco.  Yo se lo comento a mis amigos Enekoitz y Andrea, que parece que vamos a hacer la "Cavalls del Vent", jajaja...

Empieza la cuenta atrás. ¡¡¡5, 4, 3, 2, 1, aurrera!!!   Sólo faltaba el speaker "Depa" allí para darle más ambiente si cabía al momento de la salida, pero la verdad es que los de la organización lo hicieron realmente bien.

Momento de arranque de la salida de la carrera Serantes Igoera.
Puesto el cronómetro en marcha justo cuando paso por debajo del arco de salida comienzo a subir por la calle Mamariga hacia el comienzo de la pista de subida al Serantes en la que vamos tod@s l@s corredor@s en un pelotón que poco a poco se va estirando según avanzamos.

Empezando a subir cuestas.
Cuando sobrepasamos el kilómetro 1,3 del inicio de la carrera, dejamos atrás el hormigón para adentrarnos por fin en terreno natural y monte a través por un estrecho sendero en el cual obligadamente tenemos que ir en fila de a uno y caminando al no absorver el camino la masa de corredores que nos adentramos en él.

Desde este punto kilométrico es cuando se asciende el mayor desnivel de la carrera ascendiendo desde los 141m. hasta los 431m. de altitud durante 1,5 kilómetros pasando unas veces a corredor@s y en alguna ocasión pasándome algun@ a mí.

Foto de mi amigo Oskar M.
Foto de  Oskar M.
Subiendo con decisión.


Aquí iba sufriendo un poquito, la verdad.
Llego a cima unos tres minutos antes que el año pasado y por allí hay gente animando y sacando fotos.  Me encuentro con mi amiga Carmen que me llevaba la delantera y la saludo a penas sin aliento y comienzo el leve descenso hacia Zierbena por el cordal del Serantes para poco después girar hacia la izquierda para adentrarnos en el Paso Peñalba, un estrecho sendero con algunas piedras en su comienzo que hacen que haya que tomar especial precaución para no tropezar y caer ladera abajo pues a la derecha de este sendero hay una ladera con mucho desnivel en la que si caes, puedes acabar muy perjudicado físicamente.

Cuando llevo 40 minutos aproximadamente de carrera y tras salir de los últimos senderos que flanquean el lateral del monte Serantes, veo a Jeru, un compañero de equipo que va caminando y le grito para ver qué le ha pasado.  Me contesta que es su rodilla.  Le doy ánimos y le digo que vaya suave, suave aunque sea.

Vuelvo a las ruinas del fuerte por las que había pasado 18 minutos antes para bajar durante unos 200 metros por la pista de hormigón y en un recodo de la misma introducirme bosque a través por un bonito sendero en el que se puede correr muy a gusto durante más de 3,8 km.

Pero mientras transcurro por este sendero boscoso y a pesar de que ya lo conozco por haber ido a entrenar varias veces por allí, incluso una de las veces de noche, a la altura del kilómetro 8 recién cumplido y a pesar de que iba atenta y no quitaba ojo de por dónde pisaba, pues sabía que la hojarasca escondía las irregularidades del terreno y las piedras semienterradas que lo adornaban, voy y piso de mala manera una piedra oculta y me tuerzo el pie izquierdo de mala manera oyendo un "crack" bastante sonoro a pesar del propio ruido que producen mis pasos y los de los corredores que llevo delante y detrás mía.   Echo un juramento al aire no reproducible aquí y casi me paro en seco, pero enseguida comienzo a trotar a un ritmo algo más bajo mientras lamento mi mala suerte y voy medio llorando de la rabia y del dolor.

Continúo la carrera y una voz por detrás mía me pregunta varias veces que a ver qué tal estoy, que si me duele mucho.   Yo le digo que igual por estar caliente el tobillo es por lo que no me duele demasiado, pero que no quiero parar para que se me enfríe y se me empiece a hinchar.  Al final le digo a mi perseguidor que me pase, que no quiero entorpecerle.  Cuando se pone a mi lado me dice Yolan, vete con cuidado ahora que si no a ver si vas a volver a tropezar.  Le miro y veo que es mi amigo Igor M.  ¡¡Qué ilusión verle, pero qué mal momento para charlar!!  Le doy las gracias y lo dejo marchar.

