domingo, 12 de marzo de 2017

Primer accidente con la bicicleta. ¡¡Qué dolor!!

Hoy, 9 de marzo de 2017, al fin puedo decir que he probado el duro asfalto en el ámbito del ciclismo y que me he bautizado definitivamente.

Me he metido una galleta digna del Circo del Sol 🎪🌞, con voltereta en el aire incluida. O al menos esa ha sido mi impresión.

Y ha sido ¡¡cómo no!! De la manera más tonta. Como todo lo que me pasa a mí.

Ya de vuelta a casa, tras parar en un semáforo por obras en la carretera que está entre Olabarri y Fruniz, al reanudar la marcha, he cogido impulso con la pierna derecha (que nunca saco el pie del pedal) y seguido me he montado sobre el sillín y a continuación he enganchado el pie izquierdo en su pedal correspondiente para empezar a pedalear.

Cuando he querido imprimir un poco de fuerza a la pedalada para iniciar la marcha, me he puesto levantada del sillín para hacer impulso y ¡¡zas!! El pie se ha soltado del pedal porque no estaba bien enganchada la cala.

Resultado: Pérdida del equilibrio y caída fea al asfalto con golpe en la cabeza (protegida por el casco) y que me ha salvado de una grave lesión craneal y a continuación he caído a plomo con toda la zona lumbar en la carretera.

La bici ha salido disparada para un lado y yo para otro. ¡Literal!

Menos mal que un grupo de unos 20 ciclistas al ver el accidente delante de sus narices, se han quedado conmigo.

Yo gritando del dolor y llorando de rabia por esa caída tan tonta. Me han tranquilizado. He llamado a mi marido y escrito a mi amigo Pablo para que contactara con mi marido ya que yo no conseguía contactar.

Otra amiga, Ziortza, que pasaba por allí de entreno, al verme a parado y me ha atendido con mucho cariño.

Yo venga a llorar del dolor y sin poder moverme. Todos los ciclistas intentado animarme y calmarme a la misma vez. Uno de ellos haciendo de apoyo a mi dolorido cuerpo ya que me he quedado de lado.

Al final ha llegado la ambulancia, que me ha inmovilizado y trasladado en una camilla rígida de las que se usan en los casos de supuesta lesión vertebral, inmovilizando el cuello por protocolo aunque yo les he dicho que en él no me había hecho nada. Que no me dolía.

La Ertzaintza ha reordenado el tráfico y atestados me han hecho varias preguntas sobre el accidente antes de que la ambulancia me trasladara al centro sanitario más cercano a la zona del accidente.

Hasta aquí llegó mi ruta ciclista.

De camino al hospital.

Llegar al hospital de Cruces y acto seguido a  hacer placas para ver el alcance de los daños. El momento ése ha sido muy duro ya que tenía muchísimos dolores e inevitablemente me tenían que mover de la camilla a la mesa donde se hacen las radiografías, que como todos sabréis es muy fría y dura. Todo el personal que estaba allí me han intentado tranquilizar y me han dicho que me iban a intentar colocar en la mesa de la radiografía intentando hacerme el menor daño posible. Me iban a mover en bloque con las sábanas y todo. Y así lo han hecho. Pero en las condiciones físicas y anímicas en las que me encontraba, no he podido evitar sentir un dolor insoportable que ha hecho que me pusiera a llorar más angustiosamente si cabe.

Tal era el dolor en esos momentos de la realización de las radiografías, que me han entrado sudores fríos y notaba que empezaba a perder la consciencia, dándome ganas de vomitar incluso.

Les he avisado de que me estaba mareando y los radiólogos todos apurados haciendo su trabajo, al final han terminado con su cometido.

Tocaba de nuevo moverme de la mesa a la camilla. Otro horror de momento a pasar.

Tras estas pruebas, me han llevado hacia zona de boxes y me han asignado uno. Al de poco, ya le han dejado entrar a mi marido para que me acompañase.

Al de poco una enfermera ha venido a ponerme una vía en el brazo para poder administrarme nolotil vía intravenosa.

Esperando el Nolotil.

Mi marido acompañándome en todo momento y también ha venido a ver cómo estaba mi hermano Aitor.

El tiempo en boxes pasa lento y más cuando se tienen fuertes dolores, pero la verdad es que toda esa zona estaba llena de personas con diferentes problemas físicos y solamente el escuchar inevitablemente los comentarios del pasillo entre toda la gente que había allí me entretenía algo y por pequeños momentos el dolor parecía menguar un poquito.

De nuevo a aparecido mi amiga Ziortza para hacerme una visita y contarme algunas de sus experiencias accidentadas con la bici y la maravilla que es poder disfrutar de ese deporte. Me ha tranquilizado bastante, la verdad.  Luego se ha marchado pues tenía trabajo que hacer.

De repente, caigo en la cuenta de que aunque tenía la vía puesta, no había venido nadie a ponerme algo para mitigar el dolor, así que he llamado por el timbre que me habían dejado en la camilla para pedirles por favor que me dieran algo para contrarrestar el grandísimo dolor que tenía. Así lo ha hecho una enfermera muy simpática y joven que me ha puesto una bolsita de Nolotil conectada a la vía intravenosa.

¡¡Por fin llegó el Nolotil!!

Después ha venido una traumatóloga que me ha comentado que no han visto rotura ósea en la zona sacra ni pelvica, pero que aún así iban a revisar bien las radiografías y si estaba todo correcto, me mandarían a casa.  También me ha hecho un tacto por la zona vertebral y sacro-iliaca y claramente donde más dolor siento es en la zona izquierda de mi cadera.

De lo malo, malo, al final he tenido suerte y no me he roto nada, pero el golpe me pasará factura durante bastante tiempo en el plano muscular, tendinoso y de las bursas.

Enseguida me dan el alta.

Así que ya tengo una batallita para contar a mis futuros nietos.

Muchísimas gracias a todos los ciclistas que me han acompañado durante los momentos más duros tras la caída. Me he sentido muy arropada. También a Ziortza que me ha visitado en el hospital donde trabaja.  Y gracias a tod@s por los ánimos recibidos.

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Muchas gracias Txema!!! Va a costar recuperar, pero bueno, estoy metalizada para un largo parón. 😞😒. Cuídate mucho tú también, amigo!! Muchos besos. 😘😘😘

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