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lunes, 16 de mayo de 2022

XXXV MARCHA POPULAR URKO MENDI TALDEA (15/5/2022)

Después de 4 años sin participar en ningún tipo de evento deportivo por mis varias lesiones y dolores que llevo arrastrando, este año me he propuesto hacer todo lo que me gusta aunque tenga que sufrir un poco por ello.

Me he puesto manos a la obra para adelgazar y hasta el momento llevo 8 kg de pérdida de peso corporal, aunque todavía me queda mucho camino por recorrer hasta llegar a un peso más saludable.

¡¡Y llegó el día!!  Por fin me he decidido a probarme en una marcha de montaña.  Ya tenía muchas ganas de pisar terreno natural y qué mejor manera que apuntándome a una marcha popular. Así que pensado, dicho y hecho.

¡¡Dónde mejor que en Sopela para volver a participar en un evento montañero!!


Una vez recogida la acreditación para sellar en cada puesto de control, a las 9h dan la salida.

El día a amanecido muy despejado y con un intenso calor desde por la mañana, así que había que estar atentos a no deshidratarnos.


Los primeros kilómetros se  han hecho muy llevaderos al ir por caminos rodeados de árboles y con algunas sombras.

Una vez que salimos del cordal montañero que va de Sopela hacia Urduliz, aparecemos en las inmediaciones del Hospital de Urduliz y desde allí hemos ido hacia la iglesia para después cruzar la carretera principal del pueblo y pasar por la estación del metro para adentrarnos de nuevo en zona natural para dirigirnos hacia el Goierri de Barrika.
Las vistas de las que hemos podido disfrutar han sido muy bonitas.
He tenido la precaución de llevar los bastones de nordic walking, así como unas cintas rotulianas para aliviar mis doloridas rodillas.


Según iban pasando los kilómetros, el intenso calor ya se sentía hasta en las zonas sombrías. ¡¡Qué sudada, por Dios!! 
Por fin llegamos al Goierri y enseguida encontramos el avituallamiento situado entre la Ermita de San Andrés y el Aula de Cultura de Barrika  y ya enfilamos hacia los acantilados para continuar hacia Sopela.

Aquí, la sensación térmica es más llevadera gracias a la brisa marina que nos regala algo de frescor a los marchistas.

Ya se divisa Sopela desde los acantilados de Barrika y da la sensación de que queda muy poco para llegar.

He comprobado en mis carnes que las cintas rotulianas no me han servido prácticamente para nada. No me han aliviado el dolor en las bajadas.

Esto es la "felizitta al cuadrado", jajajaja....

El entorno de la playa de Meñakoz era precioso.

Una vez llegados a la Urbanización de Sopelmar, unas vayas nos impiden continuar por el acantilado ya que este último invierno se ha visto afectado y parte de él se ha desplomado hacia abajo.
Tras pasar de largo la zona de bares de la playa  Atxabiribil, nos hemos dirigido por los acantilados hacia la playa Salvaje de Larrabasterra y allí nos estaba esperando uno de los varios voluntarios para señalarnos la siguiente desviación del camino.  Tocaba meterse en el bosque de pinos.

El voluntario al verme llegar, para animarme me ha dicho: -"¡¡Venga, que sólo te queda un último suspiro!!"-   Yo que lo oigo, me asusto y le contesto: -"¿En serio, tan mal me ves?"-    El hombre no pudo más que echarse a reír al escuchar mi contestación, jajajajaja.....

En ese punto del desvío hacia los pinares, ya iría por el kilómetro 10 u 11, pero el cansancio y el calor habían hecho estragos en mí.  Ya no iba disfrutando para nada, pero había que acabar sea como fuere la caminata.