En el kilómetro 8,6 salgo del sendero boscoso y me encuentro con el segundo avituallamiento. Bebo agua y como 1/4 de naranja de un bocado y me lo llevo en la boca mientras vuelvo a pisar la pista de hormigón con algo de miedo y preocupación.

Poco después me encuentro con mi suegro por el camino de hormigón que baja y le saludo y él me anima.

Cuando llego al kilómetro 9,2 me tengo que desviar de nuevo a terreno natural para ir hacia la zona de El Mazo y justo en este momento me alcanzan dos corredoras del Club Deportivo Villasana de Mena que me rebasan con ligereza mientras yo iba a un ritmo trotón debido al miedo que tenía de forzar el pie accidentado anteriormente.

Momento crucial en el que me van a pasar las dos corredoras.
Me da un poco de rabia que me hayan pasado las corredoras, pues llevaba desde antes de subir al Serantes sin que ninguna corredora me pasase, pero bueno, ya no tenía remedio.

Intento apretar el paso para seguir la estela de las corredoras y aunque creo que logro acelerar un poco, veo que se van alejando poco a poco.   Las doy por perdidas.

Después de bordear las ruinas del fortín de El Mazo, bajo por la ladera irregular con algo de cuidado pero con ganas ya de volver a pisar el hormigón y tirar hacia meta.

En el kilómetro 10,3 por fin vuelvo a la pista del hormigón y ya todo es descenso hasta llegar a meta. Intento apretar el paso e ir aumentando la velocidad.  Lo consigo, vuelvo a correr en torno a los 4:20 y los 3:55 min/km para llegar a la zona de vallado con los vecinos de Mamariga aplaudiendo y animando a mi llegada.   Me emociono un poco pero consigo contener la emoción aunque también iba con un poco de rabia por el traspiés que había tenido unos 23 minutos atrás.

Último esfuerzo con sufrimiento.
 Último esfuerzo y entro esprintando en meta mirando hacia arriba para ver el tiempo que marcaba y veo con grandísima sorpresa que ponía 1h 18' 28".  Me alegro de verlo y cruzo el arco de meta con el sonido del chip en ese momento.

Por fin llego a meta.
Mi cara refleja más sufrimiento que cansancio.
Estoy contenta de mi tiempo porque lo he mejorado en 12 minutos con respecto al año pasado pero me ha quedado un sabor de boca amargo por el incidente con la piedra del kilómetro 8.

Saludo a los amigos y compañeros sin mucha alegría y medio llorando por la mala suerte que he tenido de tropezar y tener que bajar el ritmo y me voy a duchar.

Dan los trofeos y premios a las veteranas y veo que la 3ª clasificada es una de las que me había pasado en el kilómetro 9 y pico.  Ahora sí que soy consciente del tiempo que he perdido por culpa del pequeño accidente.  Me da tristeza, pero bueno, son cosas que pasan y hay que asumirlo.  Yo también hubiera aprovechado la ocasión de rebasar a otra corredora que viese que va a un ritmo suave.

De mi club, ha ganado mi compañera Leire, que se ha llevado el primer puesto con autoridad y recortando en 10 minutos su tiempo del año pasado, así que:  Zorionak Leire!!


Podio feminino absoluto.
En el podio masculino también tengo a otros dos amigos. Asier Aguado y  Javier Lozano que han conseguido el primer y tercer puesto respectivamente.   Zorionak chicos!!


Podio masculino absoluto.
Tras la entrega de trofeos, se da inicio al lunch y charlo con unos y con otros hasta que da la hora de ir para casa.

Me despido de todos y me voy caminando muy despacio hacia el Puente Colgante para cruzar hacia Las Arenas.

Camiseta conmemorativa.

Track mío Serantes Igoera 2014.

Posición general: 173ª
Posición Cat. Vet. Fem.: 6ª 
Hoy peso: 60,3 kg.

miércoles, 1 de octubre de 2014

KILOMETRO VERTICAL APUKO (27/9/2014)

Hace casi dos meses tuve el conocimiento de una nueva prueba deportiva organizada por los organizadores de Apuko Igoera en cuanto a carrera de montaña se refiere.  Habían creado el Kilómetro Vertical Apuko.

Cartel.
Yo cuando me enteré, una pregunta asaltó mi cabeza. "¿Podría meterme a participar en una prueba así?"   La verdad es que la respuesta vino seguidamente.  "Si no lo intento, no lo sabré nunca".

Entonces navegué por la página de Apuko Igoera y me informé un poco sobre los datos de la prueba.
Perfil de la prueba de kilómetro vertical.
La verdad, es que no me pareció algo descabellado para mí.  Además al estar bastante cerca de casa, las ganas de participar me vinieron solas.  Aún así, dejé pasar varios días para meditar sobre ello, pues a veces mis "ventoleras deportivas" me pueden pasar factura y luego tener que arrepentirme.

Pasaron dos o tres días y al final decidí apuntarme pensando en que apuntándome de las primeras me tocaría el dorsal con el número más bajo y así saldría de las primeras para que no se me hiciese de noche durante la carrera o que ya estuviese anocheciendo cuando empezara.

¡¡Inscripción realizada!!  Bien, soy la tercera inscrita así que me tocará el dorsal nº 3, jajaja....

Pocos días después, hablando con mi primo Felipe, éste me comentó que me quitase de la cabeza lo del número del dorsal por orden de inscripción ya que en los kilómetros verticales funcionaba de otra manera la adjudicación de dorsales.  Yo le pregunté que cómo funcionaba tal asunto y él me dijo que se hacía un sorteo aleatorio de números de dorsal entre todos los inscritos.   Ahí se me cayó el mundo encima, jajaja....  Yo que pensaba que iba a tener uno de los primeros dorsales y ahora veía con gran angustia que lo mismo me podía tocar el último de todos.

Estaba claro que algo de lo relativo al reglamento me había saltado por alto.   Lo vuelvo a mirar en la página de la carrera y efectivamente.  Los dorsales se asignaban en sorteo.  Sigo leyendo y veo que también me había saltado el punto de límite de inscripciones.  Veo que son 300.   ¡¡¡Otro disgusto más!!!   "¿Y si me toca un dorsal de los últimos?"  Empiezo a preocuparme de verdad pues de lo que sí me había enterado era que cada corredor salía cada 30 sg., con lo cual, si empezaban a cronometrar y dar salida al primero a las 16:30, el último corredor de llegarse al cupo de los 300 participantes, saldría a las 19:00.

Para finales de septiembre los días ya se acortan bastante y la noche llega pronto, así que ya me empiezo a mentalizar en llevar un frontal incluso para la prueba.

La noche anterior a la prueba y presa de la inquietud, miedo y respeto que me da un kilómetro vertical, lanzo una pregunta al viento en mi muro de facebook preguntando a los más expertos amigos traileros sobre qué errores debía evitar cometer para afrontar el primer kilómetro vertical de mi vida.   Necesitaba consejos con urgencia sobre si llevar bastones o no, tema de geles, medias compresivas, etc.   Todo consejo e información que me dieran la iba a agradecer muchísimo.

Las respuestas no se hicieron esperar ni dos minutos.  ¡¡Qué suerte tengo de contar con tanta gente curtida en carreras de montaña!!

Hubo respuestas de todo tipo.  Algunas se contradecían con otras, pero yo me las leía ávidamente e intentaba sacar una conclusión certera para mí, aunque con muchas dudas de si iba a acertar.