Un kilometro y pico antes de llegar a la plaza del Ayuntamiento de Sopela me he encontrado con el último voluntario que me ha dicho.  -"¡¡Ya te queda menos!!"-  A lo que le he podido contestar a duras penas:  -"¡Ahí le has dado! ¡Ya me queda menos para espicharla de tanto cansancio y calor que llevo encima!"-

Pasadas 3h 45´desde que salí, llego por fin muy cansada a la meta. Me sellan la tarjeta y me dan el avituallamiento final.  Casi no tengo ni ganas de comer o beber del agotamiento que tengo.  Así que descanso un poco en un banco a la sombra y seguido me voy a casa a darme una necesaria ducha para refrescarme.


Y este ha sido mi periplo montañero del domingo. 

domingo, 13 de mayo de 2018

XXXII MARCHA REGULADA URKO MENDI TALDEA (13/5/2018)

¡¡Hola a tod@s de nuevo!!

Después de muchísimo tiempo sin pisar el monte, hoy he vuelto a hacerlo. Ha sido en la XXXII Marcha Regulada de Sopela. 



El día ha amanecido bastante nuboso y lloviznando a ratos con fuerza. Me lo he pensado, la verdad. No tenía muy claro si ir o no ir a la marcha dado mi lamentable estado físico y además me preocupaba el barro que me pudiera encontrar porque si ya de por sí he perdido habilidad y hábito de andar por terreno, sólo el pensar que como me resbalase me podría dar un buen trompazo, me ha hecho reflexionar. La verdad es que no tengo el cuerpo para hacerme más lesiones. 

Total, que al final he pensado que para que me duela lo mismo estando en casa que haciendo una actividad deportiva, he decidido salir a hacer la marcha montañera. 

He subido hacia las 8 a.m. para inscribirme en el Batzoki del pueblo y luego he estado por allí dando una vuelta mientras hacía tiempo para la salida, que era a las 8:30.



De repente, veo entre la gente allí congregada una cara que se me hacía realmente conocida. Pero de lejos no estaba segura del todo de reconocer a dicha persona, así que me he acercado un poco más y de repente he descubierto que se trataba de Gotzon, un amigo de mi juventud en Algorta.   Decidida he ido a saludarle aunque estaba hablando con una chica.

Él que me ha visto, se queda sorprendido y me dice: -Hombre, Yolanda, aspaldiko!!!!!  -¡¡Y tanto que aspaldiko, cuánto tiempo sin verte!!- le contesto yo toda alegre y nos hemos dado con un abrazo.

Nos hemos puesto a hablar y la verdad es como si el tiempo no hubiera pasado.  Y estoy hablando de más de 20 años, ¡¡eehhh!!  Qué gran sorpresa ha sido para los dos. Nos hemos puesto un poco al día de nuestras vidas y el tiempo de espera ha pasado volando, la verdad, jajajaja....  

También me he llevado una segunda sorpresa agradable esta mañana, mi amigo Asier ha venido a hacer la marcha regulada con un colega suyo.  Nos hemos saludado alegremente y les he indicado el lugar donde inscribirse.  Después hemos estado un ratito hablando de nuevo y les he explicado más o menos el recorrido.  Me han dicho que tal vez se animaban a hacerlo al trote pero depende del barro que hubiese.

Dan las 8:30, echan el chupinazo y salimos todos los animad@s marchistas a hacer el recorrido largo que consta de 19 km, aunque he oído algunas voces que hablaban sobre que se había acortado en la parte final el recorrido por la cantidad de barro acumulado, así que seguramente serían algo menos de kilómetros lo que habría que andar.

Mi amigo Asier y su colega me han dicho que nos veríamos en la llegada, que ellos iban a ir ligeros de ritmo. Yo les he dicho que sin problema, que yo también vería si podía hacer el recorrido entero en función de mi rodilla y cadera izquierdas.

La salida ha sido dirección Urduliz y por detrás de los pabellones industriales nos hemos adentrado en un sendero que nos llevaría hasta Plentzia por el medio de un bosque que ya lo conozco de cuando he ido hace unos años a entrenar por allí.



Según nos íbamos adentrando en terreno natural, el barro se iba haciendo más presente. Yo, que había llevado dos bastones, no me lo he pensado lo más mínimo y en cuanto he visto el barrizal que había bajo mis pies, los he extendido para ir más segura caminando.