Llega el día de la carrera y miro por la mañana la página de las inscripciones para ver  el número total de inscritos y....  ¡¡¡¡¡oooohhhh, qué grata sorpresaaaa!!!!!  Veo que somos muy pocos inscritos, al rededor de treinta, así que resoplo aliviada y pienso que ya no me va a hacer falta llevar luz propia para poder hacer la carrera.

Por la mañana empiezo a preparar todo el equipaje y accesorios a llevar a esta carrera.  Creo que siendo una prueba de 4,5 km de recorrido total, lo ideal sería llevar lo mínimo ya que hay dos avituallamientos, uno en el km 2 y otro en la cima del Eretza, pero por si las moscas me llevo la riñonera con el bidón preparado con bebida energética.

Equipaje preparado.
En esta ocasión, le he pedido a mi marido que me acompañe, pues no sé cómo o en qué condiciones voy a acabar el kilómetro vertical.   Me temo que voy a estar para el arrastre y que me va a tener que recoger con escoba y pala, jajajaja.....

Para las 15:15 ya estamos en Zaramillo donde aparcamos sin mayor problema muy cerca de la zona de salida, junto al frontón.   Vamos mi marido y yo a la zona de dorsales y llevo una bolsa llena de tapones para ayudar a Laia, una niña con una enfermedad denominada de las raras.  Todo lo que se pueda aportar por poco que sea será bueno para ella.

Mochila para el aseo y cambio de ropa y los tapones.
Poco después nos vamos a tomar un café con hielos mientras hacemos tiempo a que hagan el sorteo de dorsales y los repartan.

Con el calor que hace, hoy toca con hielos.
Hace bastante calor porque hace viento sur, pero a la sombra se está bien.  

Poco a poco empiezo a encontrarme con amigos y conocidos por Zaramillo, a todos saludo, les presento a mi marido y charlo animadamente, para quitarme un poco de presión y tensión antes de la prueba.

Llega la hora de sorteo y reparto de dorsales y me acerco a la carpa donde se encuentra la organización para ver qué suerte he corrido con la asignación de dorsal.  Miro el listado que habían imprimido y veo que me ha tocado el nº 29.  Bueno, no está mal, además veo que hay más inscritos de última hora, así que seremos en torno a los 40 participantes de esta primera edición del Kilómetro Vertical Apuko Igoera.

Dorsal adjudicado.
Colocado el dorsal, ya solo queda esperar a que llegue la hora de la salida, que finalmente la han retrasado hasta las 17 horas.

Sigo saludando a amigos por la zona de salida y me saco fotos con algunos de ellos, por aquello de tener un recuerdo de esta carrera y de la gente con la que me encuentro.

Con mis amigos y consejeros Edu y Gabriel.
¡¡Qué ilusión volver a coincidir con Victor!!
Aquí con Txema y Rubén.¿Se me pegará algún día algo de estos máquinas?
Aquí estoy con mi amigo Carlos, que poco después de
comenzar la prueba se lesionó desgraciadamente y tuvo
que abandonar la carrera.
Menos mal que Gabi me aconsejó de cómo regular los
bastones para afrontar un kilómetro vertical.
Con mi amiga Montse, aunque yo le llamo "Montserí" porque es dulce
y cariñosa como los bombones de la marca francesa, jajajaja....
Después de las fotos, la charla y las risas toca ponerse seria y concentrarse para comenzar la carrera, aunque por dentro llevo nervios por no saber cómo me irá, también tengo ganas y esperanza de poder superar y acabar la prueba independientemente del puesto en el que quede.  Sólo quiero empezar y acabar este kilómetro vertical.  Con eso ya me conformo.

Preparada y decidida a darlo todo.
¡¡Ya no hay vuelta atrás!!
La mujer de mi amigo Victor amablemente me sacó unas fotos justo antes de que me hicieran la cuenta atrás a grito pelado el speaker, anunciándome como la "gran y genuina" Yolanda Ugarte del club Ertza Miribillako Otsoak.   Yo que lo oigo, miro para atrás toda sorprendida y avergonzada al mismo tiempo y le digo:  "¡¡¡Majo, te has pasado, eh!!!"  a lo que me contestó con una sonrisa cómplice, jajajaja....

Comienza la cuenta atrás. 5, 4, 3, 2, 1, aurrera!!!   Pongo mi reloj Garmín en funcionamiento y arranco con alegría hacia lo que me espera por delante.  Ya me habían comentado varios amigos que lo peliagudo no estaba en el mismo cortafuegos sino mucho antes, desde el principio y tras pasar por el terreno particular de un vecino del pueblo, porque seguido venían ya las primeras rampas y también tendría que atravesar varias zonas de bosque poco desbrozado con gran inclinación y mucha dificultar por la cantidad de piedras, ramas y raíces que tendría que sortear.

¡¡Allá voy, que sea lo que Dios quiera!!
Tras pasar los primero 500 metros por zona de asfalto y atravesar la propiedad particular de un tal Javi, vecino de Zaramillo, lo siguiente que me encontré tras atravesar una pista, fue la primera campa-rampa con un desnivel del 30% aproximadamente y unos 100 m  de recorrido que afronté con alegría.  Allí había gente animando y sacando fotos.  Entre ellos estaba mi marido, que últimamente se casca unos reportajes fotográficos de aúpa, jajaja... También un fotógrafo oficial de la carrera.  

Yo que los veo a todos allí jaleándome, voy y empiezo a gritar mientras subo con decisión: "¿¿Pero quién me mandará meterme en estos fregados??  ¡¡No sé qué leches hago aquí!!  Ésta es mi hora de merendar mi cafecito con un pastelito.  ¡¡¡Yo quiero merendaaarrr!!!"    A lo que la gente allí congregada se empezó a partir de risa y me dijeron que guardase fuerzas que todavía me faltaba lo peor por afrontar, que ya comería costilla asada cuando acabase la carrera y bajase al pueblo. Entonces les dije:  "¡¡Ah, bueno, en ese caso voy a meter la directa para acabar cuanto antes, no vaya a ser que para cuando llegue al pueblo ya no quede ni el tato!!"    Se despidieron de mí animándome mucho y entre risas.

Primera campa con un desnivel más que considerable.
Subiendo con alegría, jajaja...
Después de esta dura rampa campera alcanzo una pista que he de cruzar perpendicularmente para adentrarme ya por fin en la zona más compleja de este kilómetro vertical.   Entro en zona boscosa perfectamente señalizada con banderines amarillos y cintas rojas y blancas y veo que el terreno está muy seco y como desmenuzada la tierra.  También hay cantidad de piedras sueltas por el recorrido que dificultan mucho, al menos para mí, el poder transitar por estos laberintos serpenteantes que han trazado los de la organización.

Donde apoyo el pie, se mueve la tierra y las piedras y el avanzar se antoja complicado incluso utilizando los bastones, por lo que vista mi torpeza, decido tomármelo con calma pero sin pausa caminando a todo el paso ligero que me permite la maleza allí reinante, jajaja....

He tenido que ir muchas veces agachada porque me he encontrado ramas muy bajas de árboles que pueden hacer que sufra algún roce o incluso sacarme un ojo, jajaja...  A la vez, también he tenido que no perder de vista dónde se piso pues entre las zarzas, ramas caídas por el desbroce y raíces entresacadas de la tierra, la zancadilla está a la orden del día, jajaja...

Paso el primer bosque y aparezco en una pista de hormigón que también he de cruzar para enfilar de nuevo el monte que se me presentaba delante.

Cada vez que tengo que atacar un nuevo tramo de bosque mirando hacia el frente y hacia arriba por el desnivel positivo que veo, me acuerdo de la organización, jajajaja....  ¡¡Mira que lo han puesto difícil, eh!!   Pero es que claro, si se quiere hacer el camino lo más recto posible hasta la cima del Eretza, hay que hacerlo así.