En las cuestas arriba, me servían para coger impulso y en las bajadas para frenarme.  Pero aún así, he tenido varios sustos en forma de resbalones y el cuerpo se ha retorcido como ha podido para mantenerse en vertical pero al final he besado el "cremoso barro" en tres ocasiones en todo el recorrido, jajajaja....  ¡¡Yo pensaba que iban a ser unas cuantas más, la verdad!!




Llegando a Plentzia parece que el tiempo ha dado una tregua. Saco el móvil para sacar alguna foto y vídeo.



A la altura del kilómetro 6 aproximadamente me he vuelto a encontrar con mi amigo de juventud que iba acompañado de otro amigo y su hijo, con quienes he compartido unos cuantos kilómentros hasta llegar al avituallamiento de Barrika. Allí hemos hecho un pequeño receso para reponer energías y "aliviar aguas" y luego hemos continuado la marcha. 

La rodilla me ha empezado a dar guerra en el kilómetro 4 y la cadera se ha empezado a resentir en el kilómetro 7.


Hemos hecho muchas risas por el camino.  Para no variar, les he dado la chapa con mis aventuras deportivas pasadas y los pobres no han tenido otro remedio que aguantarme, jajajaja.... Pero con muy buen rollo.


En un momento dado y cuando íbamos ya por los acantilados hacia Sopela, en el horizonte se vislumbraba un panorama bastante preocupante.  El cielo se había puesto muy oscuro y el mar había adquirido una tonalidad digna de "Mordor".  Se veía una especie de  cortina blanquecina que avanzaba del mar hacia tierra dentro y aunque he querido apretar el paso, no lo he conseguido mucho.


Mi amigo y sus acompañantes avanzaban con determinación y al final los he perdido de vista. Así, que me lo he tomado con calma relativa porque tampoco estaba como para hacer un trotecito y darme el "guarrazo padre" en medio  del acantilado.

¡¡Y de repente, la cortina blanca me ha pillado de lleno!!  ¡¡Pero, no puede ser, es granizoooo!!  ¡¡Madre mía, qué daño en la cara!!  Al estar en el acantilado, se ha formado un viento racheado bastante fuerte que hacía que el granizo me acribillase de forma lateral.  Sin pensarlo dos veces he sacado mis gafas de la ventisca que uso para estos casos, jajajaja....

He continuado sola, en tierra de nadie, hasta Sopelmar donde uno de la organización me ha dicho que fuese por los acantilados de encima de las playas de Atxabiribil y Arrietara y que luego continuase dirección Larrabasterra para luego ir hacia el Ayuntamiento de Sope.





Me he dado cuenta en ese momento, de que era cierto que habían recortado algo el recorrido, pues en teoría habría que haber bajado hasta el polideportivo de Urko y ya desde allí subir hacia el punto de salida-meta.



Así que éso he hecho, continuar por donde estaba marcado y por donde me decían los voluntarios de Urko Mendi Taldea.  Pero todavía me quedaba una sorpresa más.

El tobillo derecho es como si se me hubiera inflamado todo alrededor y me ha empezado a doler mucho.  No sabía cómo apoyarlo para mitigar el dolor. Pero lo que quería era llegar por fin a la meta.

Con un paso aún más cansino si cabe he hecho los últimos dos kilómetros como he podido y finalmente he llegado al Ayuntamiento donde estaba instalada la carpa del avituallamiento final.  He recogido mis obsequios por finalizar la marcha y me he comido una hamburguesa de Eusko Label que estaba rica pero yo prefiero la panceta, txistorra y morcilla que ha habido otros años en los que participé.



Me he vuelto a encontrar con mi amigo Gotzon y sus acompañantes y nos hemos sacado una foto para el recuerdo de este bonito día de montaña en Sopela.



Contenta de volver a meterme en el barro montañero y además de mi pueblo.  ¡¡Próxima embarcada........... KOSTA TRAIL 20K!!