En un momento dado y tras pasar ya la cuarta o quinta pista terrestre según asciendo, llego de nuevo a otro mini bosque pero que tiene una dificultad añadida.   Para adentrarme en él veo ante mí como una especie de gran escalón de tierra tan alto como yo y que cae en vertical a la pista donde me encontraba.  Lo miro y me digo para mis adentros "¿cómo leches voy a subir por ahí sin matarme?"

Ha sido lanzarme esa pregunta y de repente aparecer un corredor tras de mí que justo me alcanza en ese momento providencialmente.   Me pasa de largo y le veo trepar como una araña agarrándose aquí y allá cual Spiderman.

Y yo allí parada dudando de cómo afrontar aquél muro.  Estaba pensando que allí me quedaba y que allí mismo acaba mi participación en la carrera, cuando de repente oigo una voz que me dice: "¡Está muy difícil para subir, eh!  ¿quieres que te ayude?"

De repente, ha sido como que despertar de un mal sueño y le veo al chico esperando mi contestación y con la mano tendida.   Yo que lo veo, le digo:  "¡¡¡Ay, sí porfis, ayúdame, que si no aquí me quedo!!!"  A lo que el cortés corredor me contestó que le tirase los bastones hacia arriba y que luego me ayudaba a subir.

Así lo hago,  me santiguo y cojo todo el impulso que puedo para engancharme a su mano fuertemente para no soltarme. Le digo: "¡¡Si ves que vas a perder el equilibrio y caer abajo conmigo, suéltame, eh!!"  A lo que el hombre me dice que no me iba a soltar ya, que ya tengo la mitad de la pared hecha.

Cuando ya consiguió izarme hacia donde estaba él, le agradezco mucho el gesto que ha tenido conmigo de compañerismo en una carrera, que ha sido un detalle de su parte el pararse para ayudarme sabiendo que voy la última justo en el momento en el que él me rebasaba.

Aquí el amable corredor que me ayudó.
Lo dejo marchar por fin y le vuelvo a agradecer el detalle que tuvo conmigo.

Al rededor del kilómetro 1,5 aproximadamente aparezco en una nueva pista terrestre en la que por fin un letrero me indicaba que siguiese su trazado a lo largo de la misma.  ¡¡Qué alegría por Dios, creía que no iba a conseguir salir de aquellos caprichosos bosques!!

Empiezo a correr a una trote cómodo por la pista y en un momento dado me encuentro con mi amigo David H. que me anima desde lejos y me saca unas fotos para el recuerdo.  Me indica por donde seguir y me anima para que no decaiga en mi propósito.  Se lo agradezco todo y continúo mi carrera por la pista.  Tengo ganas ya de enfrentarme al cortafuegos del Eretza.  Me da mucho respeto, pero ya que estoy metida en este fregado, a por él que voy.

Pequeño llano en el que mi amigo David H. me sacó varias fotos.
Tras darle muy a gusto a las zapatillas durante 1,5 kilómetros aproximadamente llego al inicio del famoso cortafuegos del Eretza.  Al principio no tiene dificultad porque parte de la base del propio monte y no tiene mucha inclinación, vamos que es prácticamente un llaneo en el que se puede apretar el paso.

Vuelvo a cruzar una pista y ya sí, esta vez se abre ante mis ojos el espectacular cortafuegos que he de ascender.
Vista frontal del cortafuegos a subir.
Antes de atacarlo me encuentro con mis amigos Unai, Vane y Gabriel que ya había acabado la carrera y que me estaba allí esperando para sacarme unas fotos con la cámara que le había dejado a cargo de Unai.  Yo que los veo, empiezo a saludarles desde lejos y a contarles las peripecias que había tenido que sortear por los bosques anteriores, jajaja....  Ellos me saludan eufóricamente y me animan a tope mientras subo corriendo el inicio del cortafuegos.  Gabriel corre un poco para ponerse en buena posición para sacarme las fotos, pero yo le alcanzo enseguida, jajaja... Y me dice: "¡¡Pero frena un poco Yolan, que no me da tiempo a enfocar!!"   Y yo ni caso.   Ya que he empezado con buen brío, no quiero parar hasta que el cortafuegos me ponga en mi sitio o me diga "hasta aquí has trotado maja", jajaja.....  Al final alguna foto ha conseguido sacarme a la carrera mi amigo Gabriel, pero con muchos sudores,  jajaja....

Ahí voy toda embalada en el inicio del cortafuegos del Eretza.
Al de poco tiempo, el cortafuegos me baja los humos y mi frenética subida al trote, jajaja....  Además Gabriel me ha avisado de que todo el mundo prácticamente lo ha subido andando, así que si quiero llegar viva a la cima del Eretza, eso mismo debería hacer yo. He tenido que sucumbir a la dura realidad, jajaja.... Subir el cortafuegos corriendo es algo prácticamente imposible para mí.  Y si alguien es capaz de subirlo aunque sea al trote, tiene que ser un crack de la leche.
Aunque me veía bastante bien de fuerzas, mi amigo Gabriel
me recomendó que subiese andando si quería llegar entera
a la cima del Eretza.  Al final le hice  caso.
Mientras continúo alegremente subiendo el cortafuegos, ya empiezan a bajar tod@s l@s corredor@s que han hecho cima.  Entre ellos me encontré con Ismail  Razga y Oihana Azkorbebeitia que a la postre han sido los ganadores absolutos de la carrera.

Después de toda la dificultad anterior de los bosques que he tenido que sortear, subir por el cortafuegos lo estoy disfrutando al máximo a pesar de la dureza de su desnivel.

Cada vez veo más cercana la cima del Eretza con su imponente mole pétrea asomando.  Empiezo a ser consciente de que voy a lograr acabar mi primer y espero que no último kilómetro vertical.  Voy feliz de la vida y al final no se me ha hecho tan duro como yo pensaba.  También pienso que es por el ritmo que he llevado, que ha sido relativamente tranquilo y sin agobiarme en absoluto por quedarme en última posición.   La realidad es que lo más importante para mí es acabar esta carrera y veo con gran sorpresa y alegría que lo voy a lograr.

Aquí, cruzándome con los dos ganadores de la prueba que ya bajaban
hacia Zaramillo.  Fotaza de mi amigo Gabriel.
Cuando ya acabo de recorrer todo lo largo del cortafuegos, me encuentro con mi amigo Javier Basaldua que aparece por allí de entre los árboles bajos que coronan la base de la cabeza del Eretza. Ya me había dicho antes de comenzar la carrera que él iba a andar por allí y que iba a llevar agua de sobra por si en algún momento alguien necesitaba, ofrecérsela.  Que contase con él para lo que fuese. ¡¡Qué simpático y servicial!! jajaja....

Total, que ha sido encontrarme con Javi y volverse hacia la cima conmigo acompañándome e incluso apoyando su bastón en mi espalda para que subiese más ligera, jajaja...  La verdad es que no me ha hecho mucha presión con el bastón, pero sí que he notado que subo menos sufridamente, jajajaja....

Atravesamos charlando la zona de bosque bajo y en poquísimo tiempo ya estoy en la zona rocosa del Eretza.  Ya sólo queda sortear algún pequeño tramo técnico con un poco de cuidado trepando un poco y enseguida aparezco en un lateral de la cumbre herbosa del Eretza.

Allí arriba había bastante gente, la verdad.  Estaban Oscar Nieto y Martín (organizadores de la prueba) tomando el tiempo de llegada a cima.  Me reciben alegremente y felicitándome por acabar la carrera.  Yo al llegar a donde están ellos, me emociono y casi rompo a llorar, me ha faltado muy poco, pero la alegría a podido más y me he empezado a reír y a dar algún bote de alegría por hacer cima.  También estaban otros amigos como Javi S.V. y Puskas.

Un amigo mío me saca una foto con su móvil justo antes de llegar a cima para inmortalizar el momentazo, jajaja... Gracias Artiz.
Llegando a cima. ¡¡No me lo creo!!
Foto de mi amigo Aritz I.
Oscar, me dice que descanse un poco y beba líquido para recuperar, pero yo la verdad es que me siento estupendamente y bebo un poco, pero lo que realmente tengo ganas es de hacerme fotos en la cima antes de bajar, jajaja....

Así que saco mi móvil y le digo a uno que está por allí, que me sacase varias fotos para tener de recuerdo e incorporarlas a mi blog.  Así lo hace.

Contentísima de haber logrado terminar mi primer kilómetro vertical.
Por ahí abajo he subido, jajaja.... Con el miedo que le tenía yo al
cortafuegos del Eretza.  Al final lo he llevado bastante bien.
¡¡¡Bieeeeen, he hecho cima en el Eretza!!!
Con mis amigos Javier B., Javi S.V. y Puskas en la cima del Eretza.
Estoy eufórica y contenta de la vida con esta nueva experiencia para mí.  Hacer un kilómetro vertical a mi edad, y con la poca experiencia que tengo todavía en el mundo del trail running, es algo que me ha reportado confianza en mí misma y ver que si me propongo en hacer algo, muchas veces lo consigo.

Pasados unos minutos y sabiendo Oscar y Martín que ya no queda nadie más por subir, empezamos a bajar todos hacia Zaramillo.  Unos más rápidos y otros más tranquilamente vamos descendiendo de nuevo por el cortafuegos.

Yo me quedo finalmente con Puskas, Javi S.V., su mujer y su hija y vamos charlando y haciéndonos fotos los unos a los otros mientras descendemos del Eretza.

Puskas, la hija y la mujer de Javi S.V.



¡¡¡Bajando a toda pastilla por el cortafuegos!!!
Al llegar a una pista, Puskas se desvía y baja por un sendero hacia el pueblo anfitrión de esta gran carrera.  Yo continúo con el resto y cuando llegamos a una pista hormigonada veo que mi amigo Javi tiene allí su coche,  bajo con ellos hasta la zona de salida y llego allí toda feliciana con los puños cerrados en señal de euforia por haber conseguido finalizar esta bonita y recomendable carrera de kilómetro vertical.

Un fotógrafo de la organización me saca varias fotos al llegar y yo haciendo poses de alegría, jajaja...  ¡¡¡Qué cantamañanas soy!!!

Me reúno con mi marido, saludo a todos los amigos y amigas allí congregados y voy a comer un poco de costilla asada que me estaba esperando en el frontón con un vaso de cerveza para acompañar.

Me quedo a ver la entrega de premios y veo con gran alegría a Ismail y a Montse que tienen podio. Él como primer y ella como tercera clasificados, así que yo muy contenta por ellos.  Montse también se llevó primer trofeo en categoría veterana.

Finalizada la entrega de trofeos y homenaje a l@s voluntari@s de Apuko Igoera, dan por finalizado el evento deportivo.

Recomiendo totalmente esta carrera para todo aquél que quiera probar lo que es enfrentarse a un kilómetro vertical.  Tanto los organizadores como los voluntarios tratan al corredor con mucho mimo y detalle.  Así que, como dice mi amigo Oscar Nieto:  "¡¡¡¡Anímense!!!!"  Seguro que el año que viene le dan alguna vuelta de tuerca a esta prueba para sorprender al participante.

Gracias a tod@s los que me animáis en cada carrera antes, durante y después.  A la organización de Apuko Km Vertical y a mi marido por aguantarme antes de la carrera y hacerme de fotógrafo dicharachero.  El año que viene, si Dios quiere, ¡¡¡amenazo con volver!!! jajajaja.....

Hoy peso: 58,8 kg.

Track Km Vertical Apuko.